Lucía Pérez: fue femicidio. Un fallo que convierte a los jueces en cómplices

Tras la muerte de Lucía Pérez en octubre de 2016, el movimiento feminista argentino convocó el Primer Paro Nacional de Mujeres. Dos años después, el juicio concluye con una sentencia que descarta la violencia sexual y feminicidio basándose en la vida privada de la adolescente. Las feministas preparan su respuesta.

8M en Buenos Aires
Manifestación del 8M en Buenos Aires (Argentina). Imagen de Página 12.
Editora del portal de noticias Marcha. Integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

publicado
2018-12-02 09:10:00

En Argentina, el pacto de complicidad entre machos es la causa que provoca la impunidad cuando violentan sexualmente y asesinan a una mujer. Se conoció una sentencia que nos duele a todas. ¿Hasta cuando las y los operadores del poder judicial seguirán fallando sin perspectiva de género y disidencias?

La sentencia que absolvió a los acusados de violentar sexualmente y asesinar a Lucía Pérez en Argentina se conoció mientras buscábamos nuestras banderas para marchar por las calles del país al grito de “vivas y libres nos queremos”, en ocasión del 25 de noviembre, día internacional de lucha contra las violencias hacia las mujeres y disidencias.

Lucía tenía 16 años e iba al colegio Normal 3 en la ciudad de Mar del Plata. Había quedado en encontrarse con Matías Farías, quien el día anterior le había vendido un cigarrillo de marihuana a la salida del colegio; pero fue hallada sin vida el 9 de octubre de 2016. El desprecio por su subjetividad (y la de todas) y su asesinato no fue indiferente para la sociedad, y el movimiento feminista llamó ese día al primer Paro Nacional de Mujeres.

La impunidad es una de las caras más comunes del machismo
La impunidad es una de las caras más comunes del machismo. Por una mala investigación, ausencia de pruebas y la nula perspectiva de género dentro del Tribunal, integrado por Facundo Gómez Urso, Pablo Viñas y Aldo Carnevale, el poder judicial falló sin encontrar responsables de que Lucía haya sido asesinada. Sin embargo, Matías Farías (25) y Juan Pablo Offidani (43) sí fueron condenados a ocho años de prisión, pero por la tenencia para comercialización de estupefacientes. Mientras que Alejandro Maciel (61), que estaba acusado de encubrir a los otros dos varones, fue absuelto del cargo.

El fiscal que llevó adelante el juicio, Daniel Vicente, esbozó algo en su alegato. Hablo de asimetría de poder y de una cosificación por parte de los imputados, que utilizaron a Lucía como “un instrumento para su satisfacción sexual”. Por eso sostuvo la calificación de femicidio y abuso sexual. Pero los jueces no encontraron elementos que indiquen que Farías, uno de los imputados, acosó a Lucía. Por el contrario, indicaron que sentían “atracción mutua”. La justificación se lee en las más de 60 páginas del fallo que ya forman parte del pacto entre los que violan y matan y los que avalan la implacable violencia sexista desde los privilegios judiciales.

Juicio a la vida privada de Lucía

El juicio había comenzado el 31 de octubre, y casi un mes después, a pesar de las pruebas y denuncias de la familia de Lucía, no hubo responsables por su muerte y por las violencias que padeció. Una vez más, la investigación judicial se basó en los pasos que dio la víctima. Para eso, la vida privada de una menor de edad fue, sorpresivamente, puesta como la prueba para constatar que no hubo abuso y que murió por la asfixia provocada por el consumo de drogas.

“La historia de Lucía, da cuenta de su fuerte personalidad y de su vitalidad, en términos físicos y psíquicos”, se afirma en el veredicto. “Lucía no estaría con nadie sin su consentimiento” (...), “de los chats analizados surge claramente que sus vivencias alejan por completo la posibilidad de que hubiera sido sometida sin su voluntad” (...) “Tenía más de 20 faltas en el colegio por haberse quedado consumiendo estupefacientes, que tenía relaciones con todos aquellos que le gustaban”.

En la sentencia se cita que es “unánime” la conclusión de los médicos forenses de que no existió abuso. Los jueces jugaron a no hacerse cargo y afirmaron que “los operadores estatales que forman parte del sistema penal no estuvieron a la altura de las circunstancias en este caso”. “Lucía tenía 16 años y Farías 23, por lo que sería muy forzado hablar de una situación de desigualdad o superioridad, sobre todo teniendo en cuenta la personalidad de Lucía, quien no se mostraba como una chica de su edad y que además había referido mantener relaciones con hombres de hasta 29 años”, osaron decir los ‘magistrados’. La perspectiva de género y de clase, que hubiera contextualizado la situación de la adolescente no como una más sino como una sujeta del derecho a la vida, incorporada hace décadas en el Derecho, les fue indiferente.

