Bolivia
Bolivia: la profunda convulsión que lleva al desastre

Ensayo la construcción de una explicación: hilar hechos y narrativas contrastadas porque, en estos momentos, de lo que se trata es de desarmar la lógica de polarización, enfrentamiento y champa guerra que hoy desgarran las ciudades y regiones de Bolivia.

Evo Morales 2008
Evo Morales en 2008. Foto de Joel Álvarez

publicado
2019-11-11 09:33


Domingo 10, en pleno recuento electoral en España, entramos en contacto con Raquel Gutiérrez Aguilar, a partir del conocimiento de una carta –publicada en “Zur”— que hiciera llegar a sus compañeras de militancia feminista en Bolivia el viernes 8. Nos concedió la autorización para publicarla y agregó un último párrafo valorativo para El Salto, que figura en el texto y el comentario: “No me dio para más. Estamos pensando en cómo enfrentar las cosas mañana”

 

Han pasado más de dos semanas desde que el 20 de octubre se realizaron las elecciones en Bolivia y los sucesos acontecen con enorme rapidez. Es muy complicado comprender lo que allá está en juego, pues en las calles y carreteras de Bolivia no se expresa hoy solo una disputa electoral sino, al menos, el enorme y heterogéneo enojo contra diez años de agravios de Evo y su forma machista-leninista pseudo plurinacional de organizar el mando político, la economía y la vida pública. Toda esa energía social de desacato e impugnación a lo que la población ya no está dispuesta a continuar admitiendo, está siendo cercada por una gigantesca maniobra desde las más delirantes y machistas posturas conservadoras, capitalistas, racistas y religiosas.

Ensayo la construcción de una explicación: hilar hechos y narrativas contrastadas porque, en estos momentos, de lo que se trata es de desarmar la lógica de polarización, enfrentamiento y champa guerra [guerra de baja intensidad] que hoy desgarran las ciudades y regiones de Bolivia. También se trata de aprender de la ferocidad de lo que se confronta.

1. Lo que no hay que olvidar

Bolivia está atrapada en un fraude desde hace diez años. Desde que se pactó la Constitución y la permanencia del latifundio con los terratenientes del Oriente, desconociendo lo deliberado por una amplia constelación de diputados constituyentes, varones y mujeres, de las diversas nacionalidades que habitan el país. Aunque eso sí y también hay que recordarlo: eran personas convertidas en constituyentes a través de la mediación partidaria MASista que no sólo aceptó y mantuvo la representación partidaria como única forma de la actividad y participación política, sino que encontró maneras —mañosas— de desconocer cualquier otra forma en competencia de acuerpamiento político negando, desde entonces, la ampliación democrática. Es este, para muchas, un agravio añejo.

2. Lo que hay que tener presente

El 21 de febrero de 2016 se llamó a un referéndum en el que se preguntó a los hombres y mujeres bolivianos mayores de edad acerca de la reelección del Evo por cuarta vez, en contra y por encima del texto constitucional —es decir, de lo ya de por sí pactado en 2009. Y Bolivia dijo NO. No a la reelección indefinida de un régimen político de fomento al extractivismo aunque con retórica anti-imperialista y rígidamente autoritario aun vistiendo el disfraz plurinacional. Un régimen político extractivista pues, ferozmente anti-comunitario y misógino. Después, la gimnasia jurídica y argumentativa en relación al “derecho político” a la reelección que ocupó los siguientes años, agravió a muchísimos más cuando “habilitó” a Morales a permanecer indefinidamente en el gobierno.

3. El día de las elecciones

El 20 de octubre de 2019 hubo elecciones. Se confrontaban varios candidatos. Los dos con más posibilidades, Evo Morales postulado a través del MAS y Carlos Mesa por Comunidad Ciudadana, distinguibles en la forma presentaban, sin embargo, proyectos económicos que no diferían demasiado: ampliación del extractivismo como corazón del funcionamiento del país.

