Antiespecismo
El mar no cabe en una jaula de cristal
Tras el cierre del parque acuático Marineland Antibes (Francia) en cumplimiento de la nueva normativa que prohíbe los espectáculos y el cautiverio de cetáceos, las dos orcas y doce delfines que allí permanecían corren una suerte incierta debido a su posible traslado a delfinarios españoles ante la oposición de diversas colectivas animalistas.
Varios países decretan clausurar los delfinarios
El mejor conocimiento de la naturaleza y del comportamiento de los cetáceos ha devenido en una creciente presión social contra la cautividad de estos animales y su utilización en los típicos espectáculos en los que se ven obligados a realizar una serie de saltos y piruetas para diversión del público asistente. Los delfinarios son, en consecuencia, circos con animales.
En Europa existen 32 delfinarios, en los que permanecen cautivos 308 cetáceos en un total de 14 países. El Estado español cuenta con el dudoso honor de mantener el mayor número de cetáceos en cautividad: 79 delfines, 4 orcas y 4 belugas, mientras países como Chipre, Eslovenia, Croacia, Costa Rica, Chile, India, Francia y Bélgica han prohibido este tipo de instalaciones. En México se aprobó una normativa que prohíbe el uso de mamíferos marinos en espectáculos y su reproducción en cautiverio. Suiza y Hungría han prohibido la captura y acogida de nuevos cetáceos y la construcción de nuevos recintos. Reino Unido, Noruega y Polonia han impuesto estándares tan exigentes que suponen una prohibición de facto. Islandia y Austria no han decretado el cierre de los delfinarios, pero no emiten nuevas autorizaciones.
La progresiva desaparición de este tipo de instalaciones plantea la urgencia de crear santuarios marinos, ya que estos animales no pueden liberarse sin un período de transición y posiblemente algunos no podrán volver al mar nunca.
Los cetáceos establecen fuertes lazos familiares y sociales
Orcas, delfines y belugas son los animales más comúnmente utilizados en acuarios y delfinarios. Los cetáceos son animales altamente sociales y para llevar a cabo la socialización utilizan métodos de comunicación sofisticados.
Hasta tal punto es importante la familia para estos animales, que las tribus están claramente diferenciadas, incluso desarrollan dialectos característicos de cada clan (no de especie) y cada individuo tiene nombre propio.
Los vínculos en estos animales son muy fuertes debido al hecho de que la descendencia va a vivir con su madre desde su nacimiento hasta la muerte. Las hembras están, por lo tanto, a cargo de lo que sucede dentro de una manada. Esta circunstancia permite ver a varias generaciones de animales juntos en el agua debido a la larga expectativa de vida que tienen. Viajan en sus grupos, se alimentan y descansan juntas. Las madres no solo atiendan las necesidades de sus crías, sino que también les enseñan disciplina y herramientas de supervivencia.
En todos los cetáceos la comunicación vocal está muy desarrollada y es un elemento esencial para permitir las complejas relaciones sociales que mantienen. Dependen de sus voces para orientarse, alimentarse y comunicarse entre sí. Los recién nacidos emiten llamadas similares a los adultos, pero tienen un repertorio más limitado; a medida que el animal crece se completa la gama de sonidos, aprendidos, más probablemente, mediante imitación en lugar de ser heredados genéticamente, lo que implica transmisión cultural.
Problemas de salud derivados del cautiverio
Algunas afecciones al buen vivir de los animales se atribuyen a la calidad del agua. A pesar de que se bombea desde el mar, en la mayoría de los parques marinos se filtra para eliminar la micro y macro vida marina, además del cloro añadido y de los generadores de ozono que también se utilizan para eliminar las bacterias. Todo este tratamiento de filtrado hace que el agua no sea natural. Este es un solo ejemplo de la imposibilidad de reproducir un ecosistema en un espacio limitado.
El cautiverio agrupa a los animales de diferentes grupos o comunidades, lo que implica que no existe una estructura grupal establecida y han de establecer una nueva jerarquía. En una piscina no hay manera de evitarse y esto lleva a peleas muchas veces agresivas pudiendo causar la muerte de alguno de los animales. Estas matanzas no son un fenómeno natural, sino consecuencia de una condición antinatural, como es el confinamiento.
Factores como el trabajo que son obligados a realizar, el volumen de la música y el aislamiento de su familia, entre otros, hace que muchos animales entren en depresión y adopten conductas autolesivas, como golpearse la cabeza contra las paredes u objetos de las propias piscinas que los contienen. Como dato, es importante saber que la mitad de los delfines capturados mueren antes de llegar a su destino. La tasa de supervivencia de delfines nacidos en cautiverio es muy baja y ninguno de ellos ha podido ser introducido en el mar.
En realidad, la existencia de acuarios y delfinarios es una consecuencia derivada del especismo, de una jerarquización que pone a los demás animales al servicio del ser humano y los clasifica según su “utilidad” en las innumerables formas de explotación a las que son sometidos.
Alternativas para los animales de Marineland Antibes
El traslado de las orcas y de los delfines a instalaciones españolas solo desplaza el problema de un centro de cautiverio a otro. Más de 500 asociaciones y organizaciones se oponen a este traslado.
Como opción temporal, se propone su traslado a Beauval, un centro cuyas instalaciones representan el modelo más cercano a un santuario marino, ya que sus espacios son más amplios y no hay espectáculos con animales. Allí permanecerían solo el tiempo necesario hasta que un santuario definitivo esté disponible. La asociación Sea Sepherd France está colaborando con Beauval para elaborar un memorando de entendimiento que garantice la evaluación individual del futuro de cada delfín en su propio interés, a la luz del conocimiento científico y de las soluciones que existirán en el futuro, así como de los lugares disponibles en los santuarios.
La conservación no consiste en confinar a determinados animales y condenarlos a una vida de cautividad, sino en proteger los espacios naturales, de manera que todos los individuos puedan disfrutar de una vida libre y digna.
Antes de Internet, cuando la información viajaba lentamente, se sabía muy poco de la difícil situación de los cetáceos en cautiverio, simplemente se disfrutaba del entretenimiento a costa de estas criaturas en los zoos marinos. Sin embargo, ahora que la información fluye libremente por todo el mundo, han salido a la luz las terribles y antinaturales condiciones en las que son obligados a vivir. Además, la sensibilidad hacia los derechos de los demás animales es una realidad creciente en la sociedad toda vez demostrado que compartimos con ellos la capacidad de sentir y el interés por vivir y por desarrollarnos como individuos.
Como consecuencia, la asistencia a este tipo de espectáculos se ha reducido considerablemente en los últimos años, lo que envía el mensaje a la industria que utiliza a los cetáceos con fines de lucro de que ya no es aceptable usar a otros animales, por el contrario, debemos considerarlos como nuestros compañeros de viaje y cambiar el modo en que nos relacionamos con ellos, evolucionando de un modelo basado en la esclavitud a otro en el que el respeto sea la base de nuestro trato hacia ellos.
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