«Energía solar para todos» debería significar precisamente eso

La decisión de la EPA de cancelar una subvención solar a las naciones tribales estadounidenses es un duro golpe.
Proyecto Oglala Sioux Solar For All. Fuente: Beyondnuclearinternational.org
Proyecto Oglala Sioux Solar For All. Fuente: Beyondnuclearinternational.org Cody Two Bears
Activista
27 abr 2026 00:01

Artículo publicado originalmente en Beyond Nuclear International.

La decisión de la EPA de cancelar su subvención Solar for All a nuestra coalición de naciones tribales es más que un cambio de política: es un golpe bajo a las comunidades que creían que por fin se les estaba prestando atención.

Nuestra coalición de 14 gobiernos tribales de Dakota del Norte, Dakota del Sur, Montana, Wisconsin y Wyoming se unió en torno a una oportunidad única en una generación: destinar 100 millones de dólares a infraestructura solar para más de 3500 hogares tribales, al tiempo que se formaba a jóvenes y veteranos nativos en el sector de las energías limpias para que pudieran servir a sus propias comunidades.

Esa promesa se ha esfumado. Y no somos los únicos.

El mes pasado, docenas de otros estados, ciudades y comunidades, tanto republicanas como demócratas, se enteraron de que sus contratos del programa Solar for All serían rescindidos. En todo el país, a decenas de miles de hogares con bajos ingresos se les está diciendo que los sistemas solares que se les prometieron no se instalarán. Que los puestos de trabajo y la formación que solicitaron pueden no materializarse. Que otra oportunidad de convertir la carga energética en seguridad energética se ha esfumado.

En todo el país, a decenas de miles de hogares con bajos ingresos se les está diciendo que los sistemas solares que se les prometieron no se instalarán. Que los puestos de trabajo y la formación que solicitaron pueden no materializarse. Que otra oportunidad de convertir la carga energética en seguridad energética se ha esfumado.

En las comunidades indígenas, el dolor es especialmente profundo. Ya hemos pasado por esto antes. Nuestras comunidades están acostumbradas a que les prometan oportunidades que nunca llegan. Pero eso no hace que esta vez duela menos.

Solar for All no se limitaba a instalar energía solar. Se trataba de construir un futuro por el que las comunidades indígenas han estado luchando: uno en el que controlemos nuestra propia energía, reduzcamos las abrumadoras facturas de servicios públicos y creemos puestos de trabajo que permitan a nuestros jóvenes quedarse y servir a su pueblo.

Se trataba de hacer crecer las empresas solares propiedad de los nativos, poner en marcha los primeros equipos de operaciones y mantenimiento dirigidos por tribus en las llanuras del norte y ayudarnos mutuamente a crear programas energéticos impulsados por la comunidad y diseñados para durar.

Se trataba de hacer crecer las empresas solares propiedad de los nativos, poner en marcha los primeros equipos de operaciones y mantenimiento dirigidos por tribus en las llanuras del norte y ayudarnos mutuamente a crear programas energéticos impulsados por la comunidad y diseñados para durar.

El plan de nuestra coalición habría instalado miles de sistemas solares y de baterías y habría ahorrado a los hogares nativos más de 300 millones de dólares en los próximos 25 años. Ese ahorro es importante.

Muchos hogares tribales ya pagan el doble o incluso el triple de lo que paga un hogar medio estadounidense por la energía. Y al igual que el resto del país, nos estamos preparando para fuertes aumentos en las tarifas eléctricas en los próximos años. En comunidades donde las facturas de calefacción eléctrica en invierno pueden superar los 600 dólares, la energía solar no es solo una política inteligente, es una cuestión de supervivencia. Sabíamos que no sería fácil. Pero nos presentamos de todos modos. Los consejos tribales aprobaron resoluciones. Se diseñaron programas de aprendizaje. Ya se había iniciado la divulgación en la comunidad. En algunas comunidades, se había contratado a gestores de programas y se estaba trabajando.

Ahora, gran parte de ese impulso se ha perdido.

Decir que estamos decepcionados es quedarse corto. Pero no nos rendimos. Como naciones tribales, siempre hemos recorrido un camino más difícil, pero nunca sin un propósito. Seguimos fieles a nuestros valores: la autodeterminación, la administración responsable y la creencia de que nuestras comunidades merecen liderar esta transición, y no quedarse atrás.

Muchos hogares tribales ya pagan el doble o incluso el triple de lo que paga un hogar medio estadounidense por la energía. Y al igual que el resto del país, nos estamos preparando para fuertes aumentos en las tarifas eléctricas en los próximos años. En comunidades donde las facturas de calefacción eléctrica en invierno pueden superar los 600 dólares, la energía solar no es solo una política inteligente, es una cuestión de supervivencia.

Y lideraremos. Solar for All nos proporcionó una plataforma para organizarnos, establecer relaciones y diseñar soluciones adaptadas a nuestras comunidades. Mantenemos viva esa visión, con o sin esta financiación federal. Pero no vamos a fingir que esto no es un gran revés.

Y queremos dejar claro que lo haremos de todos modos.

Porque, independientemente de lo que se diga sobre la energía solar, tenemos las leyes de la física y la economía de nuestro lado. El sol seguirá brillando. Los paneles seguirán abaratándose. Y cada kilovatio que producimos localmente es un dólar menos que sale de la reserva. Las cuentas a largo plazo nos favorecen, y estamos construyendo ese futuro, incluso cuando los políticos se quedan cortos.

Ahora es el momento de que los socios filantrópicos, los inversores privados y las instituciones alineadas den un paso al frente y nos ayuden a llevar adelante esta labor. Tenemos los planes, las asociaciones y las personas. Lo que necesitamos es apoyo y el valor de otros para creer en esta visión, incluso cuando Washington no la siga.

El sol seguirá brillando. Los paneles seguirán abaratándose. Y cada kilovatio que producimos localmente es un dólar menos que sale de la reserva. Las cuentas a largo plazo nos favorecen, y estamos construyendo ese futuro, incluso cuando los políticos se quedan cortos.

Las tribus no necesitan limosnas. Necesitamos los medios para construir lo que ya hemos imaginado.

Solar for All se suponía que era precisamente eso: para todos. Para los estados rojos y azules, para las comunidades tribales y los pueblos rurales, para las personas que con demasiada frecuencia se han quedado atrás en la transición energética. Con su cancelación, muchas puertas se han cerrado de golpe.

Pero seguiremos llamando. Porque así es como se ejerce el liderazgo en los territorios indígenas: levantándose, uniéndose y manteniendo el rumbo, especialmente cuando se incumplen las promesas.

Traducción de Raúl Sánchez Saura. 

Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...