Fascismo
El fascismo ha vuelto para quedarse

El fascismo de la primera mitad del siglo XX extendió la idea de que no había recursos para todo el mundo y que no era posible responder a los problemas de forma solidaria, por lo que era “lógico” que el grupo social “superior” pasase por encima del resto. En el inicio del siglo XXI esta idea ha vuelto con fuerza.

Abascal Pop Vox
La estética heroica y los espectáculos de masas son herramientas recurrentes de los fascismos. Arte El Salto
recogiendo ideas de debates colectivos en Ecologistas en Acción

publicado
2019-01-09 06:00

“Fascismo” es un término que se usa de forma relativamente polisémica, así que para sostener que “el fascismo ha vuelto para quedarse” es necesario explicar primero a qué nos referimos con dicho término. El fascismo de la primera mitad del siglo XX fue un movimiento de masas nacionalista, organizado contra los movimientos obreros y las personas extranjeras, pero también contra el liberalismo y la intelectualidad. Tuvo un fuerte carácter autoritario, articulándose alrededor de un liderazgo mesiánico. Se expresó a través de valores reaccionarios (tradicionalismo, nacionalismo, racismo, machismo), la práctica de la violencia y la identificación entre política y espectáculo. Fomentó una fuerte liberación emocional (victimismo, miedo, sentimiento de pertenencia).

El fascismo [de la primera mitad de siglo XX] no era anticapitalista. Supuso más bien una reinvención del capitalismo mediante el abandono del liberalismo

Su estrategia consistió en hacerse con el Estado, lo que consiguieron especialmente en las zonas donde este estaba más desacreditado. El fascismo no era anticapitalista, como lo demostró donde tomó el poder, forjando alianzas con el gran capital, al que sirvió manteniendo a raya al movimiento obrero. Supuso más bien una reinvención del capitalismo mediante el abandono del liberalismo. Por eso, aunque se arropó de un ideario de adoración a la pureza ambiental en consonancia con la de la pureza étnica, resultó desarrollista en sus prácticas.

Funcionaron como motores del fascismo por un lado las “clases medias”, que intentaron así contener el ascenso de las más bajas, y por otro las capitalistas, que entendieron que era su única opción para garantizar la reproducción del capital. Pero también se adhirieron a él sectores excluidos socialmente. Nació y creció en un contexto de carestía material y zozobra existencial, con la idea extendida de que no había recursos para todo el mundo y que no era posible responder a los problemas de forma solidaria, por lo que era “lógico” que el grupo social “superior” pasase por encima del resto.

A este movimiento social es al que nos referimos al hablar de fascismo y no a cualquier otro tipo de autoritarismo o de política genocida. En la segunda mitad del siglo XX, el fascismo devino en una fuerza política minoritaria o incluso residual, pero esto ha cambiado irremisiblemente en el inicio del siglo XXI.

Las condiciones que alzan a los neofascismos en el siglo XXI

Emilio Santiago Muiño afirma de manera muy acertada que “la revuelta de los chalecos amarillos en Francia es solo el tráiler de la película de la crisis ecosocial que lo va a cambiar todo en las próximas décadas”. Podemos añadir que es un movimiento protofasciscta, aunque no tiene que devenir en movimiento fascista necesariamente. Lo es porque las bases que alimentan el movimiento son las mismas que sostienen los fascismos del siglo XXI.

Actualmente estamos viviendo el inicio del colapso de la civilización industrial. Esta es una afirmación provocadora cuya justificación puede encontrarse aquí y, de manera más breve, aquí. Algunos factores que están produciendo este colapso son la inevitable restricción en el acceso a materiales y a energía, y el cambio climático.

Estamos viviendo el inicio del colapso de la civilización industrial. Todo ello permitirá que los fascismos en Europa se conviertan en una realidad política a la que mantener a raya, pero que va a existir inevitablemente

Algunas de sus consecuencias son una menor capacidad de satisfacer necesidades sociales por parte de un mercado que se irá descomponiendo (al menos en su faceta globalizada) y de un Estado que será incapaz de sostener los servicios públicos tal y como se construyeron durante el siglo XX. Todo ello permitirá que los fascismos en Europa se conviertan en una realidad política a la que mantener a raya, pero que va a existir inevitablemente.

En este contexto de colapso, los fascismos están siendo aupados por partes sustanciales de las “clases medias” que restan, que intentan así conservar sus privilegios. Estos sujetos se caracterizan por el individualismo, la sumisión a la autoridad, la agresividad, el pesimismo sobre la naturaleza humana, el simplismo en la solución de problemas complejos y el miedo. Por otro, son impulsados desde las élites, pues conforme avanza el colapso sistémico se va convirtiendo en su mejor opción para conservar su posición.

