Cómic
Cols: el rock and roll y el signo de los tiempos
No cabe ni un alma en la pequeña librería Subterránea, en Granada, para escuchar a las hermanas Cábez, Clara y Olivia, dibujante y guionista respectivamente. La sensación al observarlas es la misma que la que nos han dado un rato antes en esta entrevista: tienen muy claro lo que quieren decir. Cualquiera diría que, en realidad, no llevan tanto tiempo en esto de las viñetas desde que, en 2020 autoeditaran su primer fanzine, Cols: los visones molones. Estos meses están girando por el Estado presentando su primer cómic largo, Cols: la Cara B.
El cómic, editado por Autsaider, les ha llevado tres años, dicen, y es que el mundo del cómic es para valientes: “Es mucho curro —cuenta Olivia—, la gente que está en el mundillo lo sabe. Es como que todos ya sabemos que esa es la medida. Y es absurdo. Ninguna profesión a día de hoy tarda tres años en hacer... nada. Pero es el tiempo que requiere”. Clara está de acuerdo. “Como consumidora de cómic, a mí me gusta uno largo, y poder leerlo durante tiempo y no quedarme con ganas de más. Mucha gente que leía nuestros fanzines nos decía precisamente eso, que se quedaban siempre con ganas de más”.
El cómic cuenta las andanzas de Cols y sus amigas, Marga y Nico. Juntas componen Gookie, un grupo de rock underground que es seleccionado para hacer una variopinta gira por toda la península. Los tejemanejes de la industria, la competitividad con las otras bandas, en definitiva el día a día (y, claro, también la noche). La trama está servida.
El esperado salto de las hermanas Cábez está teniendo buena acogida entre el público y les está llevando también a ellas de turné. “Yo creo que de las cosas más chulas que dice la gente del cómic es: ‘Autsaider, siempre con buen ojo’ y es como... ¡Bien! ¡Bien!”, cuenta Olivia orgullosa. Su hermana continúa: “De febrero a hoy no hemos parado y, en general el feedback ha sido muy, muy bueno. Pero hace poco tuvimos una crítica que no sabemos cómo tomarla... Pero teníamos ganas de un poco de verde. Vamos a aprender también, ¿no?”
Al hilo de la crítica en esa revista, les comentamos que resulta curioso que la protagonista trabaje en una revista musical y que Clara esté en el mundillo, ya que trabaja en una discográfica. Olivia nos cuenta: “Cols iba a ser periodista musical desde el principio, o sea, cuando existe el personaje ya habíamos decidido esto, lo que pasa es que hasta que ha entrado en la revista han pasado muchas cosas. También esto es una cosa bastante fuerte: cómo la realidad y el proyecto se van intercalando entre sí y surge la pregunta ¿qué viene antes? ¿el huevo o la gallina? O sea, parece que hacemos una representación de nuestra vida, pero muchas veces acaba ocurriéndonos lo que anticipamos en la ficción...”.
No pertenecemos a nada
Aunque lo parezca, La Cara B no es un cómic amargo. Al contrario, tiene mucho humor. Olivia cuenta que el humor lo es todo para ella. “Es el mayor rasgo de la humanidad que hay, ¿no? Los animales no tienen sentido del humor, es puramente humano. Entonces, a mí siempre me ha parecido como una faceta que hay que explotar al máximo. Y es una visión sobre la vida también, porque a nosotras nos han pasado muchas cosas y siempre nos han hecho mucha gracia. Te lo puedes tomar de una manera o de otra. Pero nuestros padres son muy graciosos también. Están todo el día de monólogo. Claro, eso ayuda. De hecho hay un personaje que está basado en nuestra madre. Nuestro padre también es muy divertido. En el trato personal es un rasgo que nos define bastante, somos tías muy divertidas, muy alegres. Intentamos siempre jugar con el ingenio, haciendo bromas. Y simplemente ha sido plasmar eso en papel”.
La dibujante asiente y añade: “Y luego que entre nosotras también es un poco una barrera que hay que superar para aprobar algo, ¿no? O sea, a mí Olivia me pasa un guion de unas páginas nuevas y me río. Y cuando me río es como si... Esto funciona, ¿no? Claro. Después yo se la devuelvo porque a lo mejor pues algo que no estaba en el guion que es que Cols lleve una camiseta que ponga Vascox, en vez de Buzzcocks. Eso es humor gráfico. Claro. Y es lo mismo, ¿no? Es como estar siempre jugando con... Ay, ¿qué se me ha ocurrido esto? Qué divertido. Sí, pues divirtámonos”.
