Hungría
Hungría: el progresivo fascismo de Europa

Desde 2010, bajo el primer ministro Viktor Orbán y su Gobierno de Fidesz, Hungría ha sido pionero en lo que llaman ‘democracia iliberal’.

Homenaje a judios en Budapest.
Zapatos en la orilla del Danubio. Memorial del Holocausto, Budapest, Hungría. Foto:Nikodem Nijaki
Traducción Eduardo Pérez

publicado
2019-08-07 06:31

Cerca del edificio del Parlamento húngaro, los visitantes de Budapest pueden encontrar Zapatos en la Ribera del Danubio. Consistente en 60 zapatos frente al río apuntando hacia el oeste, es un memorial profundamente conmovedor a los judíos de Budapest que fueron asesinados por el Gobierno fascista de la Cruz Flechada entre 1944 y 1945. Se les ordenó quitarse los zapatos antes de ser fusilados. Sus cuerpos cayeron al río.

Los que murieron de esta forma fueron sólo una fracción de las víctimas húngaras del Holocausto. En 56 días sólo durante el verano de 1944, las autoridades húngaras trabajaron con el régimen nazi para deportar a 437.402 judíos, principalmente a los campos de exterminio en Auschwitz y Birkenau. Situado tan cerca del parlamento húngaro, el memorial es un recordatorio de la fragilidad de la democracia y de las terribles atrocidades cometidas durante la II Guerra Mundial.

Formas nuevas y viejas

No hay nada específicamente húngaro respecto a estas experiencias, por supuesto. Europa tiene una historia intensamente violenta y racista. Ningún rincón del continente puede afirmar su inocencia cuando se trata de la historia y el legado del fascismo.

El absoluto horror de este pasado puede a veces cegarnos a la emergencia del nacionalismo y el fascismo en nuevas formas. Si no hay campos de exterminio, ¿deberíamos por lo tanto estar satisfechos con que la extrema derecha contemporánea se haya adaptado a, y aceptado, la democracia y los derechos de las minorías? Los progresistas y demócratas de muchos países europeos se enfrentan hoy de lleno a esta pregunta. Alemania, Italia, Francia, Gran Bretaña, Austria, Polonia, Países Bajos, Suecia y España, por nombrar sólo algunos de los casos más destacados, son todos países que tienen una presencia de la extrema derecha, ya sea consolidada o en crecimiento, en su escenario político nacional.

La nueva extrema derecha rechaza cualquier noción de responsabilidad nacional por el fascismo. Afirman que no están en continuidad con estos movimientos históricos

Quizás debido a la historia conectada a la terminología del fascismo, muchos observadores son reacios a describir estos desarrollos con un lenguaje así, prefiriendo en su lugar etiquetarlo como ‘populismo de extrema derecha’. El peligro de este giro lingüístico es que puede ayudar a la normalización de estas nuevas fuerzas de extrema derecha en un papel aceptado del paisaje político europeo. El fascismo del siglo XX, después de todo, no empezó su viaje hasta los campos de exterminio reconociéndolo como su objetivo.

Parte del poder movilizador de la nueva extrema derecha en Europa yace en la ‘política de la memoria’ sobre cómo se piensa hoy sobre el fascismo del siglo XX. La nueva extrema derecha rechaza cualquier noción de responsabilidad nacional por el fascismo. Afirman que no están en continuidad con estos movimientos históricos, a la vez que se basa en una idea de victimismo de la mayoría blanca que se parece a los discursos fascistas clásicos: que una élite liberal está poniendo sistemáticamente en desventaja a las poblaciones nativas blancas para beneficio de las minorías étnicas y religiosas.

Democracia iliberal

Hoy, Hungría se sitúa en el centro de estos desarrollos. Desde 2010, bajo el primer ministro Viktor Orbán y su Gobierno de Fidesz, el país ha sido pionero en lo que llaman ‘democracia iliberal’. Para los observadores internacionales el lenguaje que usan Orbán y su partido es particularmente sorprendente por lo explícitamente que rechazan las reglas liberales. Se oponen a la idea de que la sociedad civil tiene derechos y libertades en relación al Estado con motivo de que éstas son asociaciones privadas, que no han sido elegidas por la mayoría. Utilizan parecidos sofismas ‘mayoritarios’ para rechazar la idea de que los grupos y etnias minoritarios tienen derechos humanos.

