Maltrato animal
Es el momento de acabar con las calesas de caballos en Palma
Se acabaron la paz y la paciencia en Palma. El vídeo de un calesero agrediendo a una turista alemana que le pedía que diese de beber a su caballo ha recorrido todos los rincones de internet y ha desatado una ola de indignación ciudadana similar a vídeos anteriores de desfallecimientos y caídas de caballos. En las imágenes se ve cómo le tira agua al rostro, le toca la cara en diversas ocasiones e incluso la llama “neonazi”, mientras que la joven mantiene un comportamiento estoico, ayudada seguramente por la estupefacción que debía recorrer su mente.
Rechazo a todas las formas de explotación
Las protestas en la calle no han tardado en llegar, ya sean espontáneas por iniciativa ciudadana frente a los propios caleseros, como organizadas desde las asociaciones defensoras de los derechos de los animales. Cada sábado del mes de septiembre, a las 11h, estaremos delante de las paradas de las calesas mostrando el rechazo que merece esta actividad arcaica y cruel con unos animales, que ya antes de ser explotados en este servicio, fueron utilizados en el mundo de las carreras.
Si bien ha provocado una gran indignación popular, también ha generado un gran número de preguntas: ¿acaso a alguien le sorprende la violencia y falta de empatía de un señor que se dedica a explotar a caballos sin piedad? Quien haya pasado este verano en la isla de Mallorca, sabe el calor tan extremo y constante que hemos soportado durante semanas, con avisos amarillos por altas temperaturas instalados en la cabecera de los periódicos permanentemente. Todas estas personas somos capaces de imaginar lo que han sufrido estos caballos porque a todos nos costaba incluso caminar por la calle a cualquier hora y huelga mencionar las horas centrales del día.
Prohibir la explotación de los caballos
No deja de ser triste, a ojos de las personas defensoras de los animales, que la mecha haya prendido por una agresión a una humana mientras sosteníamos el aliento cada vez que escuchábamos los cascos de los caballos atravesando nuestras calles desde primera hora de la mañana. Aunque el foco haya ido a dicha persona, nuestro trabajo es hacer una lectura general de la situación y apuntar al origen del problema: la explotación de los caballos.
La solución al problema está más que clara, y lo dicen los propios caleseros de forma mayoritaria: transición a calesas eléctricas. El ejemplo de Alcúdia, el primer municipio en España y Europa en introducir una flota de calesas 100% eléctricas, ha inclinado la balanza a favor de la supresión de la presencia de caballos amarrados a pesados carros de madera y metal sobre los que paseaban turistas ansiosos por participar en una escena más propia del medievo que de nuestra época.
Y cuando pensábamos que lo más difícil ya se había conseguido, con el Ajuntament hemos topado. La escena del calesero a la sombra esperando clientes mientras el caballo está parado al sol representa al consistorio de Palma y su inexistente voluntad de promover una conversión real a calesas eléctricas. El alcalde de Palma, Jaime Martínez, es el calesero a la sombra, tan tranquilo y distraído con otros temas, mientras el caballo se derrite al sol sin importarle. No parece casualidad que sean ellos quienes han permitido que estos animales realicen la temporada completa sin haber pasado siquiera la revisión veterinaria anual.
Hora de usar calesas eléctricas sin animales
Pese a todo esto, el escenario se pone interesante y se abre otra gran pregunta: ¿qué hará ahora que la víctima no es un simple animal sino una turista alemana? ¿Será el momento de sonrojarse y salir en defensa de la parte agraviada? Sospechamos que las prisas por limpiar la imagen de la ciudad acucian en los despachos de Cort y no tardaremos en escuchar a nuestros políticos hacer declaraciones sobre lo adelantado que tienen el tema.
Es el momento de presionar a todas las partes. Tanto gobernantes como caleseros deben escuchar la voz de los caballos hasta que de verdad termine su sufrimiento. Y no, no entendemos de plazos interminables ni de burocracia infinita: el cambio debe producirse ya. No podemos permitirnos otro verano infernal con calesas tiradas por caballos en nuestra ciudad. Pero si sucede, nos tendrán de frente. Nunca nos cansaremos de luchar por esta causa.
Tú también puedes actuar por la liberación de los caballos de calesas, estés donde estés, participando en la recogida de firmas que la organización Satya Animal tiene abierta. Cuantas más voces seamos, más fuerte se nos escuchará y más les costará a nuestros políticos seguir mirando hacia otro lado. ¿Os imagináis un mundo en el que no haya ni un solo caballo explotado? Ellos no pueden elegir, pero tú sí que puedes actuar para ayudarlos.
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