Colonialismo
Las tierras navajo, en peligro
Artículo publicado originalmente en Beyond Nuclear International.
Más de 500 minas de uranio abandonadas (AUM) contaminan la nación Navajo, y se necesita urgentemente una limpieza genuina. Pero la limpieza debe basarse en una estricta supervisión medioambiental, transparencia y una consulta completa a la comunidad. Una propuesta que está promoviendo el director ejecutivo de la Agencia de Protección Ambiental de la Nación Navajo (NNEPA), Stephen Etsitty, en colaboración con DISA Technologies, se está comercializando como una solución para las AUM, cuando el sistema de ablación por lodos a alta presión (HPSA) de DISA no limpia las tierras navajo, sino que extrae uranio para su venta comercial y deja residuos radiactivos.
Etsitty declaró al Albuquerque Journal que estaba «muy emocionado» porque el proceso podría «acelerar la limpieza» y afirmó que «la Nación Navajo está invirtiendo aproximadamente 3 millones de dólares» en una prueba a escala comercial, todo lo cual es engañoso. Incluso llamar a la HPSA «remediación» es un encubrimiento, ya que la tecnología es estrictamente un proceso de extracción de uranio.
El 6 de enero de 2025, presentó la Resolución ENAC-12-2025-049 en el Consejo de la Agencia Navajo Oriental (6), en la que se pide a la nación Navajo que establezca una asociación comercial con la DISA para solicitar subvenciones del Departamento de Energía para minerales críticos, una iniciativa de extracción, no un programa de limpieza. No proporciona información sobre el emplazamiento, ni garantías medioambientales, ni detalles sobre los costes, pero solicita la aprobación de una asociación comercial estructurada en torno a la extracción de uranio en lugar de la limpieza.
El 6 de enero de 2025, presentó la Resolución ENAC-12-2025-049 en el Consejo de la Agencia Navajo Oriental (6), en la que se pide a la nación Navajo que establezca una asociación comercial con la DISA para solicitar subvenciones del Departamento de Energía para minerales críticos, una iniciativa de extracción, no un programa de limpieza.
La verdad sobre DISA y HPSA
En 2023, la EPA encargó a Tetra Tech que probara HPSA en residuos procedentes de tres emplazamientos AUM navajos: Old Church Rock Mine (OCRM), Quivira Church Rock-1 y Cove Transfer Station (CTS-2). Durante dos semanas, se procesaron pequeños lotes de residuos contaminados en una unidad HPSA a escala piloto. El sistema pulveriza la roca con agua a alta presión para crear una suspensión, que luego se separa en una fracción gruesa y una fracción fina. Los finos, que representan alrededor del 17 % del material, contienen entre el 80 % y el 95 % del uranio y el radio que la DISA pretende enviar a la planta de White Mesa Mill y vender a Energy Fuels. La fracción gruesa son residuos que siguen siendo radiactivos y pueden dejarse en el emplazamiento, enterrarse o enviarse a un vertedero que aún no existe.
Los resultados son inequívocos: HPSA no cumplió con los estándares de limpieza residencial de la Nación Navajo porque los residuos rocosos gruesos que quedaron son aún demasiado radiactivos. En cada sitio, el proceso eliminó entre el 80 % y el 95 % del uranio y lo concentró en la fracción fina (1), pero el material grueso restante aún no cumple con los estándares de limpieza. En OCRM, la roca que partía de 940 mg/kg de uranio —miligramos de uranio por kilogramo de suelo— se redujo solo a 47 mg/kg, lo que sigue estando muy por encima del estándar de limpieza residencial navajo de 3,2 mg/kg. El informe señala que para cumplir los estándares navajos sería necesario eliminar el 99,7 % del uranio, algo que HPSA nunca logró. El estudio muestra que la HPSA concentra el uranio para su extracción, pero no produce residuos de roca gruesa lo suficientemente limpios como para cumplir con los estándares residenciales navajos. Documenta la extracción de uranio, no la limpieza.
Sigue en la segunda parte.
Traducción de Raúl Sánchez Saura.
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