Hombres (heteros, cis, blancos), tenéis un problema: vuestra violencia

Nos gustaría teneros como aliados de verdad, ¿cuándo empezáis?

Repulsa a la sentencia de La Manada 13
Miles de mujeres tomaron la calle en repulsa por la sentencia de La Manada Álvaro Minguito

Integrante de La Transicionera


publicado
2019-03-07 07:07:00

Se acerca el 8 de marzo, la huelga feminista, una movilización importante del feminismo. Es previsible que algunos hombres (no diré ‘muchos’) se sumarán a estas manifestaciones, un menor número asumirán las tareas de cuidados ese mismo día. La mayoría se quedarán en casa, calladitos. Otros, más visibles desde la irrupción de Vox en el escenario político y el giro a la derecha del PP de Casado con su discurso monocorde de la “ideología de género”, se opondrán abiertamente, reclamando su masculinidad.

No obstante, creo que casi todos los hombres heterosexuales, cisgénero y blancos, con independencia de la posición que adopten el 8 de marzo, comparten un problema que siguen ocultando: su propia violencia, así como su participación en el mantenimiento del patriarcado.

Antes de continuar, me gustaría incidir sobre la perspectiva desde la que estoy escribiendo, qué subjetividad construye mi discurso. Creo que no se puede escribir sobre género desde la neutralidad, sostengo que nuestra posición y nuestras propias experiencias contribuyen a la forma en la que vivimos la opresión patriarcal y de género. Escribo este texto desde la perspectiva de una persona genderqueer, es decir, una persona cuya identidad de género es no binaria. Me asignaron la categoría hombre al nacer, he luchado gran parte de mi vida con y contra las diversas expresiones de masculinidad, incluso las masculinidades gay; nunca he llegado a sentirme mujer, por tanto, no he encajado en ninguno de las casillas que nuestras sociedades me ofrecen, lo cual me ha mantenido en un conflicto continuo hasta decir “¡ya basta!” y situarme fuera del sistema binario de género.

Los hombres, víctimas principales 

En ocasiones, podemos encontrar algún grano mínimo de verdad en los lloriqueos y quejas de los (empleo de forma consciente el masculino) votantes de Vox. Un ejemplo claro y simple: el argumento según el cual las principales víctimas de la violencia son hombres. Es verdad. Un 69% de los víctimas de homicidios en España son hombres —hablamos de todo tipo de homicidios—. Pero, seamos claros, el 90% de los perpetradores son hombres, según un artículo en El País de diciembre de 2018. Dudo que estas cifras varíen sustancialmente si analizamos todos los crímenes violentos. A escala mundial, casi un 95% de las víctimas de homicidios son hombres.

Existen algunas excepciones, relacionadas con la violencia de género. Según el mismo artículo, “en el caso específico de violencia en la pareja, de 871 autores citados en el informe, 131 son hombres que matan a su pareja o expareja mujer y 17 son mujeres que matan a su pareja o expareja hombre”.

Podemos apuntar otras experiencias de las que se habla poco (y de las que tampoco hablan Vox ni Casado): uno de cada seis hombres ha sufrido abuso o acoso sexual al cumplir los 18 años, según algunas estadísticas. De nuevo, la gran mayoría de estos acosos son responsabilidad de otros hombres (sí, existen mujeres que abusan sexualmente, pero su número es muy inferior). Es la mitad de lo que experimentan las mujeres (una de cada tres mujeres ha sufrido abuso o acoso sexual al cumplir los 18 años). Y, una de cada diez víctimas de una violación es un hombre, de nuevo, principalmente, perpetrada por hombres heterosexuales.

masculinidad como fuente de violencia

Que no se hable de los hombres como víctimas y que la mayoría de los victimarios sean hombres tiene una causa común: la masculinidad (o las masculinidades). Tiene que ver fundamentalmente, más que con la testosterona, con la construcción social de las masculinidades, así como las consecuencias y heridas producidas por dicha construcción.

Como señala el investigador estadounidense Kimmel en Masculinidades globales: restauración y resistencia: “La violencia ha sido parte del significado de la masculinidad, parte de la forma en que los varones han medido, demostrado y probado su identidad. Sin otro mecanismo cultural por el que los jóvenes puedan llegar a verse como hombres, han asumido la violencia como el camino para hacerse hombres”.

Este proceso conlleva que gran parte de la violencia permanece dentro de los parámetros de los jóvenes varones. En mi juventud, he sufrido en multitud de ocasiones acoso homofóbico por parte de jóvenes varones —supuestamente amigos— claramente con el objetivo de reafirmarse en su masculinidad y heterosexualidad. Aunque esto se produjo mucho antes de definirme como hombre gay, no encajaba en las expectativas de masculinidad, realmente no importaba si o no era gay. La homofobia es una manera de excluir a personas y comportamientos del ámbito de lo masculino, podemos decir que actúa como una “policía de la masculinidad”.