“Todo fue perfectamente querido y consentido por Lucía Pérez”, se atrevieron a afirmar los jueces
“Todo fue en un marco de normalidad y naturalidad, todo fue perfectamente querido y consentido por Lucía Pérez”, se atrevieron a afirmar los jueces en uno de los pasajes que más duelen leer. “Esa desigualdad entre hombre y mujer, esa asimetría en la relación de poder, no se hallan presentes en este caso. Acá no ha existido ni violencia física, psicológica, subordinación ni humillación ni mucho menos cosificación”. Lucía “no estaba en situación de calle”, “tenía amistades, elegía qué consumir y con quién compartir su intimidad”. “No está en el ánimo del suscripto juzgar la vida sexual de Lucía, pero de los chats analizados surge claramente que sus vivencias en ese sentido alejan por completo la posibilidad que hubiera sido sometida sin su voluntad”.

El Tribunal que llevó adelante el juicio le dio la razón a la abogada defensora de los acusados, o sea, a la palabra de los acusados, los únicos que pueden hablar porque Lucía está muerta. (Aunque en realidad, quién sabe si le hubieran creído, como hacen cientos de funcionarios judiciales que desoyen la palabra de las mujeres). Estos plantearon que las relaciones habían sido consensuadas y que la muerte de Lucía se debió exclusivamente a una sobredosis: “asfixia tóxica” dijo la autopsia que también descartó evidencias de abuso. O que Farías, uno de los acusados, “compró facturas y una Cindor [bollería y leche con chocolate] porque habían quedado en merendar” y que “estas actitudes no son las asumidas habitualmente por las personas con intención de cometer un hecho tan aberrante”. El pacto entre machos cierra a la perfección.

Respuesta feminista

Al dolor le siguió el escrache feminista en las redes sociales difundiendo las caras de los jueces que (nos) fallaron y de los acusados que fueron absueltos, los últimos en ver la mirada y escuchar las palabras de Lucía con vida. Luego, las declaraciones y los comunicados de organizaciones feministas y del derecho penal; y luego, el ejercicio de memoria colectiva, que esta vez eligió las frases más crueles de la sentencia, para hacer caricaturas, gif, videos, audios y flyers.

Esta sentencia es “volver a matar a Lucía”, afirmó Marta Montero, su madre a la salida de los Tribunales. “Me pasó lo mismo que cuando fui a la Comisaría y me dijeron que había muerto”, recordó. “La mataron ellos”, dijo Marta con el firme acompañamiento del padre, el hermano de la joven y de quienes se acercaron a esperar la reparación que esta familia luchadora merece. “(Farías, Offidani y Maciel) la sacaron viva de mi casa y la llevaron muerta al hospital”, dijo Marta; pero “vamos a seguir luchando”. Y así será, en memoria de su hija y porque ella lo pidió: “ayuden a no volver a matar a Lucía”.

La Fiscalía General del Mar del Plata presentará un recurso de apelación ante una instancia judicial superior al Tribunal Oral en lo Criminal que no fue capaz de encontrar responsables por uno de los femicidios más paradigmáticos de los últimos años. Insistirán con que la relación asimétrica entre ella (de 16 años) y los dos imputados (de 25 y 43 años), habría dado lugar al abuso sexual y la muerte en contexto de violencia machista. Un planteo que se encuentra en sintonía con las intenciones de la familia de la joven y con la figura penal de femicidio que tiene en Argentina penas perpetuas de cárcel.

“Ya entendimos el porqué de la sistematicidad de los femicidios, la crueldad de la política del disciplinamiento de los machos que nos odian por mujeres

Como sociedad, ya entendimos el porqué de la sistematicidad de los femicidios, la crueldad de la política del disciplinamiento de los machos que nos odian por mujeres, lo que causa un promedio de 137 de nosotras menos por día en el mundo; en manos, generalmente, de ex parejas o varones cercanos. En Argentina, entre enero y octubre de 2018, fueron asesinadas 255 mujeres y niñas, una menos cada 32 horas. Ante eso, el movimiento feminista avanza en organización, pero quienes están al frente de las instituciones judiciales demuestran que siguen sin estar a la altura de poder comprobar y juzgar a quién/es mataron a una piba.

