Dinamarca
¿Un nuevo amanecer para la izquierda radical danesa?

Mientras los socialdemócratas se mueven a la derecha, una coalición de partidos de izquierda nuevos y envalentonados se han agrupado para luchar por una alternativa real.

Dinamarca
El edificio del Parlamento danés. Imagen de Comrade King.

publicado
2018-10-02 06:21

La tradicional coalición de oposición de centro-izquierda en Dinamarca ha entrado en un período sin precedentes de inestabilidad e imprevisibilidad, con una serie de confrontaciones abiertas recientes entre los socialdemócratas y la izquierda radical. Junto al surgimiento de un partido rival ‘post-ideológico’, la izquierda radical tiene una hoja de ruta para la transformación social pero necesita dar pasos con cuidado para aumentar su éxito electoral sin renegar de su plataforma política.

Dinosauros socialdemócratas

Los Socialdemócratas Daneses son en muchos aspectos un anacronismo. Mientras que los socialdemócratas europeos ‘centristas’ han sido generalmente diezmados en relación con partidos más a la izquierda, de alguna manera Dinamarca ha contrarrestado esta tendencia. Que hayan conseguido aguantar es a la vez sorprendente y comprensible. Sorprendente, porque de acuerdo a la opinión popular en la mayor parte del continente, la socialdemocracia bajo la representación proporcional parece ser una posición ideológica desgastada.

Comprensible, porque los Socialdemócratas Daneses han navegado bastante bien en esta agua políticas cambiantes, cambiando lo que significa ser un ‘socialdemócrata’. El partido ha estado en una trayectoria hacia la derecha desde que la anterior primera ministra Helle Thorning-Schmidt venciera a su rival de izquierdas, Frank Jensen, actual alcalde de Copenhague, en las primarias de 2005. Con un giro firme hacia el Partido Popular Danés en la política de inmigración y hacia el neoliberal Partido Liberal en asuntos económicos, los Socialdemócratas se han convertido en un término equívoco para lo que cada vez más es una amalgama de estos otros partidos. El culmen fue la venta de la empresa estatal de energía DONG a Goldman Sachs. La lucha electoral responde, entonces, a la gestión económica, no a la diferencia ideológica.

¿Una Alternativa?

Cuando Alternativet (“La Alternativa”) irrumpió en la política danesa en 2013 con su inconfundible estética verde neón, una parte de los izquierdistas hastiados celebraron este nuevo partido. Saludado como una alternativa no dogmática, democrática, orientada al futuro y post-ideológica a los partidos políticos al uso, Alternativet ofrecía una identidad política moderna y a la moda para los jóvenes cosmopolitas de las grandes ciudades.

Con un énfasis en temas medioambientales, una estrategia de inversión social, y progresismo en una parte de las áreas de política social como las drogas recreativas, parecía una bienvenida contribución a los esfuerzos para mover la política hacia la izquierda, en respuesta a un giro ‘centrista’ hacia la derecha.

Pero la misma Alternativet se posiciona a sí misma explícitamente fuera de las divisiones izquierda-derecha. Su extraño conjunto de posturas no es claramente de izquierda. Con una obsesión con el espíritu emprendedor, los pequeños negocios, y un inexistente análisis de clase, los intereses materiales y antagonismos sociales, su barniz ecologista y progresista encubre un desafío políticamente impotente al neoliberalismo, la extrema derecha y la socialdemocracia. De hecho, el partido surgió de un ministro del Partido Social Liberal que renunció, un partido con raíces en el cosmopolitismo neoliberal que mezcla las políticas sociales progresistas y las políticas económicas neoliberales.

Alternativet es un experimento democrático loable, pero no es una solución para la izquierda. Los partidos post-ideológicos son peligrosos precisamente porque no tienen análisis material, ni visión sobre cómo tomar y emplear el poder del estado, ni un anclaje en las luchas de la gente común. Son una quimera intelectualista, un preparado con una visión de la transformación social idealista y defectuoso que Marx demolió en su crítica de los socialistas utópicos: no hacemos la revolución en la sociedad apelando a la buena voluntad moral de los capitalistas sino organizándonos y luchando contra ellos.