El acoso va mucho más allá que el acoso homofóbico. El acoso escolar está creciendo, y, de nuevo, podemos encontrar que ha aumentado el número de niños varones acosadores: “En general, los autores del acoso escolar son niños varones de su propia clase (18,65%) y niños de otras clases (13,42%). En los casos de acoso entre iguales, los varones son señalados como agresores en más del doble de los casos que las niñas (18,65% y 8,03 % respectivamente).”

Otra manera de “hacerse hombres”, por lo general es someter a otros jóvenes varones.

 ¿culpa del feminismo?

Es verdad que hay pocos servicios para hombres (heteros, cis) víctimas de violencia sexual. De hecho, cuando busqué, no hace demasiados años, no encontré ningún servicio para hombres supervivientes de violencia sexual en su infancia  —ni en Andalucia, ni en España—. Todos los servicios existentes, tanto de ONG como de servicios públicos son para mujeres supervivientes de abuso sexual. Tampoco existen dichos servicios destinados a hombres gay.

No obstante, sería un error grave culpar al movimiento feminista de esta ausencia de servicios, o al movimiento LGBTIQA+. Estos movimientos atienden a sus supervivientes, luchan contra la violencia y la discriminación y, desafortunadamente, tienen mucho más trabajo que hacer que recursos para realizarlo. Además, no lo olvidemos, son supervivientes de una violencia principalmente masculina —de hombres cisgénero, heterosexuales y blancos—.

El movimiento feminista tiene una sobrecarga enorme: en 2018 hubo 98 feminicidios en España, en las primeras seis semanas de 2019 rondamos los 12 asesinatos. Oficialmente, se registran cada día cuatro violaciones, y el 76% de las mujeres en España asegura haber sufrido comportamientos machistas a lo largo de su vida y casi la mitad señala la falta de corresponsabilidad en la convivencia cotidiana con un hombre. Una de cada tres mujeres ha sufrido acoso por parte de un hombre en la calle, en el trabajo o en otro contexto. A esto podemos añadir la brecha salarial y otras formas de discriminación.  ¿Quién puede quejarse de que el movimiento feminista priorice “sus” supervivientes?

El movimiento gay también tiene una sobrecarga enorme, aunque “según el Pew Research Center, el 88% de los españoles es gay friendly ”. No obstante, según un informe de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, un 38% de las personas encuestadas en España sufrió acoso o discriminación por su orientación sexual en los 12 meses anteriores a la encuesta. Un informe de la FELGBT de 2013 indica que, entre jóvenes lesbianas, gais y transexuales, el 43% ha llegado a fantasear con la idea de suicido, el 35% lo ha planificado y el 17% lo ha intentado en una o varias ocasiones. Las cifras de discriminación en centros educativos son altísimas: más del 80% ha presenciado insultos homófobos; la mitad, amenazas y violencia física; el 37%, palizas y más de la mitad, exclusión.

El movimiento trans lo pasa aún peor. Más del 80% de las mujeres transexuales fueron víctimas de delitos de odio y más del 40% intentaron quitarse la vida en algún momento de su existencia. Los hombres transexuales superan con creces estas cifras, según la encuesta realizada por la America Foundation for Suicide Prevention.

La situación es más dramática aún entre las personas queer o nobinarias: un estudio de 2008 de la National Transgender Discrimination Survey (encuesta nacional sobre discriminación hacia personas transgénero de Estados Unidos) mostró que las personas no binarias tenían más probabilidades que las personas trans binarias (hombres trans y mujeres trans) de sufrir ataques físicos (32% contra 25%), sufrir brutalidad y acoso policial (31% contra 21%), y salirse de tratamientos médicos debido a la discriminación (36% contra 27%). Este estudio también encontró que era más probable que estas personas fueran racializadas (30% frente al 23%) y jóvenes (menores de 45 años) que en el caso de las personas trans binarias (89% contra 68%).

Con todo esto, ¿deberíamos también encargarnos de vosotros, hombres cis heteros? No lo creo. Ya tenemos suficiente con “lo nuestro”, y tampoco quiero ocultar que entre nosotras existen enormes problemas: transfobia en sectores del movimiento feminista, machismo en el movimiento gay, queerfobia dentro del movimiento trans, por no hablar de los privilegios de clase, raza, pasaporte...

