Hemeroteca Diagonal
Diabetes y el negocio de medicalizar la salud

Cambios de los estándares de la enfermedad han creado a millones de enfermos.

11 feb 2015 13:17

En las últimas décadas se han sucedido informaciones alertando sobre la “epidemia” de diabetes, campañas de prevención centradas en la importancia de un control exhaustivo de los niveles de glucosa y toda una industria sanitaria alrededor de esa cifra. Muchos médicos denuncian hoy que esta visión simplista de la enfermedad está convirtiendo en enfermos a personas sanas y no ayuda a tratar correctamente a las personas verdaderamente enfermas, además de generar enormes dividendos a la industria farmacéutica.

Nos referimos a la diabetes tipo 2, la propia de las personas mayores, ligada a la alimentación o los malos hábitos de vida. No confundir con la diabetes tipo 1, enfermedad autoinmune que se produce en personas jóvenes, en las que la muerte de las células del páncreas hace que necesiten insulina externa. La diabetes tipo 2 “es una enfermedad muy compleja, que por ahora no entendemos, y al centrarnos excesivamente en la glucosa en sangre nos equivocamos”, explica Juan Gérvas, médico general jubilado, doctor en medicina y profesor visitante de la Escuela Nacional de Salud Pública.

Aumento artificial del número de enfermos

Desde los años 90, una serie de cambios han convertido en enfermos a millones de personas. Un grupo de expertos convocados por la Asociación Americana de la Diabetes modificó en 1997 el umbral de azúcar en sangre por encima del cual se consideraba que se padecía diabetes tipo 2. Pasó de 140mg/dl a 125. Automáticamente, solo en EE UU 1,9 millones de personas pasaron a tener la enfermedad y a ser susceptible de ser medicados. La cifra prácticamente se duplicó en ese país, y en todo el mundo. Algunos investigadores alertaron de las consecuencias. “No hay evidencias de que corregir estas elevaciones leves mejore la salud”, afirmaban los investigadores Steve Woolf y Stephen Rothemich, en el American Family Physician ya en 1998.Además de este cambio, desde 2003 se fija un segundo baremo para las personas con un nivel de azúcar superior a 100mg/dl, que pasan a ser diagnosticadas como 'prediabéticas'. Se trata de una etiqueta para denominar a personas sanas con cifras de glucosa en sangre ligeramente elevadas, pero no lo suficiente como para ser consideradas diabéticas, y que a largo plazo pueden presentar un riesgo más alto que el resto de la población de desarrollar la enfermedad. Es, por tanto, un indicador y no una enfermedad en sí. A pesar de ello, en 2008 y 2013 nuevas declaraciones de sociedades médicas establecieron que los medicamentos para la diabetes podían ser aplicados para tratar la prediabetes, si los niveles no bajaban por otras vías (alimentación adecuada, ejercicio...). Las ventas de medicamentos se dispararon. “La lógica del tratamiento de prediabetes con medicamentos es básicamente estúpida”, afirmaba James McCormack, farmacéutico y profesor de la Universidad de Columbia Británica. “Tratamos al 100% de las personas con prediabetes con un medicamento para prevenir que menos de un 15% de esas personas desarrollen diabetes, condición para la que pueden necesitar ese medicamento”.

“No hay ningún beneficio probado en dar un tratamiento de antidiabéticos a estas personas antes de que desarrollen diabetes, sobre todo porque muchos de ellos nunca van a desarrollar diabetes”, denunciaba John S. Yudkin, en una investigación realizada en 2014 por el University College de Londres y la Clínica Mayo.Enrique Gavilán, médico de familia y responsable de investigación del Laboratorio de Prácticas Innovadoras en Polimedicación y Salud, polimedlab, alerta sobre esta nueva realidad: “El concepto de prediabetes es similar al de otras pre-enfermedades, como la prehipertensión o la preosteoporosis. Nos hacen ver que son estados que inevitablemente darán paso a enfermedades que son temidas por todos, pero la realidad es que en un porcentaje muy importante esto no es así”. En esta línea insistía John S. Yudkin en que “la prediabetes es una categoría artificial con cero relevancia clínica”. Juan Gérvas ironizaba a este respecto: “Uno termina teniendo prediabetes, prehipertensión y estando premuerto”.¿Pero quién se encarga de determinar estas cifras? Grupos de expertos, de profesionales, cuyas vinculaciones con la industria farmacéutica han sido puestas en cuestión. Según una reciente investigación periodística publicada por el prestigioso periódico norteamericano Milwokee-Wisconsin Journal Sentinel, “cada uno de los paneles de expertos que cambiaron las definiciones de enfermedad para aumentar el número de enfermos susceptibles de ser tratados con medicamentos contaban con miembros que recibieron dinero de este tipo de empresas [...] 13 de los 19 miembros del comité de expertos de 2013 recibieron más de 2 millones de dólares de la industria de la diabetes  por hacer de conferenciantes o trabajos de consultoría desde 2009, según un análisis de los datos de las propias compañías farmacéuticas”. En dicha investigación se recoge que la industria de la diabetes ha convertido en enfermos al 45% de los adultos norteamericanos (71 millones de personas) generando un volumen de negocio para las farmacéuticas, sólo en EE UU, de 23 mil millones de dólares al año, “más que los ingresos combinados de la Liga Nacional de Fútbol, la Liga Mayor de Béisbol y la Asociación Nacional de Baloncesto”.