Pero esto es un trazo muy grueso, hace falta determinar qué factores concretos están alimentando esos fascismos para justificar su eclosión y articular maneras de frenarlos. Podemos identificar ocho.

1. insatisfacción

Donde la población esté más desesperada fruto de ser consciente de la infrasatisfacción de sus necesidades. Esto es algo que se extenderá conforme avance la descomposición de los servicios sociales y del mercado, y la población siga estando encadenada a un trabajo asalariado y al mercado para satisfacer sus necesidades. Así, la violencia y la disposición al sometimiento se combinan como respuestas a la frustración, la impotencia y el miedo. 

El fascismo dota de una identidad colectiva fuerte que da sentido a la vida de muchas personas en tiempos de desmoronamiento del orden pretérito

No habría que pensar solo en la necesidad de supervivencia, sino también en otras como la de seguridad y la de identidad. De este modo, el fascismo dota de una identidad colectiva fuerte que da sentido a la vida de muchas personas en tiempos de desmoronamiento del orden pretérito, pero también de la vacuidad contemporánea.

En consecuencia, el fascismo sube por ser capaz de satisfacer, al menos en parte, las necesidades de su base social (en muchos casos a costa de los grupos que designará como chivos expiatorios). Por ello, en su ascenso desempeña un papel importante la creación de comedores populares, de bandas para “garantizar” la seguridad o de comunidades cohesionadas que sirvan de refugio emocional y satisfagan la necesidad de identidad.

En contraposición, una necesidad básica como la de la libertad podrá ser autosacrificada por partes importantes de la población para mantener al menos la ilusión de un aumento de la seguridad.

2. individualismo

Aunque el fascismo no es un movimiento individualista, sino que crea una poderosa identidad colectiva, sí parte del individualismo, de poblaciones que tienden a optar por el “yo primero”. Una esencia del fascismo es su incapacidad de empatizar con el conjunto de la humanidad, lo que lleva a soluciones del tipo “los españoles primero”.

3. Desigualdad 

Sociedades con una fuerte desigualdad. En un contexto en el que los medios de control social presentes serán cada vez más inviables (sociedad de la imagen, consumismo, escuela, fábrica, negociación con los agentes sociales), las élites recurrirán cada vez más a incitar al odio y al miedo, y a la represión para sostener el actual orden social. 

Esta desigualdad es estructural, ya que resulta imprescindible para el funcionamiento del capitalismo y, a la vez, constituye una consecuencia de su desarrollo

Esta desigualdad es estructural, ya que resulta imprescindible para el funcionamiento del capitalismo y, a la vez, constituye una consecuencia de su desarrollo. También es consecuencia de los modos de vida y de las infraestructuras construidas. Por ejemplo, las poblaciones empobrecidas que viven en barrios periféricos dependen más del automóvil que las enriquecidas. Y el uso del automóvil va a ser cada vez más inviable conforme avance la menor disponibilidad de hidrocarburos. Aquí se aprecia el carácter premonitorio de los chalecos amarillos franceses.

4. miedo al otro

Esto resulta más fácil en espacios donde se haya sembrado ya el miedo a “el/la otro/a”, que justificará la represión, ayudará a cohesionar a las mayorías sociales y facilitará la persecución étnica propia de los fascismos. Es decir, que otro factor de auge del fascismo son las sociedades multiculturales y no interculturales. El Ejido puede ser un ejemplo paradigmático.

5. Desorientación social

Las masas desorientadas que no comprenden lo que está sucediendo son más fácilmente manipulables con discursos demagógicos que orienten su rabia y frustración hacia la población más débil. En los espacios centrales, la generación “más preparada de la historia” no se encuentra en absoluto preparada para lo que está sucediendo.

Además, no existe casi concepción de los límites físicos y se conciben como incompatibles la supervivencia y la protección del entorno, lo que es un error dramático en tiempos del Capitaloceno (termino que considero más acertado que el de Antropoceno).

A la hora de pensar en las causas de la desorientación social, valoremos la responsabilidad de la mayoría de las izquierdas llamadas a parar el fascismo, que están obviando en sus discursos, pero sobre todo en sus prácticas, los límites ambientales, absolutamente indispensables en el mundo actual.

La desorientación se alimenta cuando, por ejemplo, se hacen llamadas al crecimiento o se promete una reconstrucción del “Estado del Bienestar” que, simplemente, son imposibles en el siglo XXI

La desorientación se alimenta cuando, por ejemplo, se hacen llamadas al crecimiento o se promete una reconstrucción del “Estado del Bienestar” que, simplemente, son imposibles en el siglo XXI. En contraposición, dentro de la demagogia fascista hay mensajes que expresan muy bien lo que está sucediendo. Cuando dicen “aquí no cabemos todos”, tienen razón, ya que se refieren a que no se cabe manteniendo un tren de vida alto.