Aunque todos estos movimientos tienen en común que afrontan una violencia y discriminación principalmente ejercidos por hombres cisgénero y blancos, creo que ninguno de ellos puede definirse como “anti-hombre”. Son movimientos que luchan contra el heteropatriarcado y sus manifestaciones en nuestras vidas. 

Vuestra violencia es vuestra tarea

No obstante, me parece ridículo exigir a estos movimientos que se hagan cargo de la violencia de los hombres cis, heteros y blancos. Lo siento, pero afrontar vuestra violencia contra vosotros mismos (y nosotres) es vuestra tarea. La violencia es vuestro problema. Es fácil llamarse aliado del movimiento feminista (o LGBTIQA+) y acudir a sus manifestaciones u otros eventos, pero no es suficiente. Lo más difícil —y lo más importante— es ir a la raíz de la violencia, reflexionar sobre los privilegios propios (masculinos), las cicatrices y heridas propias producidas en la construcción de esta forma de masculinidad así como los distintos tipos de violencia que genera y produce.
No quiero decir que no me he beneficiado de ciertos privilegios.

Soy una persona blanca, tengo un pasaporte de la Unión Europea, cuando me leen como hombre me asignan todos (o algunos) de los privilegios masculinos (o no, claramente tengo apariencia de un género disidente). Pero vosotros: por favor, tomad conciencia de vuestros privilegios, masculinos, heterosexuales, y cisgénero (entre otros).

¿Cómo estáis vosotros, hombres cis heteros blancos, sosteniendo vuestros privilegios ¿sois conscientes de ellos, hombres supuestamente aliados del feminismo? ¿Cómo estáis participando en la construcción y reproducción de masculinidades cis y hetero “violentas” en las nuevas generaciones alimentando y reproduciendo el patriarcado?
No iré tan lejos como Ed Mead de la Brigada George Jackson y Hombres contra el Sexismo en EE UU, quien dijo (citado en Fuego Queer ) que “un varón no debería llamarse a sí mismo antisexista a menos que haya chupado una polla”.

No obstante, ¿donde están los grupos de hombres heterosexuales que se permitan crear espacios de intimidad para reflexionar sobre los privilegios masculinos y cisgénero, las violencias propias, la participación en la reproducción del patriarcado y de la heteronormatividad, así como desarrollar estrategias propias individuales y colectivas para superar las distintas formas de violencias y destruir sus privilegios?

A las mujeres feministas, a los hombres gay, a las lesbianas, a bolleras, a bisexuales, a las personas trans y a nosotras, las personas disidentes sexuales y de género nos gustaría teneros como aliados de verdad. Todavía estáis demasiado lejos. ¿Cuándo empezaréis? Nuestra paciencia se acaba...

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17 Comentarios
sentade en el fuego 8:38 8/3/2019

Enhorabuena y gracias por el artículo. A la vista de los comentarios, das con el dedo en la llaga.
Lo siento por las personas que ante esta lectura responden a la manera patriarcal, es decir desde el enfado, el desprecio, el despecho... (sólo falta que te manden a la hoguera!), en lugar de leer en tus palabras la oportunidad de aprender a conocernos mejor como personas y contribuir con ello a generar un cambio cultural tan necesario, para convivir en sociedades más justas y por tanto diversas e inclusivas.
Asomarse al patriarcado interno asusta... echa "p'atrás", porque todos los poros de nuestra piel llevan absorbiéndolo desde antes que tengamos memoria, hasta el punto que lo confundimos con nuestro propio ser y nuestra identidad.
El patriarcado es un veneno que actúa a largo, medio y fulminante plazo. Desintoxicarnos del veneno interno es una oportunidad para dar cabida a algo nuevo (o no tanto), que nos cuida, en lugar de destruirnos.
Intuyo que al igual que con otras toxicomanías, para rehabilitarnos seguramente pasemos por distintas fases: desde la negación, la asunción de nuestra condición de persona adicta-patriarcal, en rehabilitación... para toda la vida.
Con la esperanza y la confianza puesta en des-patriarcalizarnos desde YA, hasta que las futuras generaciones queden limpias de toda traza de veneno.
#MeToo-quiero despatrializarme... #MeToo- Quiero Cuidarme y Cuidar

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#31403 12:37 8/3/2019

se dice despatriarcalizar; bueno dilo como quieras, nadie sabe lo que quiere decir ni cómo hacerlo