La ley electoral de Bolivia señala lo siguiente: si ningún candidato obtiene más del 50% en la contienda, habrá segunda vuelta electoral en caso de que la diferencia entre el primero y el segundo candidatos más votados sea menor a 10%. Los primeros conteos de aquel domingo que hoy parece tan lejano señalaban que habría segunda vuelta. Marcaban que en diciembre próximo, Morales tendría que enfrentarse a Carlos Mesa —un exvicepresidente de un gobierno neoliberal que fue derribado por la movilización comunitaria, indígena y popular en 2003, expresidente interino de la época rebelde, ex presentador de noticias— y a su Comunidad Ciudadana —coalición política heterogénea organizada en los últimos años. De repente, a las 19:40, el conteo se detuvo.

4. Que siempre no…

El silencio en el conteo, sin explicación alguna, causó una enorme tensión social en un país donde hasta hace una década, un principio muy presente de la actividad política comunitaria, popular y sindical era la rotación de las personas en los cargos altos, justamente para cuidar la no eternización de alguno en calidad de “líder perpetuo”, como había ocurrido, décadas atrás, con Juan Lechín en la Central Obrera Boliviana (COB). Esto nos lo vuelven a recordar hoy, otra vez, los mallkus y mama t´allas de la Nación Qhara Qhara que enuncian con fuerza que, de lo que se trata, es de que nadie se vuelva indispensable y se atornille al poder.

Algunos, tras el silencio en el conteo de los votos comenzaron a decir “fraude”; otros decidieron decir “ganamos”. El malestar se agudizó y fue entonces, cuando los Comités cívicos —y en particular el de Santa Cruz— comenzaron a desplazar la presencia y la voz de Carlos Mesa y su partido político, Comunidad Ciudadana. Los Comités cívicos son instituciones políticas añejas en Bolivia: agrupaciones de “fuerzas vivas” diversas por departamento —desde cámaras empresariales, comparsas y fraternidades de las fiestas locales, colegios profesionales y organizaciones sindicales, etc.—, expresan los pactos de clase, casi siempre bajo hegemonía de los empresarios locales, frente al histórico “centralismo” político de La Paz y, por lo general, defendiendo intereses de las regiones. 

5. Que ya ganó Evo

El 22, 23 y 24 de octubre se abrió en Bolivia un momento de intensa deliberación. Múltiples voces comenzaron a ocupar el espacio público alineándose en torno a dos versiones de los hechos del día 20: “no hay una diferencia de más del 10% y tiene que haber segunda vuelta” contra “hay una diferencia de más del 10% y Evo se queda”. Hablaron los Comités cívicos departamentales, uno a uno, aunque el más estridente siempre fue el de Santa Cruz.

Comenzaron los días de los grandes Cabildos: inmensas concentraciones de decenas o centanas de miles de personas, donde los partidarios de cada postura se enardecen entre sí afianzándose en su posición y desafiando a la contraria. Parecía, hasta entonces, una pinza de suma cero bastante conocida: de esas que empujan y obligan a cada quien a optar por una u otra de las posiciones contrapuestas, aunque ninguna nos convenga del todo. María Galindo describió la crisis política que ya se perfilaba como una “pelea de gallos”, convocando a construir alguna mediación a partir de las mujeres para la situación de desastre que se vislumbraba.

A muchas tal llamado nos hizo sentido y buscamos abrir la conversación. El juego político parecía tener la forma de disputa entre víctima y verdugo: quien es el agraviado y quien el agresor parecía ser el quid del debate. Evo se empeña en sacar del juego, fraudulentamente, a Carlos Mesa. O éste desconoce el discutible triunfo de Evo y se rebela contra él. Apareció la OEA ofreciendo auditoría electoral dada la nula credibilidad del Tribunal electoral boliviano. Todavía eran momentos para la palabra y los argumentos: el asunto en disputa giraba sobre números decimales en los resultados de unas elecciones, de por sí, completamente mal llevadas. Segunda vuelta si hay hasta 9.9% de distancia o Evo se queda si alcanza 10.1% de los votos.

