Energía nuclear
La nueva fiebre nuclear, desacreditada
Artículo publicado originalmente en Tyee.
La primera ministra Danielle Smith sugiere que la energía nuclear podría ser el futuro energético de Alberta, en Canadá. Con esa idea, acaba de crear un comité para estudiar el uso de esta energía e impulsar el crecimiento económico de la provincia.
Según Smith, los reactores nucleares no solo abastecerán a los centros de datos de inteligencia artificial en las zonas rurales, sino que también ayudarán a duplicar la producción de petróleo de las arenas bituminosas.
«La energía nuclear promete electricidad asequible, un suministro constante y pocas emisiones. Esto reforzará nuestra red eléctrica y creará nuevas oportunidades y empleos para los trabajadores de Alberta», afirmó la primera ministra.
Según Smith, los generadores nucleares no solo contribuirán a alimentar numerosos centros de datos de inteligencia artificial en las zonas rurales, sino que también ayudarán a duplicar la producción de petróleo de las arenas bituminosas.
La provincia apuesta sobre todo por los pequeños reactores modulares (SMR). Según el Partido Conservador Unido, estos reactores «pueden suministrar calor y energía a las arenas bituminosas, lo que reduciría las emisiones y aseguraría el futuro energético de Alberta».
De hecho, el gobierno de Smith ya ha dado 7 millones de dólares a Cenovus Energy, un gigante del sector, para estudiar su viabilidad.
Smith no es la única líder provincial con planes nucleares. Nuevo Brunswick, Saskatchewan y Ontario también ven el futuro en la energía atómica. Por su parte, el primer ministro Mark Carney ha volcado todo el apoyo del gobierno federal en el proyecto nuclear de Darlington, en Ontario, donde ya se han invertido casi 1000 millones de dólares para impulsar este primer reactor modular experimental.
Además, la industria suma nuevos y poderosos aliados. Los magnates tecnológicos ahora ansían más electricidad para alimentar sus centros de datos e inteligencia artificial. Desde Jeff Bezos hasta Bill Gates invierten en reactores nucleares.
La industria suma nuevos y poderosos aliados. Los magnates tecnológicos ahora ansían más electricidad para alimentar sus centros de datos e inteligencia artificial. Desde Jeff Bezos hasta Bill Gates invierten en reactores nucleares.
Desafortunadamente, la idea de que la energía nuclear garantizará electricidad barata o frenará el fracaso global para reducir las emisiones de CO2 es solo una ilusión.
Hasta el propio Informe sobre el Estado de la Industria Nuclear Mundial de 2024 aporta una dosis de realidad. El documento señala que, exceptuando los reactores construidos en China (casi todos por encima del presupuesto), la promesa nuclear nunca se ha cumplido. Añade además que no hay ningún renacimiento nuclear a nivel global ni es probable que lo haya. Al mismo tiempo, desmiente que los pequeños reactores modulares (SMR), una tecnología todavía en pañales, vayan a tener un impacto relevante en la reducción de emisiones.
Esto no significa que la energía nuclear no vaya a tener un papel secundario en nuestro complicado futuro energético. Sin embargo, lo que esta energía no puede lograr es algo evidente. Por su elevado coste y complejidad, no ofrecerá electricidad barata ni limpia a tiempo o en la escala necesaria, mientras el cambio climático sigue azotando a una sociedad indiferente.
Por su elevado coste y complejidad, no ofrecerá electricidad barata ni limpia a tiempo o en la escala necesaria, mientras el cambio climático sigue azotando a una sociedad indiferente.
«Dado lo que se tarda en poner en marcha los pequeños reactores modulares», señala el analista energético David Hughes, «es muy probable que Smith ya no esté en el cargo para cuando los SMR funcionen en Alberta y alimenten su sueño de duplicar la producción de petróleo».
Vaclav Smil, uno de los expertos en energía más destacados del mundo, piensa exactamente igual. Cada vez que le preguntan por el futuro de los SMR, responde: «Llámame o escríbeme cuando veas a estas maravillas construirse a tiempo, sin salirse del presupuesto y con la potencia suficiente para marcar una diferencia real». Y no espera recibir ningún mensaje hasta dentro de diez o veinte años.
Sigue en la segunda parte.
Traducción de Raúl Sánchez Saura.
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!