6. Impronta colonial

Estas opciones crecerán con más facilidad en los Estados con una mayor impronta colonial, aquellos en los que el grueso de la población lleva generaciones disfrutando de un alto nivel de consumo. De este modo, en la “Europa rica” (Reino Unido, Francia, Austria, Holanda) se fortalecen más los partidos fascistas que en la “pobre” (Portugal, España, Grecia), aunque con sonoras excepciones (Hungría).

7. Democracias débiles y gobiernos autoritarios

También se desarrollarán preferiblemente en las “democracias” menos asentadas, Estados más desacreditados y por supuesto Estados ya autoritarios. Pero sin olvidar que la historia europea demuestra cómo la evolución desde democracias parlamentarias hacia dictaduras fascistas puede ser muy rápida.

8. Control de las mujeres

Solo mediante un renovado dominio sobre el cuerpo femenino está siendo posible sostener las tareas de cuidados y, al tiempo, intentar mantener los beneficios empresariales. Se está reforzando la adjudicación a las mujeres de la realización gratuita de las labores de reproducción social y, a la vez, de los trabajos remunerados más precarios y mal pagados. De forma más profunda, las relaciones de poder en lo macro se tienen que reproducir también en lo micro y su expresión principal es el patriarcado.

Algunas ideas para enfrentar el fascismo

El fascismo en el siglo XX fue derrotado por la conjunción de tres factores: un movimiento obrero fuerte, su derrota militar (sobre todo en la II Guerra Mundial) y el inicio de un periodo de crecimiento sin parangón histórico que permitió la articulación de la sociedad del consumo y del “Estado del Bienestar”, lo que fue alimentado por el inicio del uso masivo del petróleo como fuente energética básica. En España, donde el fascismo ganó la Guerra Civil, su derrota como movimiento tardó más (lo que no quiere decir que sus élites dejasen el poder).

Sin embargo, esta sociedad del “bienestar” se ha marchado para no volver jamás, pues se está agotando la base material que la sostuvo: grandes cantidades de materia y energía, y grandes sumideros planetarios todavía relativamente inalterados. Además, no hay tiempo para transiciones justas. Esa ventana de oportunidad se cerró hace 30 o 40 años. Las transiciones están sucediendo ya en un entorno de fuertes desigualdades, sociedades individualistas y coloniales, y carentes de autonomía. Todo ello son condicionantes que ya no hay tiempo de detener.

El escenario social en el siglo XXI no es el del 1% contra el 99% (si es que esta ecuación ha sido alguna vez correcta), sino el del 1%+20% fascista (por poner una cifra) contra el 79% restante

Por lo tanto, el escenario social en el siglo XXI no es el del 1% contra el 99% (si es que esta ecuación ha sido alguna vez correcta), sino el del 1%+20% fascista (por poner una cifra) contra el 79% restante. Serán (van siendo ya) sociedades muy polarizadas en las que el diálogo con el estrato fascista resultará, como sucedió en el siglo XX, casi quimérico. Esto conlleva un par de implicaciones importantes.

La primera es que las masas sociales tendrán que defenderse no solo de las élites, sino de partes de sí mismas. Las guerras civiles abiertas o encubiertas están servidas. Enfrentar estos escenarios buscando la construcción de sociedades justas, solidarias, democráticas y sostenibles no puede darse a través de la violencia.

El paisaje que quedó en la Europa Oriental victoriosa de la II Guerra Mundial resultó desolador. El de Europa Occidental, además de irrepetible, no era mejor si entendemos cómo se sostuvo a través de la explotación de la mayoría del globo. La violencia nunca ha abierto el camino de la liberación humana pues, como dice Sabino Ormazabal: “No trae más que sufrimientos e insensibiliza ante el dolor ajeno, impone la dialéctica amigo-enemigo, deshumaniza al adversario político, termina militarizando la rebeldía, cierra puertas, destruye puentes que tienen que volver a construirse, desvía objetivos, condiciona la práctica del conjunto de la disidencia, facilita la violencia del Estado, obstaculiza la participación social y lleva a la inmovilidad de la mayoría”.

Las masas sociales tendrán que defenderse no solo de las élites, sino de partes de sí mismas. Las guerras civiles abiertas o encubiertas están servidas

Pero, en realidad no existen dos culturas puras, la violenta y la noviolenta, sino toda una gradación en función de las personas, los contextos y los momentos. Por ello, en la transición hacia un mundo noviolento desde la situación actual una opción es ir rebajando el uso de la violencia, aunque se tenga que emplear por ser el “lenguaje” común. Se responderá a la violencia con grados decrecientes de violencia. No es lo mismo defenderse que atacar, por ejemplo.