Mientras que normalmente se piensa que los partidos de extrema derecha se vuelven más moderados a medida que se acercan al poder, Fidesz cuenta una historia diferente. El partido inició su vida tras la caída del comunismo como un partido joven, liberal e incluso idealista, pero con el paso del tiempo se ha vuelto profundamente conservador. Zsuzsanna Szelényi, una opositora húngara, dejó el partido en 1994. Traza un paralelismo entre la toma autocrática del partido por Orbán desde 1992 en adelante con su mandato en el cargo.

“Muy pronto Viktor Orbán… presionó al partido… con mano dura… Todo el proceso de toma de decisiones, especialmente en lo relacionado a las finanzas del partido, se volvió rápidamente opaco”, dice. Para Szelényi, fue el deseo de poder de Orbán, más que cualquier compromiso ideológico con los valores nacionalistas, lo que le ha motivado.

Concentración del poder

Muchos opositores húngaros comparten esta perspectiva. Defienden que los a menudo escandalosos pronunciamientos del Gobierno de Fidesz sobre la migración y el islam se usan cínicamente para ganar apoyo y deslegitimar a los oponentes.

Dániel Bartha, el director de un think-tank con sede en Budapest, mantiene que el mayor efecto concreto del régimen de Orbán ha sido “la concentración del poder a gran escala”. Fidesz ha creado una nueva élite leal en el mundo empresarial, las instituciones públicas, las universidades y los medios de comunicación, que se justifica a través del lenguaje del nacionalismo húngaro y el desarrollo económico.

Un efecto ha sido la abolición de un campo de juego equilibrado entre los partidos que compiten en las elecciones. Enormes sumas del dinero de los contribuyentes se han gastado en ‘campañas de información’ gubernamentales, por ejemplo, que han atacado a George Soros y al presidente saliente de la Comisión de la UE, Jean-Claude Juncker, como figuras que representan una conspiración pro-inmigrantes y anticristiana del liberalismo global contra Hungría.

Los medios de comunicación independientes han sido agresivamente marginados a medida que el Gobierno ha prodigado ingresos por publicidad a medios que le apoyan, a la vez que boicotea a los críticos. Sus defensores empresariales se han unido, dejándoles sin financiación. Los medios del sector público también han sido convertidos en acríticos defensores del Gobierno.

Atractivo internacional

La retórica de Orbán no tiene matices ni reservas. El Gobierno húngaro traduce todos sus discursos al inglés y los publica en internet, subrayando su deseo de promocionar globalmente estos puntos de vista. Podría decirse que los políticos conservadores han ayudado en estos esfuerzos. Fidesz sigue siendo miembro de la agrupación de centro-derecha Partido Popular Europeo (PPE), aunque actualmente está suspendido pendiente de investigación. Manfred Weber, el líder del PPE, tuiteó su enhorabuena a Orbán tras su victoria de 2018 en las elecciones húngaras, a pesar del hecho de que apenas unos días antes Orbán había dicho a sus votantes húngaros que se enfrentaban a una lucha por salvar su patria del “taller alquímico de George Soros” y que “la migración es el óxido que lentamente pero con seguridad consumiría nuestro país”. La combinación de antisemitismo e islamofobia, donde se ataca a los judíos por apoyar la inmigración musulmana, es un tema clave de la nueva extrema derecha.

Otros políticos de centro-derecha también se han alineado alegremente con el régimen de Fidesz. En marzo, Orbán habló en una conferencia en Budapest sobre migración junto al ex presidente francés Nicolas Sarkozy. Orbán utilizó su discurso para perfilar su versión de la teoría de la conspiración de la derecha alternativa sobre el así llamado “gran reemplazo”, que dice que la migración es parte de un plan de la élite liberal.

En Gran Bretaña, el mayor defensor de Orbán ha sido Nigel Farage. “Gracias a dios, hay un líder europeo que está preparado para defender sus principios, su nación, su cultura y su pueblo”, dijo Farage recientemente. El ascenso del nuevo Brexit Party de Farage ha sido un impulso para la extrema derecha europea.