La semana que viene se realizarán asambleas en varias ciudades del país para definir lo que posiblemente será un nuevo Paro de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans. Porque fallos como éstos pretenden poner un freno a nuestro avance de derechos, a las propuestas que tenemos para cambiar el mundo y hacerlo vivible, para conmover de plano y remover los privilegios y desigualdades en cada ámbito que habitamos; para redistribuir los banquetes dejando atrás las discriminaciones que nos violentan; y recuperar todo lo que el sistema de poder heteropatriarcal nos ha negado a más de la mitad de la población del mundo.

Por Lucía y por todas queremos el pan y las rosas; nos queremos vivas y libres; exigimos el reconocimiento de nuestros derechos y no vamos a pedir permiso para ejercer nuestra autonomía. Y quizá esta vez también nos planteemos ir definitivamente por los lugares de decisión que representan el poder simbólico de los machos. Porque a la violencia de la guerra machista le respondemos con las armas del feminismo para vivir. Porque al patriarcado y al pacto de silencio que perpetúa la impunidad, ¡los vamos a derribar!

Lucía Pérez, ¡presente!

9 Comentarios
#27091 7:32 4/12/2018

No hay ninguna evidencia de abuso. Ni en los chats ni en el cuerpo de Lucía. Si tienen evidencias de abuso, aporten a la causa, o estarían ENCUBRIENDO y siendo CÓMPLICES.

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#27284 3:25 6/12/2018

Además me parece ridículo tomar frases de los padres como algo valido. Claramente eran padres horribles (dejaron a su hija consumir drogas, tener sexo con cualquier hombre a su edad con hombres muchos mayores y faltar al colegio 20 días) y la muerte de lucía es su culpa por no cuidar a su hija (murió de un ataque cardíaco induciddo por las drogas). Obviamente necesitan un villano a quien culpar para no tener que afrontar su responsabilidad.

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#27282 3:17 6/12/2018

Quisiera saber que evidencia confidencial tiene la autora de este artículo para afirmar que Lucía fue abusada?? No solo hay una ausencia de evidencia que apoye la idea que fue abusada sexualmente, sino que los datos triviales como mensajes de texto entre el chico y lucia, la cindor y las facturas, que el chico la haya llevado al hospital y se haya quedado refuerza la idea de que la relación era consentida.

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#27326 19:31 6/12/2018

La violación puede ocurrir hasta con el marido o el novio de toda la vida. Unos mensajes de Whatsapp de coquetería no prueban nada. Si a la chica le encontraron heridas en su vagina, signos de haber sido tomada con violencia, es claro que fue abusada así hubiera habido algún consenso en hechos anteriores. Nadie puede consentir su tortura o su abuso.

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#27281 2:10 6/12/2018

En el principio la escritora critica que el fallo se debio a falta de perspectiva de genero y AUSENCIA DE PRUEBAS que alguien le molesta que absuelvan a alguien cuando esa misma persona reconoce que no hay pruebas es sinceramente preocupante.

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#27036 12:59 3/12/2018

Lo que hay que leer... Por Dios!!!

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Victoria 14:23 2/12/2018

La visión capitalista que tiene le patriarcado del cuerpo de la mujer, como objeto de consumo, se puede leer en cada renglón de la sentencia de los jueces, para ellos esta niña vendió su cuerpo por droga y esto tiene sus consecuencias, da igual que los compradores fuera 1 o varios, jóvenes o viejos, fuertes o débiles, violentos, misóginos, crueles y/o matones profesionales o abusadores, porque era al fin y al cabo una transacción comercial, estos mismos jueces, se sienten tranquilos , porque necesitan este tipo de sentencias para que, al salir del puticlub al que van los domingos, y en el que mercantiliza con niñas, se sientan a salvo. O acabamos con esta visión haciéndoles mirar al origen de todo o simplemente les destituimos de sus puestos, si no hay perspectiva de género no se puede ejercer justicia y si no hay perspectiva de clase tampoco.

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#27114 11:27 4/12/2018

Pero vos leíste el fallo o estás hablando porque es gratis? En todo el fallo los jueces insisten con la teoría de que Lucía NO vendió su cuerpo por drogas.

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#27013 21:48 2/12/2018

JAJJAJAJJAJJAJAJJAJAJJAJAJAJJAJAJJAJA

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