“Recuerdo el cambio de definición de diabetes cuando estaba estudiando y todos lo veíamos como un avance, que creíamos que podía mejorar la atención a los pacientes. En ningún caso adivinábamos que detrás de todo esto había intereses comerciales, sociedades científicas al servicio de esos intereses”, se lamenta Abel Novoa, médico de familia y presidente de NoGracias, plataforma por la transparencia, la integridad y la equidad en las políticas de salud, la asistencia sanitaria y la investigación biomédica. Novoa explica que el caso de la diabetes no es único. Los estándares clínicos de varias enfermedades han sido modificados también en las últimas décadas. La hipercolesterolemia, la hipertensión arterial o el sobrepeso han visto descender los niveles que determinan estas enfermedades, y se ha conseguido incrementar el número de personas susceptibles de ser tratadas con medicamentos de una manera abrumadora.

Resultados dudosos

Visto el incremento del gasto, cabe preguntarse si ha sido útil, si la medicación para mantener los índices de glucosa “normales” ha conseguido disminuir la mortalidad de las personas diabéticas. Numerosos estudios han apuntado que no ha sido así. “Desde 2004 a 2013, ninguno de los treinta nuevos medicamentos para la diabetes que han entrado en el mercado han demostrado mejorar los resultados clave, tales como la reducción de ataques cardíacos o cerebrales, ceguera u otras complicaciones de la enfermedad”, recoge la investigación realizada por el Milwaukee Journal Sentinel. De hecho, se ha demostrado que intentar que los diabéticos mantuviesen la mayoría del tiempo una cifra de glucemia cercana a la normalidad incrementaba su mortalidad, según un estudio publicado en el New England Journal of Medicine. Esta investigación, realizada en 2008, detectó una tasa un 22% mayor de muerte por cualquier causa y una tasa un 35% mayor de muerte por causas cardiovasculares en las personas con diabetes tipo 2 cuyo azúcar en sangre había sido puesta bajo control intensivo.Abel Novoa advierte del daño que produce este control estricto en la población más mayor: “Hipoglucemias, muchas visitas a urgencias, caídas... Pero claro, convencer a las personas mayores de que no pasa nada porque tengan 250 de azúcar es muy complicado, les da mucho miedo. Un miedo que hemos introducido nosotros, los médicos. Y los médicos influidos por sociedades científicas”. De hecho, el sobretratamiento es uno de los factores causantes de un mayor número de muertes en Europa. “Los datos oficiales de la UE son de 197.000 muertos al año por efectos adversos de los medicamentos. 600 muertos diarios, cuando por accidentes de tráfico mueren 75 personas al día en la UE”, explica Gérvas.

Prueba de que estos estrictos controles de glucosa no son efectivos es precisamente el caso del Estado español, donde a los pacientes diabéticos se les dedica un gran esfuerzo diagnóstico y terapéutico, que consigue buenos índices de control de la glucosa y, a pesar de ello, los indicadores de amputaciones y otras enfermedades derivadas son mucho peores a la media europea. “No estamos prestando la atención que merecen y necesitan los pacientes que tienen gravedad, y sin embargo estamos disparando la oferta de tratamientos a pacientes que no lo son. Lo estamos haciendo mal por arriba y por abajo”, denuncia Gérvas.Y esto por no hablar de los efectos secundarios de los fármacos. “Los medicamentos antidiabéticos tienen, dependiendo del tipo, cada vez más efectos secundarios. Hace poco se retiró un antidiabético, el Avandia, un superventas internacional, que estuvo diez años en el mercado, causando infartos y accidentes cardiovasculares. Ten en cuenta que la diabetes se trata para evitar, entre otras cosas, el que haya infartos e ictus”, explica Novoa. “Los laboratorios lo único que hacen es demostrar que un medicamento disminuye el azúcar para conseguir que sea aprobado. No se les pide que disminuya la mortalidad cardiovascular”, añade. “Un médico con las mejores intenciones y estudioso, preocupado por sus pacientes, si sigue estrictamente las guías de práctica médica es muy probable que provoque más daño que beneficio. Esto es lo más terrible. La medicina está en una situación muy complicada. La ciencia en la cual se basan muchas decisiones está viciada de base, está sesgada. No responde ya a las necesidades de los pacientes, sino a las variables que le interesa a la industria médica para vender más medicamentos”, denuncia Novoa.