Sin embargo, el humor no es fácil, le comentamos a Olivia. “El humor es un músculo que se entrena. Entonces tú, a base de escribir, y de buscar chascarrillos, y de intentar meter tal, pues se te acaban ocurriendo cosas. Y a mí me pasa que... Ahora estoy, evidentemente, obsesionada con la inspiración. Es la única cosa metafísica que no entiendo. Por ejemplo, estoy escribiendo esa parte en la que se les aparece Elvis. Y yo estaba escribiendo. Y de repente se me ocurre... ‘¡Tío, qué bien hablas español!’ Y me empiezo a reír yo sola... Es como si una voz en tu cabeza te contara un chiste, te descojonas y dices... Claro, esto tiene que ir dentro. Creo que es entrenamiento puro. Como estás escribiendo todo el rato, estás buscando chistes todo el rato, hay un momento en el que los chistes vienen solos”.
En el tebeo, las Gookie compiten contra otros músicos muy variopintos (un cantautor, un grupo de K-Pop...). Sin embargo, aunque está situación pudiera darse a toda clase de chistes, no han querido hacer sangre. Clara afirma: “Es que eso realmente... Es un poco como nosotras vivimos. Era importante reflejar una manera... O sea, nosotras vamos a cualquier sitio y nunca pertenecemos a nada del todo. Ni siquiera a nuestra propia escena, porque no la hemos vivido. Estamos en el rock and roll y es como... Pero también me gusta Madonna, porque he nacido en el 97. Es como que vayas a donde vayas y siempre es como... Un poquito de esto sí, pero tampoco te creas. No pertenecemos a nada. Esto era como una manera de que ellas en esta especie de momento de salir de su burbuja se van dando cuenta y se preguntan ¿qué hacen? ¿Por qué no componen sus canciones? ¿Por qué no tocan instrumentos? Y este otro... qué pesado. Como que se van viendo esas diferencias que tienen”.
Olivia comparte esta opinión: “Es que, en el fondo, te llevas bien con la gente. Nosotras somos así. Los personajes son madrileños. Como nosotras. Parte de su personalidad está muy arraigada a que son chicas de Madrid. Hay condiciones sine qua non. El ser de Madrid es muy abierto. Eso es así. No te queda otra. Es una ciudad enorme y es hostil. Ellas son muy madrileñas y se llevan bien con todo el mundo. Por lo menos le dan una chance a la gente”.
Clara interrumpe: “Luego tiene sus opiniones. Dicen que este es un pesado. Estos son imbéciles. Y lo hablan entre ellas. Obviamente te sale. Cuando estás en intimidad con tus amigas dices... Pero luego te llevas bien. Esa es la realidad. No necesitas que la gente pertenezca a tu tribu. Ya no hay tribus. Está superdesdibujado. Intentar hacer una lectura de qué queda de eso, de los géneros de las tribus. No vamos a jugar a los rockers contra los mods porque no hay rockers ni mods”.
Lo que sí parece que quieren contar es el estertor de una escena. Olivia afirma “es una labor de ser cronistas, ¿no? Esta escena va a desaparecer, porque somos las más jóvenes siempre, ¿no? En plan, no hay relevo generacional en el rock and roll. Pues vamos a contarlo, vamos a contar los barrios en los que nos movemos, las correrías que a nosotros nos pasan, cosas que están inspiradas en la música, que es el motor, que es lo que nos mueve a nosotras. Y así empieza. Y de repente, a lo tonto, nosotras nos hemos forjado como una presencia en la escena, sin ser músicas, que eso también es muy divertido, y es como que dentro del rock and roll se nos respeta porque... es como si tuviéramos una banda”.
Granada
Ahora que mencionan su origen mesetario, como ‘granaínos’ nos parece obligado destacar que, aunque la gira que la banda hace a lo largo de las páginas que componen el cómic pasa por sitios como Almería, Valencia o Barcelona, Granada ocupa todo un capítulo. Eso nos llena de orgullo, pero nos plantea que quizá pudiera suponer un problema para el lector de fuera. Clara no está de acuerdo: “A mí me parece que es una representación de una sensación que yo empecé a tener antes de mudarme a Granada, cuando estuve aquí viviendo. Y es que a raíz de las redes, tú conoces como la escena underground de tu ciudad, pero de pronto dices que hay una tienda de discos guapísima en Granada que tiene un rollo guapísimo. Hay una sala que programa bolos como a los que voy yo aquí en Madrid. Y en Barcelona también. Y en Almería hay este festival. Es un momento en el que te vas dando cuenta de que hay una especie de red que al final todos nos conocemos porque pasan los años y si vas a este festival todos son los mismos.”