6. Cuatro fuentes de sentido en confrontación

La semana que comenzó el 28 de octubre, es decir, la segunda semana de convulsión, el conflicto político —y crecientemente social— que se expresaba en bloqueos diversos en las principales ciudades y en innumerables concentraciones en la calle, se desdobló en cuatro fuentes de producción de sentido en disputa. a) El gobierno de Evo cada vez más empecinado en su sordera triunfalista ocupándose en mover a las organizaciones sociales corporativizadas que, cabe decirlo, no tomaban ninguna iniciativa por cuenta propia y, más bien, esperaban instrucciones. Confiando, todos ellos, en que la proximidad de la fiesta de Todos Santos calmaría los ánimos. b) Carlos Mesa, Comunidad Ciudadana y los Comités cívicos aliados, apelando a la “defensa de la democracia” y exigiendo segunda vuelta; convocando una y otra vez a la gente a concentrarse en inmensos cabildos “en defensa del voto”. Durante esa semana se comenzó a hacer plenamente visible la participación de muchísimos jóvenes, estudiantes de universidades privadas.

Como fuente de sentido discordante, en tanto se empeñaba en desarmar el escenario de desastre se comenzó a hacer presente, c) una creciente articulación de feministas y mujeres en lucha haciendo enormes esfuerzos por reunirse para debatir y enlazarse en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y quizá en otras ciudades. Las Mujeres Creando, eje fundamental de tal articulación, organizaron el 30 de octubre una intervención pública en el centro de La Paz a la que llamaron “aborto colectivo” de los caudillos ecocidas; en otras ciudades, otras mujeres y colectivas feministas realizaron diversas acciones: “barrieron” públicamente la basura caudillista en Santa Cruz, se dieron fuerza para abrir un espacio de deliberación en El Alto y, en Cochabamba, también se reunieron para discutir y escribieron manifiestos en medio de una situación cada vez más tensa de peleas en las calles.
d) Una última fuente de producción de sentido en confrontación que rápidamente adquirió centralidad fue Luis F. Camacho, presidente del Comité Cívico de Santa Cruz. Este personaje, en un conocidísimo movimiento de competencia patriarcal, se deslindó poco a poco de su alianza para respaldar a Carlos Mesa y comenzó, él mismo a presentarse como protagonista, autorizado nada menos que por “dios”, para encarnar el mensaje “anti-Evo” de las calles. Es entonces, en la tercera semana del conflicto a comienzos de noviembre, después de la fiesta de recuerdo a los muertos, cuando la convulsión se exacerba y complejiza todavía más.

7. De la “pelea de gallos” al triángulo víctima-verdugo-redentor

Entre el 31 de octubre y el 4 de noviembre la exigencia colectiva de segunda vuelta electoral, dado que no hay credibilidad en el 0.1% de votación que permitirá que Evo ajuste 20 años en el gobierno, la movilización callejera se recorrió hacia su completo desconocimiento. “Fuera Evo” se volvió la consigna propagada desde el Comité Cívico de Santa Cruz, y su dirigente, el Macho Camacho —como a él mismo le gusta que lo llamen— comenzó a ir y venir de Santa Cruz al aeropuerto de El Alto con una “carta de renuncia” que, según decía, se proponía entregar a Evo para que la firmara.

En cada vuelta se tensaban aún más las cosas en La Paz entre los que no lo dejaban salir del aeropuerto y los que querían acompañarlo hacia la ciudad y, mientras tanto, Cochabamba se desbordaba en virulentas y sórdidas trifulcas que dejaron un muerto y decenas de heridos, al tiempo que hacían salir los prejuicios racistas y misóginos más brutales como sucedió en la localidad de Vinto.

De manera intempestiva pues, esta cuarta voz se autonomizó del guión de Comunidad Ciudadana, con dos efectos inmediatos. Por un lado, borró completamente a Carlos Mesa y su discurso emitido en clave de defensa de la democracia liberal procedimental; por otro, aplastó cualquier posibilidad de mediación que estuviera construyéndose con gran dificultad, para volver a instalar la confrontación “entre hombres”, es decir, entre machos, como el nudo del conflicto. Además, el Macho Camacho se auto-invistió de la calidad de redentor.

