Las ambiciones europeas del eje franco-alemán

En el medio plazo, la alianza entre Macron y Merkel se enfrenta a más incertidumbres de las que quieren reconocer los supuestos defensores de Europa.

Merkel y Macron
Merkel y Macron en una comparecencia conjunta. Foto del Consejo Europeo.
Wolfgang Streeck

Director emérito del Max Planck Institute for the Study of Societies.

Todos sus artículos en El Salto.


publicado
2018-01-28 06:12:00

La nueva cuestión alemana es quién gobernará en Berlín, con quién y durante cuanto tiempo. A mediados de enero se ha presentado un acuerdo preliminar para diseñar otra "Gran Coalición" entre la CDU/CSU de Merkel y el SPD de Schulz (la cual, sin embargo, ha dejado de ser "grande", ya que los otrora dos grandes partidos día cuentan hoy tan solo con el 56 por 100 de los escaños del Bundestag). El borrador se abre con una larga sección sobre "Europa", que fue inmediatamente celebrada por los periódicos europeos como un gran avance, dado que se alejaba de Schäuble y de la "austeridad" y se orientaba hacia Schulz y la "unión de transferencias". Pero esta opinión no logra apreciar la enorme importancia de la política simbólica en la actualidad, indudablemente porque los medios se encuentran entre sus principales productores y beneficiarios.

Ante todo, todavía no está claro si habrá otro gobierno liderado por Merkel. El borrador del acuerdo, dieciocho páginas densamente escritas, tendrá que ser aprobado por la convención nacional del SPD y sólo entonces podrán empezar las negociaciones sobre la coalición adecuadamente. Sus resultados, a su vez, deberán ser votados por los miembros del SPD. Es muy posible que en este proceso se produzca un accidente y que la actual dirección del SPD desaparezca, y que lo haga para siempre.

La razón por la que "Europa" aparece en el borrador de un modo tan prominente es para asegurarse la base proeuropea del partido. Tal impulso es lo que nosotros alemanes le debemos a Macron, el defensor de la paz europea y la prosperidad contra Trump y Le Pen: una respuesta positiva a sus audaces propuestas de reforma. Si ello se conseguirá es todavía una gran incognita, ya que existe escaso acuerdo en torno a cuestiones básicas como el empleo precario, la asistencia médica, el cuidado de los ancianos, las divergencias regionales, la creciente desigualdad, etcetera.

Merkel se inclina hacia la Comisón, ya que prefiere una política basada en reglas en vez de en negociaciones
Además, todo parece indicar que los pasajes sobre «Europa» se han elaborado con la ayuda del presidente de la Comisión Juncker, que ha colaborado en este caso con su viejo colega Schulz. Esto es importante, porque las propuestas de reforma de la Comisión están en conflicto con las de Macron, quien prefiere el planteamiento intergubernamental en vez del supranacional. Merkel se inclina hacia la Comisón, ya que prefiere una política basada en reglas en vez de en negociaciones, pero inscrutable como ella es no lo dirá públicamente para mantener las aparencias de un buen matrimonio con los franceses.

Merkel tiene que mostrar cierto grado de compasión por los países mediterráneos, dadas las penurias pasadas por ellos bajo el régimen monetario del euro

Por otro lado, Merkel tiene que entregar algo a cambio a sus colegas de gobierno, quienes se mantuvieron tranquilos y en silencio antes de las elecciones alemanas, y a quienes sin duda se les prometió en secreto todo tipo de cosas si era reelegida. Además Merkel tiene que mostrar cierto grado de compasión por los países mediterráneos, dadas las penurias pasadas por ellos bajo el régimen monetario del euro, y manifestar públicamente su arrepentimiento por la apertura de las fronteras orientales de la UE, decision tomada unilateral y exclusivamente por razones nacionales en 2015, que desencadenó el voto a favor del Brexit en el Reino Unido y provocó fricciones con la mayoría del resto de los países miembros y, especialmente, con los de Europa del Este.

Como es obvio, nada de lo incluido en el borrador de acuerdo cambiará los fundamentos de la constitución europea, ni política ni economicamente, y esta es la razón por la que Merkel lo firmó. Alemania cubrirá la mayor parte de las pérdidas en los ingresos de la UE causadas por la salida británica y ello será esencialmente así. Las negociaciones sobre la "reforma" ocuparán mucho tiempo. Un nuevo gobierno alemán no se instalará, si es que lo hace, antes de Pascua.

