Una sociedad insatisfecha

Los factores psicológicos que rodean la adicción a la compra y sus relaciones con la infelicidad.

Presidente de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales y profesor e investigador del comportamiento de los consumidores.

publicado
2017-12-30 07:00:00

El consumismo, como rasgo psicológico, se considera equivalente al materialismo, y la relación entre materialismo e infelicidad es una de las más contrastadas por la psicología. Las personas materialistas, al basar su satisfacción en el “tener” y no en el “ser”, tienen un menor nivel de bienestar, menos emociones positivas y manifiestan comportamientos sociales más negativos e individualistas.

No obstante, dada la intensidad con la que el consumismo actual afecta a los valores y los comportamientos de los ciudadanos, debemos aceptar que estamos ante una manifestación extrema del materialismo, específica de nuestra sociedad de consumo.

El consumista no basa su felicidad en poseer bienes, sino en desearlos, en el acto de adquirirlos, en la continua compra de cosas nuevas, por superfluas o innecesarias que sean. Estos comportamientos son consecuencia del profundo impacto psicológico de los incesantes mensajes publicitarios, que animan a buscar la felicidad y la realización personal a través de la compra.

Esta promesa de que “la felicidad está a tu alcance comprando” esconde el mayor de los engaños. No tener lo que realmente necesitamos produce insatisfacción, pero tener más de lo necesario no proporciona ninguna satisfacción duradera.

Al contrario: lo que se tiene pierde enseguida su valor frente a lo que se desea, y la persona entra en una incesante —y en el fondo muy insatisfactoria— cadena de gasto. No hay ninguna satisfacción en habernos acostumbrado a necesitar más cosas cada día.

El consumismo no nos acerca a la felicidad, sino que nos aleja de ella. La psicología muestra que nuestro bienestar se basa en la autorrealización personal y en el desarrollo de nuestras propias capacidades e ilusiones, que es lo que nos lleva a sentirnos satisfechos con lo que somos y hacemos. Nos muestra también que las personas somos más felices en la medida en que es más amplio el abanico de intereses y actividades con las que disfrutamos. Pues bien, el consumismo cierra totalmente este abanico, convirtiendo el consumo en casi la única actividad de quienes creen que pasarlo bien significa, inevitablemente, comprar y gastar dinero.

Los datos más recientes sobre este tema resultan muy esclarecedores. Desde hace veinte años estamos desarrollando un amplio estudio sobre los factores psicológicos y sociales relacionados con la adicción a la compra y el consumismo, mediante la aplicación de un cuestionario específico (FACC-II) y otras técnicas.

En estos años, ha sido posible conocer datos de una muestra muy amplia de personas de distintas nacionalidades y edades. Una de las conclusiones más relevantes de este estudio es que la característica psicológica más destacada de quienes tienen los comportamientos de compra más excesivos y descontrolados (los que denominamos “adictos a la compra”) no es tanto la impulsividad —como inicialmente se suponía— como la insatisfacción y la tristeza vital. Son personas que buscan en la compra los alicientes y las ilusiones que les faltan en su vida ordinaria. Cuanto más adicta a la compra es una persona, mayor es su nivel de insatisfacción personal y más reconoce que su vida es muy distinta de lo que les gustaría. Están atrapados en un círculo vicioso, tratando de buscar en la compra el alivio a la sensación de vacío que su propio consumismo les provoca.

Este estudio muestra también que los casos más graves de adicción a la compra son solo manifestaciones extremas de un problema general, y que entre el consumidor adicto a la compra y el consumidor medio existe una diferencia cuantitativa pero no cualitativa. A todos nos rodean permanentemente estímulos que nos incitan a consumir como forma de encontrar satisfacción y felicidad. Estamos, pues, en una sociedad adicta al consumo y, por ello, insatisfecha.

Es esta “insatisfacción del consumismo” la que provoca que los ciudadanos de las sociedades más avanzadas, a pesar de su nivel de vida, tengan más problemas psicológicos y sociales, y que en ellas la depresión y la ansiedad se hayan convertido en una epidemia. Este modelo de desarrollo consumista es el que se está exportando a todo el mundo como el único posible. Un modelo que, además de tener catastróficas consecuencias medioambientales, destruye los valores sociales y personales más positivos, y nos aleja del bienestar psicológico.

0 Comentarios

Destacadas

Alimentación
Del sándwich de atún a la porrusalda: cómo cambiar la alimentación de escuelas y hospitales

Las compras públicas de alimentos y la contratación de empresas para comedores determinan la economía de ciudades y comunidades autónomas. Una iniciativa madrileña recoge firmas para que esas compras introduzcan criterios sociales y ecológicos, como ya se están haciendo en experiencias pioneras en Valencia y las Islas Canarias.

Unión Europea
Sabine Lösing: “Hay que transformar la producción armamentística en producción de bienes que beneficien a las sociedades”

Hablamos con Sabine Lösing, la europarlamentaria alemana que ha borrado a España de la lista de países con buenas prácticas en cuanto a la venta de armas a terceros países, después de la decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez de continuar los negocios con la dictadura Saudí a pesar de la catástrofe humanitaria que está provocando en Yemen con armas españolas.

Brexit
La UE y la “soberanía”

Si algo queremos es debilitar la soberanía. Contra Trump y sus apologetas, contra Juncker, no puede haber poder que no sea desafiado, ninguna decisión que no pueda ser sometida a revisión democrática.

Justicia
Una pena de agresión sexual es rebajada porque la víctima hizo teatro en el colegio
La Associació d'Actors i Actrius Professionals Valencians ha empezado una campaña contra esta sentencia por considerarla humillante tanto para la víctima como para las profesionales de la interpretación.
Cine
“Quiero que me enterréis enderezada”

A las mujeres que se les ha enseñado a relacionarse consigo mismas a través de las miradas de los demás, la retirada de esta mirada equivale a una muerte, a entrar en un limbo, y es en ese limbo donde se aparca a las mujeres de mayor edad.

Últimas

Extremadura
Las ayudas sociales y el mercado de trabajo (según la patronal extremeña)
3

Recientemente, representantes muy destacados de organizaciones empresariales han realizado declaraciones públicas relativas a valoraciones sobre las ayudas sociales y sobre la influencia de estas en el interés de los trabajadores y trabajadoras por ocupar puestos de trabajo. Sus propuestas expresan una vez más la insolidaridad de estos sectores sociales acomodados con las capas de la población más empobrecidas.