Las instituciones de la UE serán un lugar crítico para la lucha contra el ascenso del fascismo en la década venidera. Sea cual sea la naturaleza final de la posición de Gran Bretaña en Europa, es esencial que nos unamos a la resistencia internacional al avance de la extrema derecha y nos tomemos seriamente nuestras responsabilidades antifascistas.

red pepper
Luke Cooper es profesor visitante en el programa Futuros de Europa en el Instituto de Ciencias Humanas (Viena). Actualmente está trabajando en un libro y una serie documental en podcast sobre la crisis de Europa.
Fidesz y Soros
Valla electoral de la Unión Cívica Húngara (Fidesz) junto a otra con George Soros. Foto: Atlatszo Foto

 

Voces de la sociedad civil húngara

Zoltán Mester, Éva Tessza Udvarhelyi y Nagy Gergely Miklós reflexionan y alertan sobre el ataque de Orban a los grupos de solidaridad con los refugiados, a las personas sin hogar y con problemas de acceso a la vivienda y la prensa libre.


Atrapados en el campaña de odio del Gobierno

Desde 2006, la Fundación Emberség Erejével (Con el Poder de la Humanidad) se ha dedicado a la educación sobre derechos humanos en Pécs, cerca de la frontera croata, en el sur de Hungría. La ciudad es el centro de una región pobre y económicamente subdesarrollada, una vibrante ciudad universitaria y una Capital Europea de la Cultura en 2010.

En 2010, la fundación empezó a trabajar con niños desfavorecidos que viven en una zona pobre de Pécs, y en 2013 abrió una escuela para ellos. La misión principal, además de ayudar a aprender, es crear iguales oportunidades, de modo que los niños pobres puedan experimentar actividades que normalmente les son inaccesibles.

Es la actividad más reciente de la fundación, sin embargo, la que ha provocado un ataque total de los poderosos. El programa Comunidades Cívicas en Crecimiento supondrá que la fundación distribuya cien millones de forintos (300.000 euros) a organizaciones comunitarias y de la sociedad civil durante tres años, de la Open Society Foundation. Esto ha supuesto que nos quedemos atrapados en la propaganda gubernamental contra George Soros y las ONG húngaras apoyadas por sus fundaciones.

El culmen de la campaña de odio fue la adopción de una declaración por la Asamblea General de Pécs, que pedía a la gente de la ciudad que no nos dejara alquilar una oficina para nuestra fundación. Como resultado, perdimos nuestras propiedades en alquiler, pero afortunadamente recibimos muchas otras ofertas.

Hoy, la campaña de propaganda organizada desde el centro ha perdido su intensidad, aunque los representantes del Gobierno todavía están intentando hacer nuestro trabajo más difícil.
Hemos desarrollado una estrategia de centrarnos en la comunicación positiva, intentando hacer el trabajo en que creemos, a pesar de las circunstancias, con valores universales y europeos que actualmente no son muy populares en Hungría. En nuestra opinión, en los 30 años desde el cambio de régimen, nunca ha habido tal necesidad de que las organizaciones, instituciones y fundaciones europeas sean activas y efectivas en el apoyo a la sociedad húngara. // por Zoltán Mester 


Luchar por el derecho a la vivienda en una democracia iliberal

La Ciudad es para Todos es un grupo de base en defensa de la vivienda que lucha por la dignidad de la gente sin hogar y el derecho a la vivienda para todos. Nuestro grupo fue fundado en 2009 por gente sin hogar y sus aliados. Desde nuestra fundación, hemos estado luchando activamente contra la criminalización de las personas sin hogar, los desahucios sin alternativa habitacional, la destrucción de las chabolas auto-construidas, el acoso policial a la gente sin hogar, así como por el derecho a una dirección y el derecho a servicios sociales decentes, entre otras cosas.

En los últimos tres años, cerca de 10.000 desahucios han tenido lugar en Hungría, lo que significa que decenas de miles de personas han perdido sus hogares. Mientras el Gobierno de Orbán ha dedicado enormes cantidades de dinero público para apoyar la propiedad inmobiliaria de familias más acomodadas, terminó con el programa nacional de subsidios a la vivienda disponible para la gente de bajos ingresos, se niega a desarrollar la vivienda pública e ignora el crecimiento exponencial de los alquileres en los centros urbanos.

