Armas nucleares
El derecho a tener armas nucleares
Artículo publicado originalmente en Beyond Nuclear International.
El problema de decirle a Irán que no puede tener armas nucleares es que, miren quién habla. Estados Unidos, que, con más de 5000 armas nucleares, posee el segundo mayor inventario del mundo, después de Rusia. E Israel, una nación con armas nucleares no declaradas, con entre 80 y 200 bombas. De hecho, a Israel se le permite mantener la engañosa postura de “opacidad nuclear” dentro de la ONU, sin confirmar ni negar su arsenal nuclear.
Esto ocurre a pesar de que la Asamblea General de la ONU adopta cada año una resolución que insta a Israel a renunciar a la posesión de armas nucleares y a someter sus instalaciones nucleares a supervisión internacional, algo que el Centro de Seguridad y Asuntos Exteriores de Jerusalén describe, con la misma hipocresía, como “el festival anual de tres meses de 'ataques contra Israel'”.
Dado que sabemos que al presidente estadounidense Trump no le importa si el gobierno iraní dispara contra manifestantes en las calles, sobre todo porque está muy contento de que su propio Departamento de Seguridad Nacional lo haga en tierra propia —aunque no en cantidades tan altas, o todavía no—, debemos considerar las otras motivaciones para seguir amenazando a Irán. Y una de ellas es, sin duda, impedir que Irán desarrolle la bomba.
Dado que sabemos que al presidente estadounidense Trump no le importa si el gobierno iraní dispara contra manifestantes en las calles, sobre todo porque está muy contento de que su propio Departamento de Seguridad Nacional lo haga en tierra propia —aunque no en cantidades tan altas, o todavía no—, debemos considerar las otras motivaciones para seguir amenazando a Irán. Y una de ellas es, sin duda, impedir que Irán desarrolle la bomba.
Hay una ironía adicional aquí, ya que, a diferencia de Israel, con armas nucleares, Irán, sin armas nucleares, es signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Y a diferencia de Estados Unidos, Irán parece haber cumplido sus términos hasta ahora. El Artículo IV —una de las principales deficiencias del tratado, como ejemplifica perfectamente Irán— otorga a los signatarios el “derecho inalienable” a desarrollar energía nuclear siempre que no pasen al desarrollo de armas nucleares. El Artículo VI exige que las naciones con armas nucleares negocien de buena fe sobre medidas efectivas relacionadas con el cese de la carrera armamentista nuclear en una fecha próxima y con el desarme nuclear.
Irán podría argumentar que cumple con el Artículo IV. Estados Unidos claramente no puede argumentar que cumple en absoluto con el Artículo VI. Por el contrario, con el colapso del Nuevo Tratado START, el último tratado de reducción de armas nucleares vigente entre Estados Unidos y Rusia, ambos países podrían ahora aumentar significativamente sus respectivos arsenales.
Según una declaración publicada por la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, organización que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1985, estos aumentos podrían lograrse mediante la incorporación de ojivas adicionales a los misiles de largo alcance existentes de cada país. Esto marcaría el primer aumento en el tamaño de sus arsenales nucleares desplegados en más de 35 años. Según estimaciones independientes, Moscú y Washington podrían duplicar el número de ojivas estratégicas desplegadas sin el Nuevo START.
Según una declaración publicada por la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, organización que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1985, estos aumentos podrían lograrse mediante la incorporación de ojivas adicionales a los misiles de largo alcance existentes de cada país. Esto marcaría el primer aumento en el tamaño de sus arsenales nucleares desplegados en más de 35 años
Las instalaciones nucleares de Irán aparentemente fueron pulverizadas por los provocadores bombardeos llevados a cabo por Israel y Estados Unidos en junio de 2025. Pero no fueron completamente “arrasadas”, como afirmó Trump. Nuevas imágenes satelitales sugieren que actualmente hay una actividad considerable en las instalaciones nucleares iraníes, pero algunas de estas parecen ser reparaciones simples, como la reconstrucción de techos y otras estructuras destruidas en los ataques. Según el análisis de las imágenes satelitales realizado por el New York Times, hay más actividad en las instalaciones de misiles convencionales, presumiblemente en previsión de otro ataque de Israel o Estados Unidos.
Irán ha insistido, y es posible que siga insistiendo, en que está desarrollando sus capacidades de enriquecimiento de uranio para un programa nuclear civil. Y eso podría ser cierto. O no. El nivel al que ha estado enriqueciendo uranio últimamente —al menos al 60 % y posiblemente más— antes de que primero Israel y luego Estados Unidos bombardearan sus instalaciones nucleares, lo sitúa en esa zona gris del enriquecimiento de uranio apto para armas, en lugar de para uso bélico. Todo esto señala una vez más la falla del TNP, que continúa devolviendo las llaves del laboratorio de armas nucleares al fomentar el desarrollo de la energía nuclear.
Una delegación de la Casa Blanca viajó a Omán a principios de año para negociar un nuevo acuerdo nuclear con Irán, a pesar de que fue el propio régimen de Trump, en 2018, el que destruyó el acuerdo nuclear iraní, perfectamente viable y vigente hasta entonces, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto.
El equipo negociador estuvo liderado por Steve Witkoff y Jared Kushner. Witkoff es el enviado de Trump para Oriente Medio, pero Kushner no ocupa ningún cargo oficial en el gobierno estadounidense ni posee ninguna cualificación real, salvo un fervor depredador por las propiedades en primera línea de playa: Irán cuenta con 5.800 km de costa a lo largo del mar Caspio, el golfo Pérsico y el mar de Omán.
¿Debería Irán tener armas nucleares? Por supuesto que no. Pero esto también aplica a las nueve naciones que sí las tienen. Y deberían ser las primeras en desarmarse antes de que se presenten demandas en otros lugares.
Traducción de Raúl Sánchez Saura.
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