Caceroladas y abucheos en la gran cita del 'lobby' de las macroplantas de biogás

Medio millar de personas se manifiesta frente al Salón del Gas Renovable celebrado esta semana en Valladolid contra los macroproyectos que, según sostienen, volverán los pueblos “inhabitables”.
Protesta Salon del gas valladolid
Protesta en la puerta del Salón del Gas celebrado en Valladolid. Beatriz Castañeda Aller
3 oct 2026 10:40

A un lado de la carretera, cerca de 500 manifestantes equipados con cazuelas, silbatos y mandiles en los que se lee “No al biogás”. Al otro, hombres trajeados, muchos de ellos extranjeros, graban a los manifestantes con sus móviles a su salida del Salón del Gas Renovable, celebrado los días 29 y 30 de septiembre en Valladolid. Los manifestantes les gritan que son lobbys y que harán los pueblos “inhabitables” a costa de macroproyectos que no cumplen los estándares de sostenibilidad y que, según denuncian, no cuentan con el respaldo de la población.

Pilar no nació en Milagros, pero se fue a vivir allí al jubilarse porque le gustaba el entorno. “Ahora me va a gustar menos como esto siga adelante”, lamenta en declaraciones a El Salto. En este municipio burgalés de apenas 405 habitantes, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, hay tres macroplantas de biogás en trámite a lo largo los escasos siete kilómetros que lo separan del pueblo más próximo, Fuentelcésped (290 habitantes). Los vecinos denuncian que los residuos y los gases emitidos por las plantas van a afectar a la salud, contaminar el agua y emitir un olor que hará imposible la vida en el municipio.

Milagros es solo uno de las decenas municipios representados en las protestas frente al Salón del Gas Renovable, que ha reunido a cerca de 270 empresas y a miles de profesionales internacionales para analizar el desarrollo del biogás y el biometano en España y en Europa. Los manifestantes, convocados por la Plataforma Stop Biogás España, han acudido en representación de la ciudadanía afectada por las 2.400 macroplantas en trámite en el país para desmentir que sean proyectos renovables, que vayan a generar empleo o que supongan un aporte para el territorio.

La portavoz de la plataforma, Mar Antón, ha denunciado que las tres plantas de biogás que rodearán Milagros necesitarán alimentarse con 500.000 toneladas de residuos, imposibles de encontrar en su totalidad en el entorno, y ha desmentido que estos proyectos supongan una oportunidad para el medio rural. “Que nos traigan centros culturales, que nos traigan médicos, que nos traigan autobuses, pero no queremos esta gentuza en nuestros pueblos”, ha denunciado.

La trampa de la sostenibilidad

A las puertas del congreso, muchos de sus participantes extienden sus móviles para grabar a los manifestantes con gestos de sorna. Con maletas y acento extranjero, muchos se han acercado desde otros puntos de la Unión Europea para mostrar los avances que esta tecnología está teniendo en materia de sostenibilidad y gestión de residuos. Con el megáfono en la mano, que por momentos apunta a las puertas del congreso a grito de “¡fuera!”, Antón niega que este sea el tipo de proyecto que se está impulsando en la mayoría de plantas en trámite en España.

“Estos sinvergüenzas dicen que España se tenía que poner al nivel de Alemania. Nos ponen a Alemania como un ejemplo. El otro día he estado en Munich, allí son microplantas”, explica Antón. La portavoz denuncia que mientras en el país germano se han emplazado cien plantas en cuarenta años, en España se pretenden impulsar 2.400 en dos.

Stop Biogás señala que las dimensiones de las macroplantas en trámite en España hacen imposible alimentarlas únicamente con residuos generados en las inmediaciones de los municipios. Por el contrario, desde la plataforma aseguran que será necesario traer residuos y restos de animales no solo de fuera de las provincias y comunidades, sino también del país. La organización denuncia el desgaste de carreteras y logística que esto también va a suponer sobre los territorios.

La también portavoz de Stop Biogás, Aurora Villariño, ha criticado las palabras del consejero de Agricultura, Ganadería, Medio rural y Política Ambiental de la Junta de Castilla y León, Joaquín Antonio Pino. El representante afirmó durante la inauguración del congreso que los proyectos se ubicarían en lugares que no molestaran a los vecinos. “No es cierto”, denuncia Villariño.

Las organizaciones piden que se tenga en cuenta el Convenio de Aarhus, que exige contar con la opinión de la ciudadanía antes de poner en marcha proyectos ambientales. “Nos están ninguneando, creen que somos gente de pueblo, que no tienen ni idea de nada y que no va a pasar absolutamente nada, ellos seguirán con su negocio y nosotros seguiremos quejándonos, pero eso no es cierto” denuncia Villariño.

Organización contra el biogás

“Un pueblo vale más que todo el biogás”, “vuestro negocio, nuestra ruina” o “el digestato para vuestro plato” han sido algunas de las proclamas coreadas por los manifestantes. Sara Castrillo, concejala del municipio vallisoletano de Tordehumos (362 habitantes), afirma a El Salto que se enteró de la puesta en trámite de la macroplanta de biogás proyectada para su municipio “fuera de plazo”, con solo quince días para hacer alegaciones.

El estallido de protestas contra la proliferación de proyectos de este tipo de instalaciones ha sido tan repentino como su planificación. En apenas dos años, estas inversiones de grandes dimensiones se han reproducido por todo el mapa español. Su trámite también es cada vez más acelerado, según afirma Castrillo, quien confiesa que la presentación de alegaciones no habría sido posible sin el consejo de otras organizaciones que llevan más tiempo coordinadas con este objetivo, como Zamora en Pie.

Didia Liedo, una de las fundadoras de este colectivo, tuvo varios meses para agrupar y difundir la información entre los vecinos. Afirma a El Salto, con la bandera de Zamora en la mano, que tuvieron que volverse investigadoras, expertas y técnicas en la materia. Además de leer, su organización siguió una ruta que después ha sido reproducida por muchas otras de las que componen la plataforma Stop Biogás: mandar cartas a los vecinos, hacer charlas, informar y pedir a la población que busque por ella misma las pruebas de lo que explican.

“Nosotros no inventamos nada, pero si alguien lo duda, lo pueden comprobar. Ellos no pueden decir lo mismo”, explica Liedo, mientras señala las puertas del Salón del Gas Renovable. Liedo denuncia que se trata de un negocio privado financiado con fondos públicos y afirma que el gas y la electricidad se exportarán también fuera de nuestras fronteras. “Antes éramos los cerdos, ahora también somos los cerdos que le vamos a mandar los recursos a ellos”, expresa Liedo con indignación.

Las organizaciones han entrado en contacto y ahora disponen de un tejido articulado bajo la Plataforma Stop Biogás España. A ella se han sumado técnicos y especialistas como Rosa Encinas, médica jubilada. “Es inexplicable que esta gente defienda lo que está defendiendo con la repercusión que va a tener, estamos ante un problema de salud pública en este país”, denuncia Encinas.

La médica propone que los fondos se destinen directamente a los ganaderos y agricultores, de forma que se les pueda apoyar en la gestión de sus residuos. Encinas no descarta para ello la opción del biogás, aunque mediante pequeñas plantas de autoconsumo. Mientras, un manifestante muestra una bolsa de basura al goteo de participantes que sigue saliendo del congreso, adornado con una camiseta con una inscripción que se repite en la manifestación: “Ni en tu pueblo, ni en el mío”.

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