Análisis
¿Están los Demócratas allanando el camino a una presidencia de JD Vance?

Ceder la autopista antibelicista al actual vicepresidente de Estados Unidos podría demostrarse como clave en 2028.
JD Vance Vicepresidente
Vance, actual vicepresidente de los Estados Unidos.
1 sep 2026 13:30

A JD Vance pueden llamársele muchas cosas, pero presidente no es una de ellas, al menos no todavía. Mientras algunos preferiríamos que siguiese siendo así, los Demócratas parecen empeñados en entregarle a Vance la presidencia en 2028 permitiéndole presentarse como el candidato contrario a la guerra. Las inesperadas victorias tanto de Donald Trump como de Barack Obama demuestran cuán deseable es ocupar este espacio. (Que ni Trump ni Obama gobernasen como presidentes contrarios a la guerra es otra cuestión.)

A primera vista parece imposible que Vance pueda reclamar el título. Después de todo, es el vicepresidente de Trump, quien prometió poner fin a las guerras y poner a “América primero” sólo para ahogar esas promesas en el Estrecho de Ormuz iniciando otra guerra en Oriente Medio por elección propia. Que Trump lo hiciese a instancias de una nación extranjera, Israel, lo hace aún más humillante. El resultado es que los estadounidenses han de pagar 4 dólares por la gasolina y un indecible sufrimiento de los iraníes.

Y ésta no es la única guerra en la que Trump ha metido a su vicepresidente (y al resto de nosotros). El genocidio en Israel continúa, si bien al ralentí, y por ello escapa a los titulares. También está la ocupación de Israel de franjas de territorio de las vecinas Líbano y Siria, crímenes flagrantes permitidos por el continuo apoyo estadounidense a Israel.

Como número dos de Trump, Vance debería ser cualquier cosa menos el candidato contrario a la guerra en 2028. Los Demócratas, sin embargo, parecen empeñados en cederle ese terreno de todos modos.

Luego está la guerra de Ucrania. Trump prometió ponerle fin en “el primer día”, pero sigue ardiendo y se aproxima a los cinco años, dejando a una Rusia dañada y una Ucrania destruida. (En 1991 Ucrania tenía 52 millones de habitantes, hoy tiene menos de la mitad de aquella cifra, un declive de la población con pocos precedentes y pocas esperanzas de ser revertido mientras la guerra siga.)

Claramente, como número dos de Trump, Vance debería ser cualquier cosa menos el candidato contrario a la guerra en 2028. Los Demócratas, sin embargo, parecen empeñados en cederle ese terreno de todos modos.

Después de todo, ¿qué altos cargos Demócratas quieren terminar estas guerras? Por descontado, hacen vagas declaraciones sobre la paz, pero a la hora de la verdad los Demócratas se decantan por más guerra, una vez y otra. Cuando parece que Trump está a punto de salir de la guerra de Irán, por ejemplo, los Demócratas lamentan lo que sería su “rendición” como un reloj, haciendo que Trump mantenga su curso y ayudan a que Irán se convierta en otra guerra interminable (una que algunos de esos mismos Demócratas querían, en primer lugar). Y, cuando Trump habla con Putin, un requisito para terminar la guerar de Ucrania, los Demócratas se alzan en armas.

Mientras tanto, en lo que se refiere a Israel —a pesar de que los votantes de las primarias demócratas hayan dejado clara su oposición a la beligerancia de ese país—, ¿ha puesto algún alto cargo demócrata a Israel en su sitio como lo ha hecho Vance?

Con Ucrania Vance ha sido más agresivo que los Demócratas a la hora de poner fin al conflicto, yendo tan lejos como para reñir al presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, en el Despacho Oval el año pasado

“Donald J. Trump es el único jefe de estado en todo el mundo que simpatiza con la nación de Israel en este momento, así que piénsenselo dos veces antes de atacar al único aliado poderoso que les queda”, advirtió Vance a los críticos en Israel del acuerdo con Irán al que se trató de llegar en junio, incluyendo a miembros del ejecutivo del primer ministro Netanyahu. “Dos tercios” de su armamento reciente, añadió Vance, “han sido pagados por el contribuyente estadounidense.”

De manera similar, con Ucrania Vance ha sido más agresivo que los Demócratas a la hora de poner fin al conflicto, yendo tan lejos como para reñir al presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, en el Despacho Oval el año pasado, un suceso embarazoso, pero no tan embarazoso como continuar una guerra interminable con el potencial de ser nuclear.

Vance también ha establecido sus credenciales antiguerra en la guerra de Irán, con sus aliados filtrando a la prensa que aconsejó a Trump no entrar en el conflicto. En los meses siguientes, Vance fue quien condujo las negociaciones con Irán.

Mientras tanto, uno de los principales apoyos de Vance, Tucker Carlson, que rompió públicamente con Trump a raíz de la guerra de Irán, declaró a Bloomberg en julio que “si Vance fuese presidente, no habríamos ido a la guerra contra Irán.” Carlson, el presentador de Fox News convertido en podcaster, afirma que está estudiando crear un tercer partido, pero mi intuición me dice que en realidad está intentando mostrar que hay apetito para un candidato Republicano contrario a la guerra en 2028, específicamente uno llamado Vance.

La manera más segura para que los Demócratas pongan freno a la credibilidad de Vance en este terreno es dibujar una línea en el suelo. Pero eso requeriría que los Demócratas se opusieran de verdad a las guerras

La entrada de Vance a la Casa Blanca —una probablemente financiada por Elon Musk, Peter Thiel y otros tecnooligarcas— está lejos de ser inevitable. La manera más segura para que los Demócratas pongan freno a la credibilidad de Vance en este terreno es dibujar una línea en el suelo. Pero eso requeriría que los Demócratas se opusieran de verdad a las guerras e incluso que trabajasen con Trump para poner fin a ellas.

Entre los candidables demócratas a la presidencia en 2028, Ro Khanna es el mejor ejemplo de esta estrategia. Khanna ha criticado a Trump por haber comenzado la guerra de Irán al mismo tiempo que ha manifestado su voluntad a apoyar los (esporádicos) esfuerzo de Trump por terminarla. Khanna declaró a Fox Business en junio: “Los estadounidenses están cansados de estas guerras. No quieren guerras en Oriente Medio. No quieren ser arrastrados a ellas. Quieren diplomacia. La diplomacia será siempre mejor que estas guerras”.

Khanna reafirmó sus credenciales antiguerra visitando a los palestinos en Cisjordania en julio. El viaje tuvo una cobertura internacional cuando el congresista californiano fue detenido por colonos israelíes armados.

¿Veremos a otros Demócratas, incluyendo a potenciales candidatos a las presidenciales de 2028, pronunciarse de modos similares? Puede que ésta sea la única manera de impedir que Vance siga los pasos de Trump y Obama y cabalgue el sentimiento antibelicista hasta entrar en la Casa Blanca.

Sobre este artículo
Este artículo ha sido publicado originalmente en Counterpunch y traducido para El Salto por de Àngel Ferrero con permiso del autor.
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