Resultó entonces que quedamos así: Evo cada vez más enojado, cercando con sus aliados la Plaza Murillo que es el corazón político de La Paz, diciendo que su voluntad es ley en medio de disturbios crecientes por todo el país; Carlos Mesa descolocado y anulada su capacidad de hablar; Camacho, yendo y viniendo de Santa Cruz a El Alto, afirmando que él es la salvación de la nación por designio de dios. Literalmente lo dice así en un video de producción profesional que circula por las redes sociales.

Víctima-verdugo-redentor: en la confrontación política se instaló amplificado el triángulo simbólico patriarcal por excelencia. La aparición de Camacho-redentor desafía a Evo-verdugo y silencia a Mesa-víctima. Así, la mediación de la palabra feminista/femenina se hace cada vez más urgente y, a la vez, resulta más difícil. Se hace cada vez más complicado enunciar las palabras y diseñar las acciones que puedan hacer entrar aire en ese trágico triángulo que terminará por tragarnos a todas. Algunas voces se asustan y eligen plegarse a alguno de los redentores en oferta, otras nos empecinamos en no hacerlo.

La situación se hace cada vez más obscura pues se arrastra a la sociedad boliviana a las entrañas mismas del orden simbólico patriarcal que sostiene la lógica de guerra que garantiza la acumulación expansiva y colonial del capital. Según este guión ya no se está disputando el poder político, sino que se está “salvando o destruyendo” Bolivia, según sea quien hable. Evo puede jugar en ese juego, otra vez, con gran comodidad. Ya no está en discusión pública si él ha desconocido o no, una y otra vez, los mandatos que han brotado desde la sociedad cuando se le ha consultado; lo que está en discusión es quien “salva” a Bolivia. Evo-redentor contra Camacho-verdugo/Camacho-redentor contra Evo-verdugo. Y en esta historia, insistimos, hay ya tres muertos y muchos heridos.

8. Desarmar este escenario es el desafío

No es claro cómo desarmar esta situación. No es fértil contraponer un discurso de “pacificación” a la violenta confrontación que se agudiza. Necesitamos ir más a fondo y desarmar, tanto como podamos, la lógica que anima la producción reiterada de esta forma política anti-comunitaria, expropiatoria de la voz y decisiones colectivas, disciplinadora de los cuerpos, profundamente misógina, que hoy se exhibe, ridículamente, entre varones enojados que se muestran biblias entre sí. Revise el/la lectora, el patético discurso del “brillante marxista” García Linera el día de ayer.

Algo sí sabemos: necesitamos reforzar una voz colectiva y pública que vuelva audibles las palabras, propuestas y deseos feministas, las voces de las mujeres atrapadas en la pugna patriarcal por el dominio y el control de nuestras vidas, las decisiones de las comunidades que rechazan el extractivismo acelerado y las ideas de los varones no violentos.

Necesitamos una mediación política que destrabe la situación. Y la tenemos que construir nosotras mismas en Asamblea permanente: no será la iglesia, ni las universidades, ni las instancias internacionales quienes puedan mediar. Necesitamos, como mujeres y como feministas, reforzar y desplegar nuestra propia capacidad política enlazándola con las diversas agrupaciones comunitarias, vecinales, sindicales, sociales e intelectuales que se van desafiliando del escenario de la ruina y del silencio.

Domingo 10 de noviembre, por la noche (actualización para El Salto).

¿Por qué parece estarnos tragando a todxs el triángulo de la confrontación estéril e incomprensible?
Los aliados que el MAS eligió hace años —los empresarios del Oriente— cuando decidieron limitar su “proceso de cambio” a una ampliación de las élites económicas y políticas, negociado desde arriba para desarrollar enérgicamente el extractivismo, efectivamente le han dado una puñalada artera.

La cúpula del MAS que hoy renunció, dejó un país incendiado e hirviendo la caldera del odio. Ellos no sufrirán las consecuencias de lo que venga. Cómodamente podrán continuar contando su historia del “golpe-cívico”, negando su responsabilidad y regodeándose en su papel de víctimas, soñando que algún día volverán otra vez como redentores. Las consecuencias de lo que venga, las peleará y las sufrirá la población trabajadora y comunitaria de Bolivia; las sentirán en sus cuerpos las mujeres y las disidencias.