La forma de actuar del EZLN encajaría mucho con este tipo de actuación y podría continuar sirviendo como modelo. Además, ante una agresión también se podrá huir, pedir ayuda o resistir pacíficamente. Otra opción será cambiar el marco de juego, por ejemplo moverse por otro lado del territorio o llevar el conflicto a otro plano.

La hegemonía del fascismo estará determinada en función de si ese 79% forma un bloque antifascista o una parte sustancial de él deja hacer al fascismo

Una segunda implicación de la ecuación 1%+20% fascista vs 79% es la importancia de crear frentes amplios en ese 79% para frenar al fascismo. La hegemonía del fascismo estará determinada en función de si ese 79% forma un bloque antifascista o una parte sustancial de él deja hacer al fascismo. Construir estos frentes es complicado porque, en realidad, ese 79% es muy heterogéneo. En concreto, dentro de él se encuentran algunos de los agentes que han puesto las bases del auge del fascismo. El ejemplo más significativo es la socialdemocracia representada por el PSOE (pero que es mucho más que el PSOE).

Ha sido un actor clave en el aumento de las desigualdades sociales, del individualismo, de la pérdida de autonomía social, de la desacreditación del sistema parlamentario o de la desorientación social. Pero, a la vez, la socialdemocracia se va a situar en el bloque del 79%. ¿Podemos tejer esas alianzas sin estar a la vez alimentando las bases del fascismo? Incluso aunque la respuesta a la pregunta fuese no, ¿merecería hacerlo por frenarlo? Creo que sí, pues una de las características del colapso es que las ocasiones en las que tendremos que optar por lo menos malo aumentarán. Otra cosa será qué forma tomen estas alianzas.

En la articulación del 79% resultará muy importante crear alternativas que permitan a la población satisfacer sus necesidades, sorteando así las emociones que pueden hacer crecer el fascismo (miedo, desesperación, frustración). Estas alternativas deberán dotar de autonomía a las personas frente al Estado y, sobre todo, frente al mercado y ser resilientes en los contextos de colapso. Por supuesto, para ser viables, es imprescindible frenar la degradación ambiental.

Aunque estas alternativas son un requisito imprescindible para frenar el fascismo y, al tiempo, construir sociedades justas, democráticas, solidarias y sostenibles, también será necesario un reparto profundo de la riqueza. En un contexto de fuertes desigualdades y de descenso de los recursos disponibles, solo un reparto radical permitirá esquivar altos grados de sufrimiento social que alienten salidas desesperadas como el fascismo para las poblaciones más empobrecidas. Este reparto solo se puede lograr con medidas duras y con una confrontación abierta con las élites. No hay otro camino. Un ejemplo podría ser la renta básica de las iguales con recursos obtenidos mediante impuestos muy gravosos a las clases altas y expropiaciones.

También cumplirá un papel importante articular discursos holísticos que nos permitan comprender elementos básicos de nuestro tiempo. Necesitamos entender y mostrar la interrelación entre las crisis económicas, sociales, políticas y ambientales. También la irreversible quiebra del metabolismo industrial y las oportunidades que esto brinda para articular sociedades emancipadas.

Proyectar esperanza en el futuro, fruto de nuestro trabajo colectivo, es imprescindible, para evitar una profecía autocumplida: esa que afirma que tras el capitalismo global solo está el fascismo

Sí, oportunidades, porque el colapso del capitalismo global puede producir órdenes sociales mucho más deseables. Proyectar esperanza en el futuro, fruto de nuestro trabajo colectivo, es imprescindible, para evitar una profecía autocumplida: esa que afirma que tras el capitalismo global solo está el fascismo. Ningún movimiento social ha sido capaz de triunfar sin proyectar la esperanza de que podía conseguirlo.

Fomentar una empatía amplia (con personas cercanas y lejanas, y con el resto de seres vivos) entre el sector fascista va ser muy complicado, pero sí se puede lograr dentro del 79%. Para ello, será necesario articular modelos educativos formales, no formales e informales que busquen la conexión con el dolor ajeno.

Pongámonos en la visión más oscura: el triunfo político y social del fascismo. No existe ningún ejemplo histórico en el que estos regímenes se hayan podido mantener más allá de unas décadas. Tarde o temprano será derrotado

Una última idea para fortalecer el bloque antifascista es la necesidad de que encontremos sentido a nuestra vida. Un sentido que pase por la realización colectiva, que tenga una mirada ecocéntrica. A nivel histórico, las espiritualidades han desempeñado un papel determinante en esto y pueden volver a hacerlo.

Para terminar, pongámonos en la visión más oscura: el triunfo político y social del fascismo. No existe ningún ejemplo histórico en el que estos regímenes se hayan podido mantener más allá de unas décadas, que es muy poco tiempo a nivel histórico. La necesidad de libertad es una de las básicas de los seres humanos, tan movilizadora e importante como la de supervivencia, seguridad o identidad, como argumenta Mandred Max-Neef.