En lo que todos los datos coinciden es que, en el caso de la diabetes tipo 2, la clave no parece estar en la glucosa, sino en una variable mucho más compleja: la pobreza. “Se transmite la idea de que la diabetes la tenemos todos, cuando no es así”, afirma Gérvas. “La diabetes se parece más a un problema social, como la drogadicción, que a un problema médico. El enfoque puramente médico, que es el que existe ahora mismo, no va a ningún lado. Se habla de educación para la salud, que es como echarle la culpa al individuo de sus costumbres, cuando lo que determina las costumbres de las personas es dónde han nacido: su contexto social, su nivel socioeconómico. Por eso cada vez preferimos hablar más de condiciones de vida y no de estilos de vida. La nuestra es una sociedad injusta que no le da las mismas oportunidades a todos los ciudadanos y que hace que los más pobres, los que tienen menos cultura, los que no viven en barrios que tengan parques al lado, y esto está medido científicamente, tengan unas condiciones que hacen que sean obesos, coman peor, no hagan ejercicio y finalmente desarrollen diabetes. Se dedican millones de euros a tratar con medicamentos cosas que tienen un origen social y que, con toda seguridad, mucho menos dinero dedicado a intentar mejorar estos condicionamientos sociales tendría muchísimo más impacto en la enfermedad. Ésta es la paradoja”, sentencia Novoa.

Camino por delante
Para los colectivos críticos existen tres frentes de trabajo. El primero es generar conciencia crítica entre los y las profesionales sanitarios. “En esta situación de crisis, los sistemas públicos de salud están muy debilitados y los profesionales están todavía más en manos de la industria. Es muy difícil escapar de su influencia”, alerta Novoa. Además, cuando se hacen este tipo de denuncias, las reacciones son conocidas. “Al momento recibes acusaciones de radical, de ir contra la ciencia, de generar preocupación en la ciudadanía. Aparece todo el poder mediático, con la capacidad que tiene la industria de influir en los medios de comunicación, y quedan como médicos extremistas o ideológicamente sesgados”, se lamenta Novoa. Pero los colectivos de profesionales sanitarios críticos crecen en todo el mundo.
El segundo camino es fomentar la capacidad crítica en la población general. Gérvas contempla dos problemas: “La distancia a la autoridad médica, que en España es demasiada y no debe ser excesiva, y una expropiación de la salud”. “Las personas han perdido por completo capacidad de acción sobre las enfermedades, la autorresponsabilidad de la salud. Vemos cómo se llenan las urgencias por catarros, que todos hemos sabido cómo cuidarse y no necesitábamos ir al médico a que nos certificase que es gripe. Nos controlan inyectándonos miedo, y para hacernos serviles frente a la autoridad médica”, apunta Gérvas.
Con una población y profesionales sanitarios con capacidad crítica, el siguiente paso es conseguir una mayor transparencia, que implicaría, por ejemplo, conocer los resultados de los experimentos que se realizan. “La industria se guarda la potestad de publicar o no los resultados. Esto es un problema, porque hay un sesgo. La industria siempre elige los ensayos clínicos que van a su favor”, explica Novoa. Ahora mismo existe una alianza internacional llamada alltrials para exigir que todos los ensayos se publiquen para que puedan ser analizados por investigadores independientes. Más de 400 instituciones científicas internacionales la han apoyado ya.

Relacionadas

Industria farmacéutica
Joan-Ramon Laporte: “El medicamento contra la covid-19 debe costar menos de 10 euros, no lo podemos dejar en manos privadas”

Joan-Ramon Laporte, catedrático en farmacología y experto en uso de los medicamentos, advierte de los riesgos que conlleva que el medicamento o la vacuna contra el coronavirus caigan en manos privadas ante una pandemia global que abre las puertas a un enriquecimiento desmedido de la industria farmacéutica.