Implosionó un régimen político que se nutrió hace años de una heterogénea y plural fuerza colectiva; energía creativa que después, el propio MAS desconoció y disciplinó subordinándola como clientela. Eso colapsó hoy. Los gobiernos se van, los pueblos quedan. Conviene no olvidarlo.

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35 Comentarios
#44241 5:47 7/12/2019

Por suerte se desbarató el triángulo patriarcal y la pelea de gallos y Bolivia ya tiene una presidenta. Ganaron las mujeres. (?)

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#43923 6:51 1/12/2019

Me duele leer estas notas, nadie que haya vivido el horror de la ultraderecha boliviana en este conflicto podría negar el valor de la identidad cultural como discurso de articulación, así como el papel de neoliberalismo brutal que está jugando esta. Desde abajo y a la izquierda se ha superado direcciones burocráticas y prebendales y aunque hay una crítica profunda a varios errores del gobierno de Evo, es también innegable la adscripción popular a lo que él representa como antitesis de esta apuesta neoliberal que en poco tiempo ha hecho evidente la diferencia con esa crítica superficial al extractivismo progresista con un capitalismo salvaje que echa por tierra control de mercados, respeto a las naciones originarias y beneficio estatal por encima del interés transnacional....

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María 21:35 22/11/2019

Me alegra de que El Salto todavía se atreva a publicar análisis complejos de situación que no sean dicotómicos y no se acobarde por las críticas estalinistas.

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Edu 24:06 19/11/2019

Francamente, creo que este artículo es muy desafortunado. La crítica es bienvenida, pero estaría bien saber priorizar cuales son los problemas más urgentes, y creo que la violencia y los muertos en Bolivia exigen una toma en consideración del contexto. La verdad es que me ha impactado y entristecido leer este texto.

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#43302 3:36 18/11/2019

Me sabe a una mirada unilateral. Quisiera que pudiéramos ver más allá de lo comunitario. Esta bien ver en sentido profundo pero los hechos hoy nos demuestran que limitar el análisis a una ciudadanía encabronada por la soberbia del MAS, es poco útil para explicar los más de 20, muertos que ya tenemos y como siempre solo son del pueblo, las evidencias de una derecha que ha logrado tomar el gobierno por asalto y dar señales de violencia y racismo extremo es en lo que debemos enfocarnos.

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María 17:14 17/11/2019

Ay Raquel muchas hemos aprendido tanto de ti pero en este artículo te lees mezquina con tus "claridades", la academia por encima de la realidad de las mujeres que hoy ponen el cuerpo en Bolivia y no solo son del MAS, son del pueblo!!! Esto me suena a u feminismo blanco, no faltaba que dijeras que hay voces que se asustan y se van para un lado o otro de algún caudillo, ¡Claro! Es que tú viviste en Bolivia pero ahora estás en el escritorio del saber - poder y tu vida como mujer indígena no es la que está puesta en riesgo... ¿Hablamos de sororidad? No hay sororidad posible cuando lo que se olvida es la empatía por las hermanas que claro que toman posiciones no de apoyar a un macho sino de defender a su pueblo de las violencias fascistas y racistas.

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Abdelkrim 17:49 14/11/2019

Creí que el articulo lo escribió Santiago Alba Rico pero no, esta señora debe formar parte del conglomerado de la oposición que se agrupó detrás de Mesa y que va de la extrema derecha a la "extrema izquierda". Extrema izquierda tan exigente que no duda en aliarse con la extrema derecha y el imperialismo y engaña solo a los necios.

