El Gobierno colombiano paraliza las negociaciones de paz con el ELN

El cese del diálogo con la segunda guerrilla más importante de Colombia se produce en un contexto de incumplimientos del Gobierno y asesinato de líderes sociales.

Conversaciones de paz en Colombia ELN
Conversaciones de paz en Colombia con participación del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

publicado
2018-01-11 10:46:00

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ordenó paralizar la mesa de diálogo que su Gobierno mantenía con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) a consecuencia de algunos ataques producidos apenas unas horas después de que finalizara el acuerdo de cese bilateral del fuego que mantenían desde hacía 101 días. Sin embargo, desde la Delegación de Diálogos del ELN se llamó a no alterar el curso de las conversaciones “para lograr una salida política al conflicto”.

La incertidumbre y las dudas que existían en torno a una posible prórroga del cese bilateral del fuego entre el Gobierno de Colombia y el ELN se vieron confirmadas esta madrugada por una serie de ataques con explosivos atribuidos a la guerrilla contra un oleoducto de la petrolera Ecopetrol, y en acciones en los departamentos de Boyacá y Arauca en las que habrían resultado heridos dos militares.

“El Gobierno nacional deplora la decisión del ELN de reanudar sus ataques terroristas contra la población civil, las fuerzas de paz y la infraestructura”, manifestó Santos en un discurso televisivo dirigido a la población y afirmó que su Gobierno estuvo “siempre dispuesto a prorrogar el cese el fuego y negociar uno nuevo. Así se lo hicimos saber desde hace unas semanas y lo reiteramos públicamente en los últimos días para responder afirmativamente a la solicitud en ese sentido de la conferencia episcopal, de las Naciones Unidas, de los países amigos y de centenares de organizaciones”.

Santos decidió el regreso “inmediato” desde Quito, Ecuador –donde se lleva adelante la mesa de diálogo– del flamante jefe de las negociaciones, Gustavo Bell, “para evaluar el futuro del proceso”. Y ordenó a las fuerzas armadas “actuar con contundencia para responder a esa agresión y proteger la vida y honra de los colombianos como es su deber constitucional”.

“Mi compromiso con la paz ha sido y será siempre indeclinable, pero la paz, a ella, se llega con voluntad y con hechos concretos de paz, no solo con palabras”, enfatizó, acusando al ELN se haberse negado a prorrogar el cese bilateral. 

Por su parte el ELN mediante un comunicado expresó que “los incidentes sucedidos ocurren en medio de la compleja situación de conflicto que sufre el país”, y pese a ellos reclamó que “no debe alterarse el curso de las negociaciones para lograr una salida política al conflicto”.

En tal sentido, en el primer punto de su comunicado, la guerrilla acusó que el propósito “de mejorar la situación humanitaria de la población” que perseguía el cese bilateral del fuego “fue logrado a medias por la actitud del régimen, de nuestra parte cumplimos con los objetivos del cese”, recordó.

“La mesa dio un salto cualitativo al desarrollar las conversaciones en medio de un cese, por lo que nos mantenemos en la decisión expresada de darle continuidad a este logro pactando un nuevo cese bilateral, que supere las dificultades del anterior”, pidió la guerrilla.

Los acuerdos del Gobierno con la otra organización guerrillera, las FARC, ya reconvertidas en partido político, tampoco se desarrollan sin conflictos: sólo se han cumplido en un 18% de las medidas, y la mayoría de los incumplimientos vienen dados por parte de las responsabilidades asumidas por el Estado colombiano. 

Por otra parte, durante los 101 días de acuerdo con el ELN, el principal compromiso de parte de las autoridades fue mejorar la protección de los líderes comunitarios, un extremo que está lejos estado de cumplirse. Según reveló el pasado 3 de diciembre el Defensor del Pueblo, Carlos Negret, en los últimos 22 meses habían sido asesinados 199 líderes sociales, una cifra que deja al descubierto, al menos, la incapacidad de parte del gobierno de Santos para frenar el accionar de los grupos paramilitares, principales causantes de estos asesinatos. 

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