Chile
Ellas bailan solas: la Cueca Sola y la resistencia frente a los crímenes de la dictadura chilena
Interpretado por primera vez el 8 de marzo de 1978 por el grupo folclórico AFDD (Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos), el baile de la Cueca Sola es una manifestación artística chilena que denuncia los crímenes de la dictadura militar, en particular el de la desaparición forzada de personas. Hoy en día, este baile es difundido y utilizado en Chile por diversos colectivos para protestar y manifestar contra cualquier delito o abuso que viole los principios democráticos.
Originalmente la Cueca se presentaba como un baile de pareja, derivado de la zamacueca, cuyo propósito era reproducir un idilio romántico, durante el cual el hombre intentaba seducir a la mujer con sus movimientos. Fue el 8 de marzo de 1978, cuando la folclorista Gala Torres y un grupo de 25 mujeres debutaron en el Teatro Caupolicán de Santiago de Chile, que esta danza fue bailada por primera vez de forma solitaria. A partir de ese momento, se le añadió el adjetivo “sola”. La intención de esas mujeres, al bailar en solitario, era denunciar la desaparición de sus familiares, víctimas del régimen dictatorial. Con esa actuación, la danza se ha convertido oficialmente en una herramienta de denuncia.
Bailar para no olvidar
Surgida durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), la Cueca Sola representa sin duda una forma temprana de rebelión por parte de aquellas mujeres que, con mucho coraje, decidieron reunirse y bailar en un contexto en el que cualquier forma de organización y resistencia eran fuertemente prohibidas.
Pero fue únicamente diez años después, en 1988, durante la campaña de propaganda para votar “NO” al plebiscito, que decidiría si la dictadura debía o no continuar, que las mujeres de la Cueca Sola consiguieron la merecida atención mediática. Incluso el cantante Sting, durante el concierto de Amnistía Internacional de 1990 en Santiago, decidió subir a estas mujeres al escenario y cantar Ellas Bailan Solas, una canción que el artista les dedicó.
Alejandra Ruiz: “poner tu cuerpo a disposición durante el baile es un acto político muy potente”
Como relata para El Salto Alejandra Ruiz, integrante del Colectivo Cueca Sola de Punta Arenas, en la región de Magallanes, en el sur del país, “poner tu cuerpo a disposición durante el baile es un acto político muy potente. Es cierto que estás bailando sola, pero también existe la paradoja de bailar con una persona ausente, de bailar absorta en ti misma, en tus recuerdos de esa persona”.
Fundado oficialmente el 8 de marzo de 2016, el Colectivo Cueca Sola de Punta Arenas está compuesto actualmente por cuatro mujeres. Con el paso de los años, el Colectivo ha participado en iniciativas donde la Cueca Sola se ha legitimado como un acto político en toda regla. “Hoy en día existen varios colectivos de Cueca Sola en Chile. Cada uno es muy distinto del otro. El nuestro nació como un homenaje a la Cueca Sola histórica, pero no nos definimos como un grupo artístico o folklórico. Usamos la danza como un acto político, una herramienta de lucha para expresar respuestas que el Estado nunca nos ha dado y sigue sin darnos”, explica otro miembro del Colectivo, Denisse Pérez Ogden.
Involucradas en el Plan de Búsqueda
En 2023, durante la presidencia de Gabriel Boric, se lanzó el Plan de Búsqueda, que permitió reabrir las investigaciones sobre los crímenes cometidos durante la dictadura. Este plan reveló 1.469 casos de personas detenidas, desaparecidas o incluso ejecutadas durante la dictadura, sin que sus cuerpos fueran devueltos a las respectivas familias. Entre los principales objetivos del plan se encuentran esclarecer las circunstancias de la desaparición o muerte de las víctimas, garantizar una mayor información y participación de sus familiares y, finalmente, implementar medidas para garantizar que los crímenes de la dictadura no se repitan.
“Con este Plan de Búsqueda, los familiares de los desaparecidos recibieron expedientes donde, por primera vez, pueden encontrar un registro del recorrido de los lugares en los que estuvieron durante su detención”, señala Alejandra. “Durante la presentación del Plan de Búsqueda, las asociaciones de la Cueca Sola estuvieron presentes. También fuimos invitadas por el presidente este 11 de septiembre, durante la conmemoración del 52º aniversario del golpe de Estado. Así que la Cueca Sola no está aislada de la política. No se puede hablar de una sin mencionar la otra”.
El baile como acto político y de responsabilidad
El baile de la Cueca Sola se caracteriza por su vestuario tradicional, que se ha mantenido intacto a lo largo de los años: faldas y zapatos negros, blusa y pañuelo blancos y el detalle más importante, una foto del respectivo familiar desaparecido y destinatario del baile, prendida en el pecho. La Cueca Sola comienza con un brindis de la bailarina, durante el cual ella expresa su relación con la persona desaparecida: “Madre/Hermana/Tía de…”, seguido de la fecha de la desaparición o el secuestro, para después dar inicio al baile.