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#43170 16:40 14/11/2019

Gracias por publicar artículos como este que complejizan la situación y nos trasladan una visión más real de lo que en Bolivia esta sucediendo. Gracias por dar voz a los movimientos indigenas y feministas que están luchando contra el binarismo políticos encabezado por un lado por los fascistas oligarquicos autodenominados "cívicos" y por (parte) del gobierno del MAS aferrado a sus sillones. Hacer una crítica al gobierno de Evo no es ni apoyar ni facilitar las cosas a la derecha, sino dar voz a los que siempre salen perdiendo y siempre son pisoteados, engañados y defraudados. Aquí más visiones críticas, tan necesarias en estos días https://kutxikotxokotxikitxutik.wordpress.com/2019/11/14/una-vision-distinta-de-lo-que-esta-pasando-en-bolivia-mujeres-creando-raquel-gutierrez-raul-zibechi-mujeres-y-pueblos-indigenas-buscan-salir-del-binarismo-del-poder/

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#43094 17:07 13/11/2019

El Salto Diario defiende golpes de Estado militares proyanquis en los países rebeldes de América Latina?

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Alguien 22:06 14/11/2019

Andas despistado: el que ha reconocido a Jeanine Áñez como presidenta provisional de Bolivia es Putin.

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_aol 2:28 13/11/2019

justificar un golpe de estado fascistoide y el gran despliegue de recursos q intervinieron acompañado de mucho odio con sed de sangre y venganza, solo puedo decir asco, q putoASCAZO

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#42927 11:46 12/11/2019

Los estalinistas y leninistas todavía mantienen la estructura mental de la guerra fría y creen que cualquier cosa no alineada con los yankis es la hostia. Su estatalismo es tan cerril que no lo verían aunque se les cayera encima.

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#43070 14:37 13/11/2019

A los anticomunistas se os hace el culo agua cada vez que las elites de un pais da un golpe de estado vistiendolo de revolucion social.

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#43105 18:40 13/11/2019

A los fascistas (troskos incluidos) todavía os escuece la paliza que os dimos en 1945 ;)

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#42914 10:35 12/11/2019

Estuve en 5 ocasiones en Bolivia (sólo una antes de que Evo asumiera) y el simplismo del artículo me parece insultante. Nueva muestra patética de cómo Europa nos quiere enseñar cómo hacer las cosas verdaderamente populares. Patético no fue el discurso de Linera, patético (Y es poco) es este triste artículo

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#42970 18:29 12/11/2019

Que te enteres: Raquel G. Aguilar es mexicana. Y vivió un montón de años en Bolivia

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#42929 12:16 12/11/2019

La articulista no es europea, es mexicana y vivió muchos años en Bolivia participando activamente primero en el EGTK (Ejército Guerrillero Túpac Katari) y después en todo el proceso social constituyente que aupó a Morales al poder. Estuvo varias veces en la cárcel por su participación política contra las oligarquías bolivianas, y de hecho puede ver en Youtube videos de esa época donde ella junto a Linera explican los problemas políticos de Bolivia. Personalmente no estoy de acuerdo con la posición de la articulista en esta ocasión, pero nadie puede dudar de su compromiso vital e histórico con las luchas sociales de América Latina.

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#43071 14:38 13/11/2019

La articulista esta pagada por un medio europeo para narrar la version que les convenga.

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#43116 22:21 13/11/2019

Jajajajaja de verdad piensas que a la gente todavía le pagan por escribir artículos de opinión para periódicos?? esa época pasó hace mucho tiempo..

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#42971 18:39 12/11/2019

de hecho, y dios sabrá qué añade esto al artículo,
Álvaro Linera y Raquel Gutiérrez estuvieron casados,

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#43666 23:42 25/11/2019

Eso es lo que sorprende. Le llama "brillante marxista" en forma despectiva pero seguro alguna vez lo pensó, pues estuvieron casados muchos años. ¿No vio antes sus defectos? El artículo pone algunas críticas relevantes, pero también es muy parcial e incluso suena rencoroso...

