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La privatización de las cocinas de los hospitales tiene forma de sandwich de atún

Testimonios de personal sanitario, pacientes y familiares señalan el deterioro del servicio y la calidad de la alimentación en las cocinas privatizadas de los hospitales públicos.

Comida en hospitales públicos con cocinas privatizadas
Cena proporcionada por Mediterránea de Catering en el hospital público Morales Meseguer, en Murcia. Foto tomada por familiares de una paciente con cáncer.

Con la excusa de que la comida no tiene nada que ver con la sanidad, la Comunidad de Madrid pretende avanzar en la privatización de las cocinas en los hospitales públicos. Así lo denuncia el Sindicato Asambleario de Sanidad de Madrid (SAS Madrid), que ha lanzado un estudio y una campaña para enterrar esta generalizada idea.

La privatización de la alimentación en los hospitales públicos, detalla el informe, se inició en julio de 2012, con la ley 4/2012, por la que el Gobierno de Esperanza Aguirre decretó la progresiva privatización de 26 servicios “no sanitarios”, entre ellos las cocinas.

Desde entonces, la Comunidad ha entregado al sector privado los servicios de limpieza y lavandería, entre denuncias de gestión deficiente, despidos y rebajas salarias de hasta el 45%. Precisamente para evitar que esta “ola privatizadora” continúe con las cocinas, el SAS ha iniciado una campaña para destacar la importancia de la nutrición en la salud de los pacientes.

Sin ir más lejos, según el estudio Predyces, el 23% de los pacientes ingresados en un hospital español se encuentra en riesgo de desnutrición. La malnutrición, defienden desde el SAS, compromete la recuperación del paciente, condiciona la tasa de reingresos prematuros, produce una mayor “susceptibilidad a la infección” y contribuye a aumentar la tasa de muerte y de enfermedades.

Según el SAS, la “mercantilización” de las cocinas no sólo pone en peligro “la calidad del proceso asistencial”, sino que no significa necesariamente un ahorro. Según un informe de la Cámara de Comptos de Navarra, de junio de 2014, sobre la externalización de las cocinas del Complejo Hospitalario de Navarra, si se hubiese mantenido el sistema público, se habría producido un ahorro de 676.314 euros.

Según el SAS, la “mercantilización” de las cocinas no sólo pone en peligro “la calidad del proceso asistencial”, sino que no significa necesariamente un ahorro
En el caso de la Comunidad de Murcia, la revista Interviú, bajo el título Precios “gourmet” para hospitales públicos, la empresa Mediterránea de Catering, subcontratada en varios hospitales públicos de esta comunidad autónoma, cobraba 4,60 € por un litro de leche, 3,6 € por una infusión y 3,40 € por un zumo.

Según destaca el SAS, también la calidad de la comida se ve comprometida. Los sistemas de control aplicados sobre el Complejo Hospitalario de Navarra han finalizado en tres expedientes sancionadores a la empresa adjudicataria por un importe de 75.000 euros después de que en 34 inspecciones se detectaran 84 anomalías relacionadas con la higiene, las temperaturas y los materiales empleados, según el informe de la Cámara de Comptos de Navarra.

Otro ejemplo: la privatización de las cocinas y la cafetería del Hospital de Villajoyosa (Marina Baixa), en junio de 2009, supuso, detalla el informe del SAS, “no sólo la reducción de la plantilla sino una importante rebaja de la calidad que dio lugar a numerosas quejas”.

Otra muestra de la degradación del servicio en las cocinas privatizadas tiene forma de sandwich: la foto de dos rebanadas de pan bimbo con un poco de atún saltó a las redes gracias a la familia de una paciente con cáncer en el hospital público Morales Meseguer, en Murcia. La concesionaria era una vez más Mediterránea de Catering, una empresa que recientemente se ha hecho cargo, denuncian desde el SAS, de la alimentación de los pacientes del hospital Infanta Leonor de Vallecas.

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