“Yo brindo por la verdad, la justicia y la razón porque no exista opresión, ni tanta desigualdad. Con coraje y dignidad, de este mal hay que salir, vamos a reconstruir y con cimientos bien firmes para que jamás en Chile esto se vuelva a vivir”, reza uno de los brindis más populares.
Después del brindis, la danza se compone de una cuarteta, una seguidilla y una conclusión. Si en el pasado el baile ha representado un cortejo, ahora esa alegría se desvanece con el recuerdo del familiar desaparecido, y la bailarina se concentra en dibujar círculos en el suelo con sus pies, dando vueltas e intentando reconectar con la persona ausente.
Denisse Pérez Ogden: “Cuidamos cada detalle de la Cueca Sola porque conocemos a personas que aún sufren, que han perdido a sus familiares y que todavía no lograron ninguna verdad. Por eso tenemos una gran responsabilidad en lo que hacemos”
La Cueca Sola es una danza de diálogo no con el otro, sino con la memoria histórica. Cómo explica la académica Lorena Hurtado Escobar en su análisisLa Cueca Sola: danza entre el dolor y el duelo, la Cueca Sola es un ritual tanto individual como colectivo, ya que cada mujer lleva su dolor al escenario en un contexto colectivo y, al mismo tiempo, según su propia historia de vida, reacciona a ese dolor de manera singular, manifestando toda su emotividad.
“Nuestra danza se puede resumir como un acto político que despierta mucho la parte emotiva”, explica Denisse Pérez Ogden. “Por eso elegimos con cuidado en qué eventos participar, de qué personas rodearse. Cuidamos cada detalle de la Cueca Sola porque conocemos de cerca a personas que aún sufren, que han perdido a sus familiares y que todavía no lograron ninguna verdad. Por eso tenemos una gran responsabilidad en lo que hacemos”.
Cuando el activismo social se alía con el arte
Actualmente, como confirma Alejandra Ruiz, además del Colectivo Histórico de la Cueca Sola en Santiago de Chile, la danza se ha extendido a muchos otros grupos. Por ejemplo, encontramos el colectivo Mujeres de Luto, que baila la Cueca Sola, o el Colectivo Sequía, que se centra mucho en activismo social a través del arte.
El colectivo Mujeres de Luto se fundó en 1984 en Arica —en el norte del país—, convocado por el Movimiento por los Derechos de las Mujeres (MODEMU). Durante el apogeo de la dictadura, un grupo de mujeres ariqueñas decidió manifestarse para denunciar los crímenes de la dictadura y recordar al expresidente Salvador Allende. Este año el Colectivo ha celebrado su 41º aniversario y sus participantes continúan manifestándose cada 11 de septiembre —fecha del golpe de Estado— bailando la Cueca Sola.
Por otra aparte, el Colectivo Cueca Sola de Santiago se fundó en 2013, tras una intervención realizada el 19 de septiembre de ese año, frente al Estadio Nacional, durante la grabación de la película Aún tenemos patria de Paula Godoy. La fundación oficial del Colectivo tuvo lugar el 8 de marzo de 2016, con motivo el Día Internacional de la Mujer. Desde entonces, sus actuaciones han tenido mucha relevancia.
Actualmente la Cueca Sola sirve, sobre todo, como plataforma para difundir la memoria histórica y denunciar los crímenes del pasado, pero también para ampliar el horizonte narrativo y denunciar los actuales
En manifestaciones de este tipo, como se relata en el trabajo Abrir grietas en la oscuridad de Milena Gallardo Villegas y Tania Medalla Contreras, el objetivo es construir narrativas que den importancia e iluminen a nuevos sujetos, que normalmente permanecen al margen de las noticias. En particular, en la manifestación “50 Años, 50 Cuecas Solas”, activistas de los Colectivos bailaron la Cueca Sola y visibilizaron casos como el de la artista lesbiana Mónica Briones, asesinada en 1984, y el de la migrante haitiana Joan Florvil, víctima de racismo y fallecida en 2017. Actualmente la Cueca Sola sirve, sobre todo, como plataforma para difundir la memoria histórica y denunciar los crímenes del pasado, pero también para ampliar el horizonte narrativo y denunciar los actuales.
Un ejemplo reciente es la desaparición de Julia Chuñil, defensora ambiental del bosque mapuche y presidenta de la comunidad indígena Putreguel de Máfil, quien desapareció en 2024 y aún no ha sido encontrada. Varios colectivos de Cueca Sola continúan saliendo a las calles para denunciar su desaparición y bailar en su honor, exigiendo verdad y justicia.
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!