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#42900 2:31 12/11/2019

Este vídeo sí que ofrece una perspectiva feminista y antirracista, a diferencia del pretendido feminismo del artículo
https://youtu.be/udJ-jJRHMAo

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Nuria A. 25:20 11/11/2019

Cuando leo este artículo durante medio segundo siento vergüenza de ser feminista pero luego pienso que el feminismo es mucho más amplio y rico que este discurso absurdo y derechista y se me pasa.
¿Encontráis alguna ligera crítica a Carlos Mesa en este artículo aparte de decir que es una víctima que se presenta como víctima? Donde espero una crítica equivalente a la dureza empleada contra Evo encuentro este pedazo: "Carlos Mesa y su discurso emitido en clave de defensa de la democracia liberal procedimental".
Es un artículo superficialmente feminista e ideológicamente sólo comprometido con ese "liberalismo procedimental" que han instrumentalizado durante décadas las oligarquías latinoamericanas. Hace cero alusión a los sectores sociales mayoritariamente representados por cada bando en conflicto (supongo que en el mundo feminista chupiguay de esta sociología eso no es relevante: sólo hay machos y hembras). Cero alusión al proyecto ultraderechista evangelista que avanza en América Latina (y algo puede afectar a las mujeres, ¿no?), cero alusión a situaciones casualmente similares ocurridas en los últimos años en países de su entorno como Brasil. Yo soy socióloga y antropóloga y me parece un análisis penoso en medio de una situación muy dramática. Vergüenza, vergüenza ¡vergüenza! al Salto por publicar un análisis que legitima un golpe militar oligárquico. O explíquenme a mí en qué se diferencia esto de un golpe militar dirigido por la oligarquía neoliberal de toda la vida. Explíqueme usted en qué se diferencia, querida socióloga postestructuralista de triángulos simbólicos. Ahora se frustra con la realidad y acusa al MAS de renunciar "cómodamente" y de dejar al pueblo solo frente al caos. Quizá es el caos que su querido Carlos Mesa ha buscado con ahínco, señora, y quizá el golpe militar que Carlos Mesa se ha apresurado a felicitar y apoyar.

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Pablo 24:08 11/11/2019

Muchas gracias al Salto por este artículo.
Evo Morales ha fascistizado la política en Bolivia y los Comités Cívicos están muy cómodos en ese escenario.
Es urgente que la supuesta izquierda despierte. Es urgente denunciar la responsabilidad de Evo Morales, Garcia Linera, Luis Fernando Camacho en este enfrentamiento.
En Bolivia estamos al borde de una guerra civil entre las mismas clases populares. Evo maltrato y reprimió a los grupos indígenas, utiliza la pobreza de la gente para defender a su partido y no los derechos pueblos y naciones indigenas.
Las dos opciones: cívicos y masistas actúan con grupos violentos, se han quemado las casas de personalidades de ambos bandos.
Para los que creen que esto es una cuestión de "golpista imperialistas" contra la "lucha de los pueblos"
Les digo el Ministro de Gobierno Evo Morales, y en ejercicio aún, Juan Ramón Quintana, fue formado en la Escuela de las Américas, creo que eso habla por si mismo. Evo y la "derecha golpista" hacen negocios entre sí.
No hay golpe de Estado, pero si se muere la democracia.

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#42942 14:07 12/11/2019

Con la que está cayendo en Bolivia es una irresponsabilidad negar el golpe de estado imperialista. Las críticas al gobierno del MAS liderado por Morales y Linera son necesarias, pero una cosa no puede negar la otra. Raquel Gutiérrez, Raúl Zibechi y muchos/as intelectuales llevan criticando con razón por diversas razones al gobierno del MAS desde hace años, pero en este momento enfocar las cosas por ahí sólo nos conduce a la implantación en el país de un gobierno neoliberal fascista apoyado por Trump y Bolsonaro. Hay que ser cuidadosos/as a la hora de escoger el momento de hacer críticas, en este momento la posición de negar el golpe de estado en Bolivia, por muy de izquierdas y cercano a los movimientos que se sea, da alas al fascismo.

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Reinaldo 23:17 11/11/2019

Por favor: "Apareció la OEA ofreciendo auditoría electoral dada la nula credibilidad del Tribunal electoral boliviano. Todavía eran momentos para la palabra y los argumentos"
Qué análisis tan simplista e ingenuo. Es realmente difícil tomárselo en serio.
Muy mal esta señora.