En septiembre, se celebrarán elecciones en Baviera y antes de que esto suceda nada puede pasar en "Europa". Un año después ya estaremos en el medio plazo. Para entonces, el partido de Merkel habrá elegido su sucesor o sucesora; el escenario más probable es que ella entregue la cancillería, reservádose la dirección del partido hasta las elecciones de 2021. No olvidemos que el SPD está prometiendo a sus miembros que si el partido participa finalmente en otra Gran Coalición, a mitad del mandato la decisión será revisada en función de los progresos realizados. Ello significa que Merkel tendrá las manos atadas muy pronto, y ella lo sabe. También sabe que cualesquiera que sean las «reformas» europeas previstas en el acuerdo final de coalición, estas deberán ser aprobadas por unanimidad y que cuando se trate del actual régimen del euro, los holandeses, los austriacos y los finlandeses la protegerán de ser abrazada demasiado apasionadamente por los franceses.

Aunque todo esto es ampliamente conocido por los actoress implicados, nadie lo dice. La razón es que estos actores son plenamente conscientes de que en estos tiempos de deterioro del capitalismo, toda política es simbólica y que no puede ser nada más que eso. Los amigos y adversarios franceses e italianos de Merkel tan solo pueden ganar elecciones si hacen creer a sus votantes que son ellos quienes dictan las condiciones a Alemania y no a la inversa. (¡Recuerden ustedes que Italia votará ya el 4 de marzo!).

Un ministro de Exteriores como Schulz puede crear útilmente esa impresión mientras él mismo perdure. Las negociaciones prolongadas, generosas en oportunidades para su emocionante cobertura cotidiana por la prensa, que presenta grandes esperanzas a pesar de los pobres resultados, y las innumerables ocasiones ceremoniales en Bruselas, París y Berlín pueden hacer que el truco se prolongue mucho más de lo que los politólogos idealistas se imaginan. La principal ambición «europea» hoy consiste en mantener al Movimento Cinque Stelle, a Le Pen, a Mélenchon y a fuerzas similares fuera del poder, mientras el euro y el capital se mantienen en él. Con el apoyo de los medios "proeuropeos" esto no debería de ser en absoluto imposible.

2 Comentarios
#7712 21:40 30/1/2018

Macron llevando la prosperidad y la paz a todas partes, menudo hacha:
https://www.elsaltodiario.com/francia/francia-ley-fake-news-nueva-tentativa-liberticida

Responder
1
0
#7690 14:22 30/1/2018

"(...) a Macron, el defensor de la paz europea y la prosperidad contra Trump y Le Pen", jajaja. Pero si Trump y Le Pen son consecuencia directa de tipos como Macron! Si Macron es lo mejor que la UE, que no Europa, puede dar de sí para la paz y la prosperidad (a saber, que entiende el autor por estos términos), es mejor dinamitar la UE!

Responder
2
0

Destacadas

Sistémico Madrid
El pacto con el diablo de los Carceller
Demetrio Carceller Arce y su padre pagaron para no pisar la cárcel y no tienen una serie de televisión porque su historia transcurre entre Teruel, Terrassa, Burgos y Madrid.
Historia
Jornadas de Julio: el 15M que iluminó 1854

El historiador Pablo Sánchez León ha editado ‘Las Jornadas de Julio [de 1854]’, una crónica anónima sobre el levantamiento popular de 1854 que abrió las puertas a la caída de la monarquía. El libro apunta claras analogías con la crisis del régimen de 1978.

Literatura
David Monthiel: “Rafael Bechiarelli es un personaje algo golfo, al que le afecta mucho el levante pero que sabe estar al liqui”

David Monthiel se está consolidando como uno de los autores de la prolífica cantera de novela negra de la Tacita de Plata. Con Las niñas de Cádiz (El Paseo, 2018) continúa la saga protagonizada por el detective Rafael Bechiarelli.

Últimas

Italia
Génova no está sola

La enésima tragedia nos recuerda que vivimos al borde del precipicio. El territorio, las casas, las infraestructuras construidas por toda Italia y dejadas sin control ni manutención se derrumban sobre nuestras vidas.