Además, el fascismo no será capaz de garantizar la seguridad, pues se asienta sobre la desigualdad y está por ver si consigue garantizar la supervivencia. Por eso, tarde o temprano surgirán movimientos sociales que acabarán con las articulaciones fascistas. Trabajemos porque sea pronto.

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27 Comentarios
#29138 17:57 14/1/2019

Está bastante bien, pero aunque ha llegado a acertar en el papel del PSOE, no ha terminado de rematarlo. El PSOE y la socialdemocracia han venido blanqueando a todo lo que estaba a su derecha como de "demócrata" por el mero hecho de concurrir a unas elecciones. Ahora bien, se ha convertido en cómplice de demonizar todo aquello que estaba más a su izquierda, de tal forma que se ha interiorizado la idea de que sólo es democrático la socialdemocracia y casi cualquier cosa que está a su derecha, pero nunca a su izquierda. Y de esa creencia circular vamos dando vueltas, haciéndole el juego a las élites financieras. De esa forma consiguen que la clase trabajadora apoye cualquier tipo de capitalismo y fascismo, blanqueándolo por el mero hecho de pasar por unas urnas, como puse antes, pero sin embargo, no aplica este mismo criterio en el otro espectro, y esto es sólo una base del "aborregamiento" la población, que no utiliza el mismo tipo de rigor según de quién se trate. Además, además de apoyar el auge del fascismo, no son conscientes y posiblemente no lo sean o reconozcan nunca, con lo que lo único que puede ayudar a impedir este auge es educación política que, como mínimo, sirva para identificar los espectros ideológicos existentes. Es que manda narices que haya quien todavía se indigne cuando se utilizan términos como "fascista", "extrema derecha" o "ultraderecha" contra quien se dedica a llamar "comunista", "extrema izquierda" o "ultraizquierda" a sus rivales políticos. De esto el PSOE es cómplice, y ya van 40 años de complicidad.

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#29110 20:48 13/1/2019

Si la extrema derecha se fortalece con un discurso abiertamente reaccionario, misógino y xenófobo, es necesario que surja una extrema izquierda que articule un programa radical, anticapitalista y de clase frente a la crisis. Que luche por expropiar a los bancos y grandes capitalistas que se han lucrado con la miseria del pueblo, mientras conspiraban con políticos, jueces y policías para seguir enriqueciéndose. Que defienda plenos derechos para los inmigrantes, las mujeres y la juventud, contra todo tipo de discriminación por raza, sexo o nacionalidad. Que luche por imponer el reparto de las horas de trabajo sin reducción salarial para terminar con el paro. Que luche por anular todas las leyes antiobreras, reaccionarias y liberticidas votadas por los gobiernos anteriores. Que pelee por terminar con todos los privilegios de la casta política, imponiendo una asamblea única (un órgano ejecutivo y legislativo el mismo tiempo), basado en diputados elegidos por voto universal y revocables por sus electores, con el salario de un trabajador calificado. Que defienda sin complejos el derecho de las naciones a la autodeterminación y su derecho a la separación si así lo desean. Que defienda el impago de la deuda pública y la estatización bajo gestión de los trabajadores y control popular de la banca y de todas grandes empresas estratégicas, de energía y transporte. Que se proponga terminar con la reaccionaria institución monárquica y sobre las ruinas de este régimen imponga procesos constituyentes libres y soberanos en los que se pueda decidir todo.

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#29109 20:37 13/1/2019

Los fascismos están siendo encumbrados para que gestionen el colapso inminente del sistema capitalista para intentar su continuación aunque sea manu militari.
Y las poblaciones de los paises enriquecidos solo quieren conservar sus privilegios en un mundo de escasez.
Ante esto, solo cabe profundizar en la solidaridad, la igualdad y el reparto equitativo en todo el mundo.

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#29096 14:37 13/1/2019

"Las masas sociales tendrán que defenderse no solo de las élites, sino de partes de sí mismas. Las guerras civiles abiertas o encubiertas están servidas" Espíritu de cheka y de persecución del diferente, habrá que luchar contra el fascismo y contra el sectarismo totalitario de cierta izquierda. Apuntado ;)

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#29087 2:16 13/1/2019

Chalecos amarillos es un movimiento masivo, anónimo, en disputa - el descontento es conducible de ambos lados del espectro, pero es una disputa sin definición hasta la fecha. Entre tanto, entre decenas y centenares de miles de personas según la jornada, vienen arrinconando los últimos 9 sábados la agenda neoliberal de Macron - hoy, una de las jornadas de protesta más generalizadas. Que hay que racionalizar el decrecimiento? Por supuesto, pero eso no es ni por asomo lo que pretendía Macron con el ajuste de precios de combustible - todo lo contrario! Más y más salvaje neoliberalismo - recortando por abajo en servicios, por arriba en impuestos ... Buen análisis, pero con una visión simplista y desacertada del movimiento y sus reivindicaciones. https://pbs.twimg.com/media/Dwvn62MX0AAfttx.jpg