La unidad de la izquierda

En Dinamarca, la izquierda radical ha alcanzado un importante grado de unidad alrededor de Enhedslisten (la Alianza Roji-Verde). Traducida literalmente como la “Lista de la Unidad”, y anticipando el surgimiento de partidos de coalición de izquierda radical como Syriza en varias décadas, Enhedslisten consigue unir toda una paleta de marxistas y anticapitalistas.
Fundada tras la caída del Muro de Berlín, inicialmente Enhedslisten era simplemente una alianza electoral que abarcaba a leninistas, trotskistas y miembros de la Nueva Izquierda pero pronto creció hasta ser un partido político de pleno derecho y autónomo. Desapareció (al menos teóricamente) el faccionalismo y sectarismo que ha infestado a la izquierda radical en tantos países europeos. Flirtea con el populismo de izquierda, aunque es marxista.

Enhedslisten continúa su subida sólida y constante, pasando desde un magro 2,2% de los votos en las elecciones parlamentarias de 2007 hasta el 7,8% en las últimas elecciones de 2015, y actualmente las encuestas le dan un 9%. Es el cuarto partido más grande en un Parlamento con nueve partidos. Lo que es más, el partido casi ha quintuplicado su afiliación, pasando de sólo algo más de 2000 miembros en 2003 a los 10000 de hoy.

¿Un poco menos a la izquierda?

Indudablemente, este ascenso ha sido parcialmente alimentado por el suavizamiento de su retórica, que culminó en la adopción en 2014 de un nuevo programa. Quitó el lenguaje marxista convencional de socialismo revolucionario en forma de expropiación forzosa de empresas, abolición de la propiedad privada y disolución de la policía y el ejército.

De manera crucial, el nuevo programa permite ahora a los diputados votar a favor de presupuestos de centro-izquierda. Esto garantiza un sitio en la mesa de las negociaciones presupuestarias, y ayudó a establecer una ‘gravitas’ que consolida el ascenso. Enhedslisten no ha renegado en ningún momento de la base materialista de su política: explícitamente renuncian a la política de la identidad en favor de la política de clase, y son firmes en su socialismo.

La transformación del programa llegó apenas seis meses después de la fundación de Alternativet. Mientras que Alternativet no creció directamente de la base Enhedslisten, ha capturado a una gran parte de sus potenciales votantes: el constante crecimiento de Enhedslisten ha sido complementado por la captura del 5% de los votos por Alternativet. Estos votantes no venían de Enhedslisten. Que haya un espacio electoral para ambos partidos muestra que hay muchos votantes que ganar para la izquierda radical. Mientras que Alternativet puede ser un aliado a corto plazo, a largo plazo Enhedslisten tendrá que dirigir sus armas hacia ellos para derribar a los Socialdemócratas.
Pero el ascenso de Enhedslisten no se debe sólo a haber moderado tácticamente su lenguaje revolucionario. Con más escaños en el Parlamento viene más financiación del estado, posibilitando una máquina de campañas mayor y mejor que ha puesto al partido en la primera posición en internet, concretamente en las redes sociales. Un límite de mandatos interno evita a los políticos de carrera y mantiene el vínculo entre movimientos sociales, sindicatos y el partido. Esto proporciona candidatos al parlamento frescos, anclados en lo local y arraigados en las luchas políticas. También asegura un futuro a largo plazo para el partido independientemente del carisma de los individuos, aun cuando esto ha dañado su éxito electoral a corto plazo.

Coalición en crisis

Dirigida por el ideólogo jefe Pelle Dragsted, militante antifascista encarcelado convertido en político respetable, Enhedslisten sigue actualmente una estrategia de frente de izquierdas. Trata a Alternativet y al pequeño partido reformista Partido Popular Socialista como socios en un ataque a tres bandas dirigido simultáneamente contra los Socialdemócratas y la coalición de centro-derecha. Desafiando a los Socialdemócratas, Enhedslisten podría llegar a ser gradualmente el partido dominante del centro-izquierda.

Significativamente, sin embargo, Enhedslisten nunca negó su apoyo a un primer ministro socialdemócrata. Necesitaban a los Socialdemócratas y viceversa. Algunos miembros se cansaron del apoyo a los Socialdemócratas, vistos como una tonalidad diferente de la coalición de centro-derecha. Esta sospecha alcanzó su cénit cuando los Socialdemócratas empezaron a votar sistemáticamente con, en vez de contra, la coalición de centro-derecha, ya que ofrecían la mayoría parlamentaria necesaria para el partido neoliberal que estaba luchando para mantener a la extrema derecha a raya.