Industria farmacéutica
Farmacia pública y anulación de patentes para asegurar el acceso a los medicamentos del covid-19
Desde Médicos sin Fronteras, Ecologistas en Acción y CAS Madrid urgen al gobierno a emitir licencias no obligatorias que permitan fabricar genéricos de los medicamentos.
Consumo
Escanea y asómate al horror: llegan las apps que te dicen la mierda que te metes
Ya no hace falta tener un posgrado en nutrición para entender las etiquetas de los alimentos o los cosméticos. Llegan nuevas aplicaciones para móviles que descifran lo que llevan los productos que consumes, así como sus posibles peligros.
0 Comentarios

Destacadas

Coronavirus
El documento que condicionó los traslados de enfermos al hospital
Una orden enviada a los ambulatorios en pleno pico de la pandemia incluye criterios para no derivar a hospitales a pacientes afectados por covid-19.
La semana política
Estado profundo
Semana marcada por el cese del jefe de comandancia de la Guardia Civil y la presión sobre Fernando Grande-Marlaska, un hombre al servicio del Estado. Escalada retórica y aumento de la violencia en el ambiente. El Gobierno aprueba el Ingreso Mínimo Vital pero a partir de junio vuelven a estar permitidos los desahucios.
Elecciones
Mertxe Aizpurua: “Cada vez es menos imposible ganar las elecciones vascas y el PNV es consciente de ello”

La diputada Mertxe Aizpurua, de EH Bildu, es una de las tres firmas que sellaron la pronta derogación laboral y saltarse el techo social del gasto municipal legislado por el ex ministro de Hacienda del PP, Cristóbal Montoro.

Coronavirus
Las armas de Vietnam contra el “celoso” coronavirus

La propagación del virus en el país ha sido especialmente baja gracias a un firme sistema de zonas de cuarentena donde se traslada a cualquier persona que pudiera estar infectada.

Desigualdad
El ingreso mínimo vital ante el reto de hacer historia

El ingreso mínimo vital fue aprobado ayer finalmente en el Consejo de Ministros. La medida, anunciada como un avance histórico tiene un gran reto por delante: combatir la pobreza extrema que sufre un sector de la población. Algunas voces se preguntan si la prestación y sus objetivos son suficientemente ambiciosos.  

Renta básica
No es un debate sencillo, pero el miedo y la contención no son el camino

Fueron muchas las llamadas que recibimos ayer de amigos y amigas preguntando si podrían acceder al ingreso mínimo vital. Lamentablemente, en la totalidad de ellas la respuesta fue la misma. No podéis acceder. Aunque lleves desde febrero sin curro, el año pasado tuviste un empleo de 900€ al mes y, por lo tanto, no podrás acceder.

Evasión fiscal
Francia rectifica su veto a las empresas con sedes en paraísos fiscales

Los contribuyentes, llamados una vez más a participar, tendrán que financiar las ayudas públicas a las empresas afectadas por la crisis de covid-19. Pero, ¿beneficiarán estas ayudas concedidas en forma de préstamos garantizados, aplazamiento de las cotizaciones o ERTE a las grandes empresas con filiales en paraísos fiscales y que no tributan en Francia? ¿A las que, a pesar de todo, siguen pagando dividendos a sus accionistas?

América Latina
Argentina: el milagro de la vida en las periferias urbanas

La autoorgonización y la ayuda mutua en las villas miserias argentinas florece sobre un importante tejido social de décadas de experiencia. Una nueva entrega de “Movimientos en la pandemia” por parte del periodista y analista Raúl Zibechi.

Pobreza
Aprobado el ingreso mínimo vital

Esta mañana el Consejo de Ministros ha aprobado el ingreso mínimo vital, una medida que ha sido objeto de polémica en las últimas semanas mientras miles de familias sin recursos estaban pendientes de su implementación.

Últimas

Opinión
Voluntad de no mirar: justicia para Verónica

Verónica se suicidó hace un año por culpa del acoso que sufrió al circular por la empresa en la que curraba un vídeo sexual grabado hacía años. Lo difundió su expareja y lo compartieron sus “compañeros”.

Tribuna
Las multinacionales no sienten cariño, Mercedes tampoco

Desde EQUO Berdeak llevamos varios años reclamando la transición ecológica de la industria vasca del automóvil. Nos va mucho en ello: miles de empleos, el 60% de nuestras exportaciones, el 28% del PIB… Por eso resulta incomprensible que el Gobierno vasco siga mirando hacia otro lado.