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#43892 12:34 30/11/2019

Le recomiendo que se haga empresario en este país y desde dentro tomé todas esas medidas tan justas para el "pueblo"

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#29086 2:04 13/1/2019

Buen artículo para los tiempos que corren. Dos errores, a mi juicio: despachas a los chalecos amarillos calificándolos de protofascistas, y ya? Vale que hay una disputa entre polos que podría llevar a decantar resultados electorales de ese signo, vale, pero - lo has seguido luego? Las banderas, las consignas, las demandas? Francia Insumisa luchando por su hegemonía con banderas rojas? Al margen de esa disputa por la orientación general de la protesta, es el desafío al estatus político más contundente que ha recibido cualquier gobierno del neoliberalismo europeo desde 2008. Y otra: cuál puede ser la idea detrás de la propuesta de gráfica? La lógica del texto en gráfica sería: o los ninguneas o los enfrentas gráficamente, pero colocar una ilustración que en absoluto le molesta? Concentrar en el mamarracho este la amenaza del fascismo + multiplicar por 9 el semblante heróico que pretende construir para sí mismo? No creéis que visto así, no sólo no le molestaría, sino hasta podría usarlo en su campaña ...?

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#29072 16:30 12/1/2019

El título de este artículo debiera estar entre interrogaciones, pues lo que hace el fascismo es aprovecharse de las crisis sistémica para asaltar el poder y, una estabilizado el sistema capitalista (que se basa en la desigualdad y la explotación) son retirados por los poderes fácticos hasta nueva ocasión.

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#29014 11:15 11/1/2019

https://www.lahaine.org/mundo.php/la-unica-salida-es-la

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#28994 4:53 11/1/2019

Cuidado con criticar el individualismo así tan a la ligera. La cura contra el cáncer la descubrirá un individualista o un grupo de ellos; la energía limpia e inagotable la descubrirá un individualista o varios; la próxima "novena sinfonía" la compondrá un individualista... Ningún genio ha sido nunca "masa". No es por ponerme nietzscheana, pero la masa es muy pero que muy peligrosa, es la que encumbra a los Hitler y los Trump; hace falta más individualismo sano, que no tiene nada que ver con el egoísmo, que creo que es a lo que realmente se refería el autor -o quiero creerlo- y menos disolución de la individualidad en la masa manipulable y siempre de inteligencia y espíritu crítico que tiende al mínimo común. Cuidado.

No tengo tan claro eso de frenar la degradación ambiental y seguir creciendo como espercie a nivel mundial a un ritmo de cerca de 50 millones de nuevos habitantes por año. Creo que más pronto que tarde tendremos que aceptar que el planeta deberá dejar de ser lo que fue durante todos estos millones de siglos para ser una "gran ciudad". Cuando se logre la igualdad de todos los seres humanos y las personas de los países pobres dejen de ser pobres no quedará más remedio que urbanizar cada vez más zonas del planeta, convertir lo que quede en un enorme sembrado y sólo reservar áreas repartidas por todo el globo para la producción de oxígeno, priorizando las especies forestales que más oxígeno por metro cuadrado puedan producir, tal vez haya que recurrir a la bioingeniería para crear plantas más eficientes en la producción de oxígeno y la absorción de CO2. Obviamente esto no lo veremos nosotros, seguramente, pero quizás sí nuestros nietos o biznietos.
Eso o imponemos políticas de hijo único obligatorias hasta reducir la población a niveles sostenibles -lo que significa la desaparición natural de 4 o 5 mil millones de personas a lo largo de un siglo o siglo y medio- para poder mantener una población de ciudadanos iguales y un planeta sostenible. En un siglo o siglo y pico seguramente habrá avances, pero no nos "flipemos", que en ese tiempo no va a producirse ningún milagro que permita que 15.000 millones de personas vivan con un nivel decente sin que haya que modificar el planeta. La propuesta de que vivamos todos como campesinos del siglo XI, como parecen proponer algunos, simplemente no es aceptable y no tiene ningún interés vivir en un mundo de penuria y carestía.
En todo caso, en una sociedad democrática convencer a la gente de que no se puede tener más de un hijo durante las próximas 5 o 6 generaciones va a ser difícil. El tema de que es inmoral que nuestros perros vivan mejor que la mayoría de la gente de Senegal también habría que tocarlo, y me decepciona bastante que el animalismo parezca haberse impuesto sobre el humanismo. Pero me estoy dispersando...