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#31438 13:31 9/3/2019

Gracias a artículos como este esta claro que se perderán aliados en esta lucha por la igualdad entre todas las PERSONAS, y no seré yo uno de ellos, pero está ocurriendo.
El problema de base es no entender que es un problema de la sociedad en su conjunto, no importa el género, el color de piel, la orientación sexual, etc. Así que ya desde el título empieza muy mal.
Comenzando por lo de hombre blanco y atendiendo a "los otros colores que pueblan España", como la etnia gitana, morroquiíes, ecuatorianos, etc, revise el papel de la mujer en sus paises de origen y si son culturas menos machistas que la nuestra. ¿Por qué hombre blanco? Y nombro los más importantes por número de habitantes. A parte que el concepto de raza o etnia me parece racista de base cuando hablamos de la sociedad moderna, como si importara algo. SOMOS TODOS IGUALES.
En segundo lugar, ¿de vredad cree que no hay mujeres, heterosexuales o personas de sexo no binario que no tienen una educación machista? No sé en que mundo vive. Si tuviera que aceptar un criterio para hablar de una educación menos machista quizá fuera más acertado hablar de la edad, ya que es cierto que en el pasado había una educación muy diferente a la actual y, siendo realistas, es más difícil cambiar ciertas cosas a determinada edad. Pero igualmente me parece estúpido, SOMOS TODOS IGUALES.
Habla usted de los votantes de Vox, mire también el número de votantes de mujeres en otros partidos y se sorprenderá. No le pongo los datos ya que se gana la vida con el periodismo y sabrá muy bien donde buscarlos. Lo último que yo leí antes de la irrupción de VOX era que Ciudadanos y Podemos tenían el voto más masculinizado de todos los partidos. No sé que lectura sacar, pero en todo caso la que hace usted es simplista, reduccionista e interesada. ¿Qué porcentaje de votos tiene VOX respecto al total. ¿Es significativo? ¿Cuántas mujeres, hombres no hetero han votado al Partido Popular en los últimos años? ¿Sirve de algo hablar de esto?
Necesitamos un cambio radical en la sociedad, un cambio que deben realizar todas las personas, obviamente el cambió será más profundo en unos dependiendo de donde parta, pero me parece que se equivoca en señalar a un grupo tan concreto de la sociedad.
También los perjudicados de la sociedad patriarcal y machista tienen que redefinir su rol, empoderarse y sacudirse el victimismo que también supone un discurso de ser diferente. Aspiramos a SER TODOS IGUALES.
Finalmente, me parece que hace un flaco favor a la causa con este tipo de opiniones racistas, sexistas que provocan todavía más división en la sociedad. Y se lo dice alguien que apoya la causa totalmente. Yo defiendo que SOMOS TODOS IGUALES.

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#31424 8:31 9/3/2019

Hay una duda que siempre he tenido cuando leo sobre estos temas. Cuando se habla de "hombres cis, heterosexuales y blancos", lo de "blancos" en qué sentido afecta? Quiero decir, ¿cuál es la diferencia entre la masculinidad de los hombres blancos y la masculinidad de hombres racializados? ¿Hay más homofobia entre los primeros? ¿más acoso? Porque a veces me da la sensación de que se dijera por inercia. Claro que el racismo, el machismo y el capitalismo muchas veces se confunden (como en el caso del imperialismo o de la explotación sexual y reproductiva de las mujeres) pero de ahí a decir "los hombres blancos tienen un problema con su masculinidad" hay un salto que me choca.

Soy consciente de que vivo en un país racista y machista y trato de corregir mi educación, mis comportamientos (cosa a veces más difícil de lo que parece). Hace mucho que no me siento ofendido si me critican un comportamiento así pero me parece que si realmente se dijera por inercia, se estarían confundiendo las formas de opresión interseccionadas con una peligrosa construcción de "pueblo" frente a la que se situaría a los "hombres blancos hetero y cis" como clase dominante, escaqueándonos el resto (tengo una tentadora comodidad en ser gay) y fallando totalmente en el objetivo, ya que la toma del poder creo que solo es posible mediante la lucha de clases, pese a la necesidad de luchar contra dominaciones que nos afectan a todxs.

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#31469 12:46 10/3/2019

Hablamos en el campo de los simbólico más que de lo físico. Hablamos de la estructuración social del binarismo como forma jerarquización y legitimación de la vioencia sobre los cuerpos.

Se puede perfectamente ser un señor cishet más blanco que el papel y no ser un cabrón con pintas. No hay un determinismo biológico que haga de un cromosoma un destino de sangre. Del mismo modo que ahí tenemos a Condoleza Rice, mujer negra, ejerciendo ese rol de señoro dominante, belicista y conquistador.