“Y yo pienso en un lector que no conozca Granada y yo pienso en mí misma antes de conocer todo eso. Leo este cómic y digo ¿qué hay en Granada? Y me pongo a investigar. Y de repente... Yo creo que una cosa muy guay como autora es poder despertar curiosidad”. “Bueno —añade Olivia—, nos pasó en el Salón del Cómic de Valencia, que la gente nos decía que creía que éramos valencianas porque sale el 16 Toneladas. No, no, pero son de Barcelona, decían otros, porque sale el Bar Leo. Y es como la gracia. Estaba presente en el planteamiento inicial, como iba a ser un cómic largo, pues se van por toda España. Si yo en 30 páginas he conseguido que se recorra todo el centro de Madrid, en 120 toda España.”
“También diré que era un momento en el que estábamos un poco hartas de Madrid. Todo nuestro trabajo se basa en Madrid. Nosotras somos de Madrid y cuando sales de Madrid te das cuenta de que no todo es Madrid. Nos apetecía un poco salir del ombligo y hablar y representar y dibujar otros sitios. A Granada queríamos hacer un homenaje porque me parece la mejor ciudad del mundo”. Termina confesándonos Clara y nosotros sonreímos.
La conversación fluye afable, ni Clara ni Olivia tienen ningún reparo con ninguna cuestión de las que le planteamos. Han ido apuntado que, evidentemente, en este precario mundo del cómic pocos viven de ello. Así que dedicar tiempo a este tipo de menesteres, tres años nada más y nada menos, puede parecer fútil a la mayoría de la gente. Por suerte ellas parecen contar con apoyo desde siempre: “Obviamente el tener este grupo familiar es lo que hace que nosotras tengamos... que simplemente se nos pase por la cabeza hacer un cómic. Mucha gente que no lo tiene y lo hace igual, eso sí. Pero para nosotras siempre ha sido una opción. Desde pequeña es como ‘yo puedo hacer esto’”, comenta Clara y su hermana asiente: “Y el saber que la vida es cambiante. Eso es un aprendizaje muy bueno de tal cual tener padres que se dedican a la cultura. No existe una única profesión. Estamos muy educadas en la inestabilidad económica y que no pasa nada y que sales adelante y que todo se vive con amor y con humor. En ese aspecto, y lo que decía, que nosotras hemos sido más sensatas porque hemos decidido que también es signo de los tiempos. Que tenemos que tener otros trabajos”.
Esta esquizofrenia contagia al cómic, mantiene la guionista: “El mayor sentimiento que estamos teniendo con esta gira loca es que estamos todos los fines de semana haciendo cosas es doble vida. Yo estoy en mi trabajo y yo me dedico al mundo académico, coordino másteres de industria farmacéutica”. Abrimos los ojos cuando dice esto casi sin respirar. “No puedo estar más lejos de esto. Entonces yo estoy en mi despacho y tengo mis reuniones y es como... Si a mí me apetece hablar de mis cómics. A mí lo que me apetece es eso. Entonces lo hablamos y dijimos hay que meter esto. Hay que meter la doble vida de todas las personas creativas, o sea, muy pocos consiguen hacer de su pasión, su profesión, muy pocos lo consiguen. Es el signo de los tiempos. Por eso queríamos meterlo. Si tu te dedicas a algo cultural o algo artístico tienes esa pulsión, probablemente tengas que compaginarlo con una vida que no tenga nada que ver. Quizá Clara lo haya conseguido, pero es muy poco usual”. La dibujante interrumpe: “Es que lo necesitas, no me planteo la vida sin dibujar”. Y Olivia remata: “Si tienes pulsión creativa, al final te sale.”
El futuro
Y así transcurre una hora y pico de charla. ¿Algo más que queráis decir? “Muchas gracias por la atención”. No obstante, intentamos estirar la conversación preguntándoles por el futuro de Cols. Clara no duda: “No se nos va a agotar tan rápido”. Está claro que por ellas, no hay problema: “Como Astérix, que siguen saliendo historias.”
Música
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