Ecologismo
Vías rotas, carreteras cortadas y una montaña de sal tomada en la segunda gran acción de Revoltes de la Terra
Más de dos mil personas se encontraron este fin de semana en los municipios catalanes de Sallent, Santpedor y Callús. Levantaron cientos de tiendas en un campamento base, ocuparon una montaña de sal, cortaron carreteras y desmontaron las vías de un tren comercial. Todo para denunciar el impacto ambiental de la explotación minera en los ríos Llobregat y Cardener, así como la responsabilidad de la empresa israelí ICL que sigue haciendo negocios en el Estado español a pesar del discurso crítico del Gobierno de Pedro Sánchez.
En la segunda gran acción de Revoltes de la Terra, esta plataforma inspirada en Soulèvements de la Terre ha elegido como objetivo a la empresa ICL, dedicada al negocio de los fertilizantes, el fósforo y la potasa, con minas de sal en territorio catalán. El movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) a Israel lleva años denunciando el saqueo por parte de esta compañía de los recursos minerales del norte del Mar Muerto, en la Cisjordania ocupada por Israel. El decreto que disponía la prohibición de importar productos de asentamientos ocupados no se ha aplicado todavía a esta compañía acusada de promover la ocupación y el genocidio a través de sus vínculos con empresas responsables de fabricar bombas de fósforo blanco.
Más allá de su rol en la ocupación y el genocidio, el movimiento ecologista y vecinal del Bages lleva años denunciando la contaminación producida por la sal que procesa la compañía y cuyos residuos son almacenados en gigantescas montañas que terminan “envenenando” los ríos cercanos.
Las principales acciones de Revoltes de la Terra se produjeron en la tarde del sábado. Cientos de activistas, según contaba la Directa, subieron a la escombrera salina de Sallent de la compañía, donde formaron la frase “Prou sal” (No más sal). Mientras, otro grupo desmontó las vías del tren que transporta material desde la mina de Súria al Puerto de Barcelona. Al mismo tiempo, otra columna cortaba las carreteras C-16 y C-25 en una marcha que duró dos horas hasta el barrio de la Estació de Sallent donde se realizó un homenaje a las 800 vecinas desalojadas de su casa en 2009.
En la acampada de Revoltes de la Terra, realizada en un prado en el término municipal de Callús, se congregaron más de dos mil personas llegadas sobre todo de diversos rincones de Catalunya, País Valencià y de Francia.
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