En las últimas semanas, Enhedslisten ha entrado en abierta confrontación con los Socialdemócratas. Así, en una declaración histórica el 15 de agosto, la dirección del partido retiró su garantía implícita de respaldo a un primer ministro socialdemócrata, tras meses y años de la arrogancia socialdemócrata denunciando a Enhedslisten. Ya no se consideran necesariamente parte de un bloque de centro-izquierda unido sino como una fuerza política de pleno derecho. Esto marca un cambio principal en la estrategia de la izquierda, y presenta una oportunidad prometedora para un giro a la izquierda en el período previo a las próximas elecciones. Las elecciones tendrán lugar antes del próximo junio.
Con el crecimiento lento pero firme en el entusiasmo y apoyo a Enhedslisten, junto al anacronismo de los Socialdemócratas, ahora no es inconcebible que la primera pueda suplantar a los segundos como el principal partido de centro-izquierda en el futuro.

El futuro de la izquierda radical

La izquierda radical hace bien en hacer avanzar su propio camino. Enhedslisten ha subrayado que la separación no se debe principalmente a la política de inmigración –aunque es por supuesto un tema central- sino a dos cosas: los ataques a la clase trabajadora y las mediocres políticas medioambientales. Los Socialdemócratas gobernaron durante el conflicto laboral de profesores más largo en 2013, donde 67000 sufrieron un cierre patronal respaldado por el Gobierno. Mientras tanto, los compromisos para disminuir las emisiones de carbono han desaparecido.

Una importante fuente de entusiasmo entre la gente de izquierda es la campaña de Enhedslisten “100 días con Enhedslisten”, un conjunto detallado de propuestas con estimación de costes implementables en los primeros cien días en el poder. Política socialista directa y tangible que prepare el terreno para demandas radicales y más profundas en el futuro. Lo que es más importante es que inicia una conversación con el público sobre lo que es el socialismo y prepara el terreno para que el partido no sea simplemente un perro guardián parlamentario que ladre en los márgenes sino un partido serio dispuesto a tomar el poder.

Mientras que Alternativet se presenta como una alternativa radicalmente democrática a los partidos del establishment, la verdad es que Enhedslisten ha funcionado desde hace mucho en base a líneas de democracia interna, más allá de lo que se ve en la mayoría de los partidos, incluso en la izquierda. No hay líder, sólo portavoces. Las listas de candidatos al Parlamento son decididas democráticamente los delegados en la conferencia anual.

La respuesta al giro a la derecha de los Socialdemócratas es para la izquierda radical ser firme e implacable en su insistencia en la política de clase y en un análisis materialista de la sociedad. La única forma de luchar contra la xenofobia dominante y el sentimiento anti-inmigrantes no es suavizar a la extrema derecha sino impulsar una narrativa alternativa. La arrogancia de los Socialdemócratas debería cuestionarse de frente para facilitar un cambio a la izquierda en Dinamarca.

RED PEPPER
Artículo de Red Pepper traducido por Eduardo Pérez Tiana para El Salto: A new dawn for the Danish radical left?

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3 Comentarios
#23835 20:23 2/10/2018

Dinamarca no es España y
Alternative no es Podemos

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Hodei 14:48 2/10/2018

Lo de alternative no es más que otro cuento, otra patraña dirigida por una burguesía, que elabora un partido supuestamente progresista y moderno, para hacer creer al pueblo que es la alternativa al sistema. Cuando en realidad no es más que parte de el.
En cuanto al partido de extrema izquierda, me parece un partido digno y que debe de contar con todo nuestro apoyo. Esta plataforma debe de tener el objetivo de asaltar el poder politico-economico, no quedarse en una palanca de seguridad a utilizar por los "socialdemócratas (neoliberales).
Avance pueblo!

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Anónimo 11:36 2/10/2018

"Izquierda post-ideológica" es una forma de decir que no tienen mucha idea de lo que supuestamente quieren hacer, y que en el fondo lo mismo les da... total... se trata solo de votos...

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