Lo del fascismo 3.0 yo también creo que afortunadamente perderá fuelle, aunque me gustaría dar unas cuantas collejas a los que queriendo ir de graciosillos con "gracietas", "memes" y chascarrillos variados sobre VOX le han hecho madia campaña electoral gratis. Hace 1 año ni Dios sabía quiénes eran o los que lo sabían lo veían como un partido "friquifacha" como España 2000, Falange, y compañía; gracias a esa "campaña" los fascistas, los descontentos y cabreados "huérfanos" de partido, supieron a quién tenían que votar. A la bicha no había que mentarla porque luego pasan estas cosas. Ahora ya es inevitable mentarla casi a diario, pero si algunos no hubieran sido tan "bocachanclas" hoy VOX seguiría siendo otro de esos partidillos fachas a los que votan 4 tarados en vez de estar erigiéndose como "la gran esperanza facha".
Cosas como que el tribunal supremo diga que en caso de pelea en una pareja, aunque la inicie y la "gane" la mujer, el hombre será acusado de violencia de género pero ella solo de violencia doméstica, tampoco ayuda a que no nazcan nuevos votantes de VOX, seamos sinceros.

Por cierto, "noviolento" no existe; y enfrentar, poner una cosa frente a otra, no es la palabra que buscaba el autor del artículo sino afrontar, que es lo que significa "hacer frente", "plantar cara". Sigamos pensando en los problemas del mundo pero no nos olvidemos de aprender a hablar. ;-P

Salud.

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#29111 21:33 13/1/2019

Lo que hace falta es menos fachas. Sobre todo de los que lo son y no lo saben. O sabeis.

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es.pinedo
es.pinedo 15:19 11/1/2019

Respecto a la sostenibilidad ambiental de un crecimiento económico y poblacional. También puede ocurrir que el sistema capitalista colapse y tengamos consecuencias insospechables. Hay quien ve en el auge de los fascismos síntomas del inicio de este colapso: -Esto es insostenible, las cosas están cada vez peor, nuestros hijos vivirán peor que nuestros padres... Así que, liémonos la bandera a la cabeza y salvémonos nosotros, que los que están fuera ya están perdidos
Del salario mínimo interprofesional y la huella ecológica al colapso del capitalismo --> https://locuramoral.blogspot.com/2018/12/del-salario-minimo-interprofesional-y.html

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Korzo 12:29 11/1/2019

Ningún invento, ni arte, ni creación, viene de la nada ni de una idea individual. Todos se insertan en un devenir común. El mito del genio como individuo es eso, un mito. Todo es una copia o una referencia a lo anterior. Glorificar al individuo es glorificar el capitalismo, que es lo que nos lleva al fascismo

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#29049 22:01 11/1/2019

Dices que la penuria y la carestia no son vida. Eso lo saben todos los africanos que se juegan la vida en el Mediterraneo. No debemos criminalizarlos por venir a devolvernos la visita de siglos de colonización y expolio.

Dices que se inventará algo para capturar CO2 como si no hubiera alternativas ya contra la energía fósil. Infórmate mejor.

Dices que un hijo por familia cuando España está en retroceso demográfico y las parejas no pueden permitirse tener hijos por un capitalismo neoliberal que los exprime laboralmente. ¿No hará falta gente en España para pagar a los pensionistas crecientes?
¿Te adecuarías tú a esa política de hijo único? Lo que no parece es que renunciaras a parte de tus privilegios por permitir que los africanos vivan mejor y no tengan que emigrar.

No te preocupes. Eres muy ramplón mucha gente es como tú. Son criptofascistas que terminan votando al PP o C's porque tienen miedo a los fachas manipuladores de Vox.

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#28992 3:58 11/1/2019

El fascismo es el que practica el propio estado como bien define Felix Rodrigo Mora y este puede ser de izquierdas o de derechas aunque realmente el comunismo y fascismo son de izquierdas uno Nacionalista y otro Internacionalista. Y las politicas fascistas en materia de Genero, inmigraciión y empleo es decir imposiciones a la población de un pensamiento unico es Fascismo igualmente como lo es Pablo Iglesias y Pedro Sanchez que son fascistas.

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#29047 21:48 11/1/2019

¿Quíen es ese Felix Rodrigo Mora, un ideólogo de Vox?
Porque si Mussolini y Hitler eran de izquierda, Abascal también.