No es tanto el codigo de la existencia per se, como este planteamiento mental que creo la dicotomía hombre-Mujer, Bueno-Malo, Blanco-Negro, Amo-Esclavo, Pensamiento-Sentimiento y le dio a la hombría valores que se consideraban positivos y que no lo eran tanto, como la dominación, la agresividad o la competitividad. Estos códigos pasaron a ser entendidos como positivos, aunque no lo sean tanto, y se extrapolaron a todo el conjunto de la estructuracion social, especialmente en lo referido a gobiernos e instituciones. De ahí que cuando se hable de feminismo sea necesario referirse no solo al machismo, sino también al capitalismo, al racismo y en genral al resto de estructuras que derivan de esta clasificación conceptual.

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#31370 17:43 7/3/2019

"No se admiten comentarios insultantes, amenazantes, machistas, homófobos, racistas o discriminatorios de cualquier tipo. Tampoco se permite la publicación de datos personales de terceros"
Pues si que se adminten en tu articulo cuando dices heterosexual y blanco. O cuando defiendes que una ley diferencie entre el sexo de un presunto agresor... Si la ley tuviera en cuenta la raza, o religión del individuo ¿que pasaría? Esto es otro panfleto anti hombres blancos heteros más...

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#31439 15:03 9/3/2019

Hagan sus ustedes sus cosas feministas, pero déjenme en paz, no necesito, ni quiero, que me digan cual es la moral adecuada, ni lo que tengo que hacer.

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En fin, 21:16 8/3/2019

anda ! leed un poco a ver si conoceis quien fue Margarita Nelken, ya os digo de antemano que era Roja , en fin, lo mas probable que es la autora ni se moleste
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=253361&titular=margarita-nelken-un-volc%E1n-rojo-y-violeta-

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Uno que pasaba por aqui 21:11 8/3/2019

Vaya, no se publica mi comentario. Libertad de expresion decian , ah, no , que aquello era "asunto" del "patriarcado" opresor.

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Uno que pasaba por aqui 21:04 8/3/2019

Me ha resultado un panfleto algo facistoide : La igualdad de genero se combate desde la educacion. Al final el neoliberalismo ha triunfado, las clases sociales (trabajadoras) mas polarizadas que nunca y ahora por si fuera poco, tambien las/los que en lugar de centrarse en lo que nos une entre hombres (trabajadores) y mujeres (trabajadoras) los medios en general se centran en adoctrinamientos identitarios para continuar pescando a sus victimas, nuevamente siendo la mujer (trabajadora) la mas perjudicada y por desgracia, para mas inri. Mientras tanto el sistema neoliberal consolida su poder y las clases sociales altas ( hombres y mujeres ) viven como jamas han vidido desde antes de la 2GM. Es una lastima

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#31394 9:16 8/3/2019

Pronto vais a dejar de chupar del bote. Vox, como partido fascista y reaccionario, que apoya el orden tradicional es basura a combatir, pero vosotros tambien, porque los dos defendeis lo mismo con diferente aspecto: el capitalismo. Sois procapitalistas, siervos subvencionados del estado capitalista y vuestra ideologia defiende el mundo de la mercancia, las empresas y el capital igualito que vox. Con las leves diferencias superficiales que el sistema utilizandoos a vosotros han puesto en el primer plano de la falsa conciencia.
Muerte al estado y al sistema mercantil

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#31356 15:22 7/3/2019

"Nuestra paciencia se acaba", dices, pues no te puedes ni imaginar hasta donde estoy con el monotema,
Esto ya cae en el ridículo, que hartura y que matraca!!!!

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lupez 8:35 8/3/2019

El autor o autora o autore pienso que si que tiene un problema serio. No se entiende sino el tono pelín agresivo del artículo....pero en fin, no me ofende, simplemente me aburre.

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#31387 2:24 8/3/2019

¿Qué implica la última frase del artículo?

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#31361 15:58 7/3/2019

Un montón de gilipolleces escritas por alguien que hace de su sexualidad un negocio. Cuando el autor empieza un “artículo” explicándote su orientación sexual y su género, a la basura inmediatamente. A adoctrinar a otra parte.

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#31355 15:21 7/3/2019

Tiened razón en algunas cosas en otras patinas, es cierto lo que dices de los hombres a ubusados por otros hombres, pero hay te falla el titular y es que esos abusadores no son heteros son homosexuales,

Responder
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Aludido 12:20 7/3/2019

Como hombre cis, blanco y hetero no me siento responsable de la violencia que ejercen otros hombres cis, blancos y heteros ni de la violencia que ejercen personas de mi misma nacionalidad ni siquiera de la que ejercieron miembros de mi misma especie sobre el hijo de dios. Y la verdad, no se porqué debería sentirme responsable. Yo soy responsable de mis actos y si acaso de los actos de mis hijos que son pequeños.

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