Análisis
Democracia o barbarie: el Brasil que sueña con ser feliz es llamado a las urnas

El domingo, los brasileños elegirán entre la democracia y la concreción de los derechos humanos y fundamentales, o el regreso del oscurantismo y del odio como instrumento de la política.
Lula COP30
Lula da Silva, en la COP30.
4 oct 2026 05:52

Brasil se encuentra ante una disyuntiva en las elecciones que tienen lugar hoy, 4 de octubre: por un lado, los históricos avances sociales, la educación y la búsqueda de la igualdad material en los puntos de partida; por otro, la recolonización, el negacionismo educativo y científico, y la entrega de nuestra soberanía mediante el vasallaje a intereses privados. El domingo, los brasileños elegirán entre la democracia y la concreción de los derechos humanos y fundamentales, o el regreso del oscurantismo y del odio como instrumento de la política.

Ante esa decisión, en homenaje al país soñado por profesores, investigadores, artistas, profesionales de las más diversas áreas, hombres y mujeres del campo y de las ciudades, trabajadores y trabajadoras, es necesario recordar los logros de un gobierno que está en la casa de las personas, en su día a día, en los programas de transferencia de ingresos que cambiaron sus vidas, como Minha Casa Minha Vida, Bolsa Família, Prouni, Reuni, Fies, Farmácia Popular, Mais Médicos, Luz Para Todos y tantos otros que reflejan el esfuerzo y la realización de un líder sindical, popular y político del tamaño de este Brasil que hoy ya no se arrodilla ante ninguna potencia soberana.

El Brasil que come y trabaja

La tasa de desempleo cerró en agosto de 2026 en 5,3%, la más baja de la serie histórica desde 2012, según la Encuesta Nacional por Muestreo de Hogares Continua (PNADc). El trabajo es ingreso que se convierte en economía doméstica para las familias. En 2025 el país alcanzó la marca de 103 millones de personas ocupadas, y el número de desocupados cayó a 6,1 millones, otro récord de la serie histórica.

Las mujeres ocupadas sumaron 44,8 millones (43,5% de la población ocupada), un crecimiento de aproximadamente 20,5% entre nuestras trabajadoras, hecho que también se debe a las acciones permanentes del gobierno en el marco de la lucha por la igualdad sustantiva de género. El ingreso medio real del trabajador llegó a 3.777 reales en el mismo período de agosto de 2026, otro récord registrado oficialmente por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

Los brasileños en condición de pobreza retrocedieron de 27,3% a 23,1%, lo que garantizó a 8.6 millones de seres humanos una mejora de vida y una perspectiva de futuro más digno

La pobreza extrema retrocedió a 3,5% de la población, el nivel más bajo medido desde 2012. El Índice de Gini de 2024 fue de 0.504, lo que significó una caída de 4,4% a 3,5% de la población en situación de pobreza extrema, el nivel más bajo de la serie histórica desde 2012. Los brasileños en condición de pobreza retrocedieron de 27,3% a 23,1%, lo que garantizó a 8,6 millones de seres humanos una mejora de vida y una perspectiva de futuro más digno.

Desde enero, los trabajadores y trabajadoras que ganan hasta cinco mil reales quedaron exentos del Impuesto sobre la Renta, beneficio directo para más de 15 millones de brasileños, que pasaron a contar con un mayor ingreso. Por cierto, ya que se trata de recordar, en marzo de 2022 el entonces jefe de gobierno de un Brasil sumiso, hoy condenado y preso por intento de golpe de Estado, redujo a cero el impuesto de importación de las motos acuáticas, uno de sus juguetes predilectos.

El Brasil real, vivo y pujante, que retomó el control de su propio destino, también avanzó contra el crimen organizado. En 2025 registró cerca de 40,8 mil muertes violentas intencionales, una tasa de 19,1 por cada 100 mil habitantes. Es la más baja de la serie del Foro Brasileño de Seguridad Pública, iniciada en 2012, y adelanta en dos años la meta nacional para 2027.

El Estado pasó a apuntar al dinero de las facciones. En agosto de 2025, la Operación Carbono Oculto movilizó a 1.400 agentes públicos contra un esquema atribuido al PCC, con fintechs que movieron 46 mil millones de reales y fondos de inversión que sumaban más de 30 mil millones de reales en patrimonio. El combate al crimen organizado dejó de ser retórica y ganó fuerza gracias a la inteligencia de los sistemas de represión.

El mayor caso de corrupción desde la redemocratización comenzó en 2019. En aquel momento, el entonces recién nombrado presidente del Banco Central, designado por el expresidente —condenado, conviene reiterarlo, por atacar la democracia brasileña—, autorizó la adquisición del Banco Máxima (que años después pasaría a llamarse Banco Master) por parte del empresario Daniel Vorcaro, hoy preso por sus relaciones no republicanas con figuras de los Poderes, según las investigaciones de la Policía Federal. El gobierno actual cumplió y cumple su misión en el combate a ese esquema, dando publicidad a los hechos ante la población y exponiendo quiénes son en realidad los responsables del desfalco de miles de millones de reales a jubilados, pensionados y a Brasil.

En el plano internacional, Brasil retomó su protagonismo. Las exportaciones alcanzaron 348,7 mil millones de dólares en 2025, récord histórico, con un superávit de 68,3 mil millones de dólares. Tras 26 años de negociaciones, el acuerdo Mercosur–Unión Europea entró en vigor de manera provisional el 1 de mayo de 2026.

Lo que se decide el próximo domingo no es solamente una elección. Se trata del yo de cada uno de nosotros, que vive en la totalidad de nuestra gente plural, respetuosa y de notable talento

De mayo a agosto, las exportaciones brasileñas al bloque sumaron 20,4 mil millones de dólares, lo que revirtió el déficit del mismo período de 2025 y lo convirtió en un superávit de 1,9 mil millones de dólares. Y todo esto fue posible incluso frente al intento de intimidación del gobierno estadounidense con la imposición del arancel aberrante a los productos brasileños, y frente al boquete en las cuentas públicas heredado del desgobierno bolsonarista, del orden de 255 mil millones de reales en gastos y cuentas sin pagar por el entonces “presidente”.

También es necesario registrar un dolor que no se borra. Durante el desgobierno bolsonarista (que hoy se atreve a regresar para permitir la recolonización de Brasil), más de 700 mil brasileños murieron de covid-19. Aún resuenan en la memória de los sobrevivientes las frases pronunciadas por el aventurero que ocupó la silla del Palacio del Planalto, negando la ciencia, negando la vacuna, creando protocolos propios de terraplanistas que redujeron las posibilidades de vida de las personas. Ante las muertes, hizo bromas para sus electores.

Lo que se decide el próximo domingo no es solamente una elección. No se trata de un país que tuvo éxito económico y social en tres ocasiones. Se trata de la marcha civilizatoria de un pueblo que conoce el valor de la educación, de la tecnología, de la investigación, de la agroindustria y de la necesaria sostenibilidad ambiental. Se trata del yo de cada uno de nosotros, que vive en la totalidad de nuestra gente plural, respetuosa y de notable talento. Se trata de existir con dignidad: ¡viva el “Brasil que no cabe en el patio de nadie”!

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