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#42881 21:39 11/11/2019

Raquel es una de las sociólogas más brillantes e interesantes en la actualidad de América Latina por múltiples motivos. Adscrita a la corriente de los “comunes” latinoamericanos, ha aportado innumerables elementos muy importantes para el debate político de nuestros tiempos. Recomiendo la visualización de la entrevista que le realizó Pablo Iglesias en la tuerca, en la que justamente le apretó a su entrevistador un poco (y muy bien) las tuercas. En esa entrevista se puede constatar que la relación de Raquel con Bolivia es intensa y de largo aliento, es decir, sabe muy bien de lo que habla. Dicho esto, lamentó que en ocasiones como está el esquema teórico y de lucha política que defiende opaque la importancia que juega la geopolítica en este conflicto, a la que en este texto ni siquiera alude. Todo lo que dice es cierto, pero no se puede reducir el problema a una pelea de gallos machistas obviando el problema del imperialismo. Sería más interesante una visión que pudiera articular ambos aspectos, y sobre todo sería más útil para ofrecer salidas audaces y concretas a este problema, cosa en la que Raquel en esta ocasión falla por completo. Esta falta de visión geopolítica dentro de la corriente de los “comunes” es bastante común y fue de hecho comentada en este interesante artículo que se publicó en el Salto hace unos meses https://www.elsaltodiario.com/1492/los-comunes-coloniales-y-la-descolonizacion-de-la-izquierda

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Ernesto 19:24 11/11/2019

Estas contando el argumentario de la derecha, cronológicamente. Pero eso no se responde a la realidad de la política Boliviana. Lo que pasa sencillamente es que estamos asediados por el fascismo en todos los rincones de este planeta. Ese que tiene como objetivo destruir la comunidad, por eso Bolivia y Evo sobran. Suerte en las próximos artículos, porque aquí omites mucho muchisimo. Vuelven el racismo y la xenofobia en Bolivia.

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#42854 15:42 11/11/2019

No estoy de acuerdo en muchas cosas que afirma la columnista (por poner un ejemplo, en el último párrafo afirma que el poder del MAS no va a sufrir por este golpe cuando es todo lo contrario), pero creo que poder leer estas críticas desde la izquierda y más abajo de los gobiernos más radicales de América Latina es una ventaja respecto a los blancos y negros de otros medios. Así que, adelante El Salto.

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#42841 14:27 11/11/2019

Por artículos totalmente desnortados como éste me alegro de haberme desuscrito. Basta con mirar el perfil Twitter del tal Carlos Mesa para ver lo que es y lo que representa. Es una reacción oligárquica con apoyo de EEUU y un golpe de estado militar, ni siquiera un golpe blando como en Brasil.
por cierto que antes la controversia suscitada Evo Morales dijo que iba a convocar nuevas elecciones y es entonces cuando hubo el golpe. A esta cronista se le pasa ese pequeño detalle.

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#42901 2:32 12/11/2019

BRILLANTE SIEMPRE BRILLANTE, GRACIAS RAQUEL, TU LUCHA SIGUE RESONANDO, SIEMPRE TAN LUCIDA Y LA DISTANCIA SIEMPRE FUE OBVIA, POR ELLO AGL DEVELO SU TALLA YA EN LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE... EL TIPNIS, CHAPARINA....CAINCO... Y TODO EL EXTRACTIVISMO CAPITALISTA. BRILLANTE!!!

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#42833 13:47 11/11/2019

Evo Morales y Carlos Mesa, distinguibles solo en la forma? En qué galaxia habitas, compañera, para que el telescopio no te de para distinguir entre el supremacismo racista neoliberal burgués que personifica el candidato blanco y el proyecto, todo lo extractivista que quieras, pero de raiz originaria y de profunda transformación social cultural que personifica el lider cocalero?

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#42880 21:15 11/11/2019

Pobre Bolivia.... entre pseudo izquierda corrupta y derecha pesada....Bolivia merece otra cosa que estas dos alternativas que no lo son de verdad. Sólo de la sociedad puede salir el futuro, todos juntos, más lejos que la confrontación pero en la reconciliación. .... Bolivia necesita evolucionar para tener un futuro

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#43106 18:42 13/11/2019

Bolivia, necesita que gentuza nini como tu la deje en paz.

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#42930 12:19 12/11/2019

define evolucionar.

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