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#28954 15:27 10/1/2019

Se identificas en varios rasgos los nazionalismos

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#29022 14:47 11/1/2019

El primero de ellos, el tuyo: nacionalismo castellano, la españaza insultante

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Esteban lastra 15:26 10/1/2019

Un análisis para justificar no luchar contra el capitalismo, es un llamado a reformar el capitalismo, en conclusión un análisis pedorro

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es.pinedo
es.pinedo 18:41 9/1/2019

También hay quien sostiene que, en España, el fascismo nunca terminó. En todo caso se iría disipando poco a poco, hasta que se consumió la vida del dictador (por poner un hito histórico). El fascismo se ha ido descafeinando y desprendiendo de su violencia, se ha vuelto democrático. Pero las estructuras de poder, las instituciones y los grupos sociales que lo sustentaron durante el régimen franquista siguen intactos (o con muy pocos cambios). Llevamos un decenio de crisis económica y coincido en el análisis de que esta situación está haciendo que la población acabe cabreada (o indignada) y se lancen a apoyar este tipo de movimientos: si dicen que los españoles primero y yo soy español, entonces estoy salvado y podemos seguir extrayendo los recursos naturales de países más allá de nuestras fronteras.

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#28891 15:35 9/1/2019

Vivís obsesionados con la mierda esa de vox

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#28881 13:37 9/1/2019

Brillante y lucido analisis.
Aunque los chalecos amarillos reclaman quitar privilegios a los ricos, su recurso a la violencia y su desestructuración en una fuerza política de cambio, son riesgos que pueden terminar en su asimilación por parte del Frente Nacional.

Me falta de todas maneras una reivindicación de una salida de las ciudades grandes que serán las primeras en sufrir el desabastecimiento y la carestia. Ante esa Laponia española y los miles de pueblos abandonados, urge un movimiento potente de vuelta a la tierra que abandonaron nuestros padres. Allí reside la esperanza, con sacrificios y esfuerzo, para escapar del fascismo que está destinado a gestionar esta primera fase del colapso en curso.

Las nuevas tecnologías de la información serán claves para desarrollar esta vuelta a la subsistencia en los pueblos y ciudades pequeñas. Pero también son el cauce que favorecen las elites mundiales (exención de impuestos a las multinacionales) para imponer los discursos que les permitan subsistir y conservar sus privilegios.

Ante la crisis demográfica, la vuelta a los pueblos necesita una masa crítica, la inmigración extranjera será clave para sacar adelante los proyectos (como ya se ha visto en el pueblo italiano de Riacce, o como sea).

Las masas urbanas son más manipulables y dependientes que las identidades rurales y éstas son la ventana de futuro para realizar una gestión del colapso en marcha que no nos aboque a los enfrentamientos violentos que buscan los fascistas.

SALUD Y AL PUEBLO!!

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#28880 13:32 9/1/2019

Creo que lo mejor es empezar a asumir la realidad de que vox va a gobernar este país, adaptarse e intentar ser feliz.

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#28893 16:03 9/1/2019

La publicidad gratuita que está recibiendo Vox es similar a la que recibió Podemos (ya sabemos en qué han quedado estos).
Después del suflé de la novedad, cometerán errores y se desgastarán y no llegarán a gobernar sino es de la mano de C's y PP. Tranqui.

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Juan Ibarrondo 11:47 9/1/2019

Excelente artículo, lo único que me ha chirriado es denominar a los chalecos amarillos protofascistas, entiendo el sentido en que lo dices, pero puede dar lugar a confusiones. Por las informaciones que tengo las reivindicaciones que hacen son contra la "revolución de los ricos" que viene dándose desde los 80, mientras que los movimientos de ultraderecha (como bien explicas) buscan consolidarla. En todo caso el debate de fondo es como se hace la transición energética (si que es posible a estas alturas) o más bien quién es el pagano de esa transición.

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Elunga 12:37 9/1/2019

Totalmente de acuerdo con usted, concuerdo con todo el artículo excepto con lo de que los chalecos amarillos son protofascistas. Los medios de comunicación franceses están intentando desvirtuar y desautorizar a este movimiento diciendo que son de derechas y antifeministas y es pura mentira, están luchando por los derechos arrebatados por Macron, que si es de derechas y ultraliberal en términos económicos. Qué poder tienen los medios de comunicación franceses que quieren hacernos creer que el pueblo y las clases populares están luchando por los ricos cuando es todo lo contrario. Me parece muy injusto!

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Casdeiro 10:24 9/1/2019

Bravo por este oportunísimo texto, Luis. Le daremos la máxima difusión. Tengo apenas algunas divergencias: por ejemplo, sabes que la Renta Básica, tal como se está planteando, no es viable, por dos razones fundamentales que ya he expuesto en "La izquierda ante el colapso de la civilización industrial". El primero es que si se articula mediante la moneda oficial, será insostenible, como esta. Y, segundo, porque si depende de los ingresos del Estado también caerá con este. Es mucho más razonable el reparto de tierras para asegurar las necesidades básicas, y como complemento para quien no pueda usufructuar directamente la tierra, una moneda social, no estatal, emitida en función de la riqueza creada por esas tierras comunales/públicas.

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