Además de desmantelar agresivamente el estado de bienestar y el imperio de la ley que afectan a todos los húngaros, el Gobierno de Orbán ha apuntado específicamente contra las personas sin hogar en la calle al aprobar una serie de leyes desde 2010 que hicieron de Hungría el único país del mundo que criminaliza a nivel de la Constitución dormir en el espacio público. La última variación de esta ley, que hace posible detener a personas sin hogar y meterlas en la cárcel por dormir en la calle, está siendo actualmente revisada por el Tribunal Constitucional.

La Ciudad es para Todos y nuestra organización hermana Asociación de Abogados de la Calle, junto a muchas otras ONG y artistas, intelectuales públicos, actores, profesionales médicos, profesionales sociales y ciudadanos comunes, nos hemos levantado contra esta ley injusta e inhumana protestando, ofreciendo ayuda y representación legales y ofreciendo apoyo individual a la gente sin hogar. // Por Éva Tessza Udvarhelyi.

Esperar el final de la oscuridad a medida que los medios libres se extinguen

El panorama de los medios de comunicación húngaros ha cambiado mucho durante los nueve años del Gobierno de Orbán —aunque el término ‘cambio’ es demasiado suave para lo alarmante que ha sido la transformación.

Para ser honesto, no estoy seguro de cuándo empezó exactamente. Antes de 2010 (el año en que Orbán llegó al poder) había una amplia variedad de medios diferentes, con valores de izquierda, liberales o de derecha. Diarios, portales de noticias, semanarios, radio —lo habitual. Nuestra democracia no era perfecta, y era joven, pero el panorama mediático parecía bastante normal.
Ahora todo se ha perdido.

Ahora ya no hablamos sobre prensa de ‘izquierda’ o de ‘derecha’, sino de la máquina de propaganda en expansión. Estos medios sacan mensajes anti-inmigración 24 horas al día, e intentan intimidar y destruir a cualquiera que se atreva a criticar públicamente al Gobierno.
A veces usan información personal de la gente contra ellos. A veces hostigan a los familiares de la gente. Empuñan todo el poder de los medios públicos para servir al poder.

El partido gobernante de Hungría, Fidesz, sigue comprando empresas mediáticas, cerrándolas, controlando el mercado de la publicidad, y en general ahogando a los restos de la prensa real o transformándola en todavía más propaganda.

Siendo sincero, no soy muy optimista respecto a la situación. Todo esto encaja en una perspectiva más amplia. Lo que Orbán ha hecho y hace día a día no es algo nuevo, sino una versión especial de la nueva ola de populismo nacional. Mensajes sencillos, designación de chivos expiatorios, siempre a un alto nivel de volumen. En Europa occidental o en EE UU, los diversos institutos y una sociedad civil más amplia tendrían más capacidad para resistir contra estas voces y sus impactos populistas. Pero un país como Hungría, que no tiene raíces muy profundas en las tradiciones democráticas, podría meterse en mayores problemas.
No obstante, la lección está muy clara para nosotros y quizás para todo el mundo: si cualquier Gobierno empieza a atacar a la prensa, ésa es sólo la primera señal. No esperes a la segunda. // Por Nagy Gergely Miklós

red pepper
Artículo original: Hungary: Europe’s creeping fascism, publicado por Red Pepper y traducido con permiso por Eduardo Pérez para El Salto.

 



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3 Comentarios
Flipaillo 8:48 8/8/2019

Ya dijo hace tiempo un genocida colonialista, gordo, borracho y aficionado a los puros eso de "los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos anti-fascistas". Y en eso acertó, este artículo es un ejemplo. Tanta verborrea para criticar que el gobierno húngaro no ha impuesto autoritariamente a su pueblo la islamización que este rechazaba, o que critique a la plutocracia genocida mega-banquera de los Soros y sus ONG´s.

Mira que nunca votaría a Orbán, pero por ejemplo por neo-liberal, no por acatar el mandato popular sobre inmigración.

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#38060 15:05 7/8/2019

Olvidáis que fascismo y el nacional-socialismo eran corrientes eminentemente SOCIALISTAS que buscaban la abolición de la propiedad privada y la planificación estatal de la economía.
Subordinaban el individuo al estado.
Profundamente anti-liberales, por tanto

Responder
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#38067 20:24 7/8/2019

Vaya, aquí un anormal intentando blanquear a asesinos.....

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