Trabajar en la Obra Social La Caixa por 500 euros a los 60 años

A M.M. le bajaron la jornada a 18 horas semanales, con un salario de menos de 500 euros, y se espera que este cambio preceda a un despido que la deje en la calle sin haber cotizado los 15 años mínimos para tener derecho a jubilación.

Obra Social La Caixa

publicado
2017-12-06 06:44:00

Tiene 60 años y lleva cerca de 15 años trabajando. Los últimos seis años para un proyecto de la Obra Social La Caixa a través de La Rueca Asociación. Hace cerca de tres meses le bajaron la jornada a la mitad y se ha quedado con un sueldo que no llega a los 500 euros netos. Lo peor: se espera que este cambio preceda a un despido y se quede en la calle, sin haber cotizado los 15 años mínimos suficientes para tener derecho a jubilación.

Es la historia de M.M., quien no ha querido dar su nombre real por las posibles represalias. Es una de las 30 personas que trabajan en Madrid, a través de La Rueca, para el proyecto CaixaProinfancia, destinado a dar apoyo para su integración social y educativa a niñas y niños en riesgo de exclusión social. Según afirma Jesús Bueno, su abogado, M.M. lleva trabajando en este proyecto prácticamente desde que se creó, a jornada completa, como coordinadora de acciones. “Ayuda a familias y niños que tienen problemas en educación, es una labor social muy importante”, explica Bueno, quien subraya que M.M. tiene hasta cinco cartas de felicitación de centros escolares donde ha realizado servicios. Ahora La Rueca le ha bajado su jornada a 18 horas semanales y, además, le han puesto parte del horario de trabajo en horas en las que el local de la ONG y los centros escolares donde lleva a cabo sus tareas están cerrados.

“Se amparan en que no tiene la titulación de trabajadora social, pero tampoco lo tenía antes. Hemos pedido a La Caixa que nos diga si han modificado las condiciones del proyecto, pero no, son las mismas”, continúa Bueno, quien señala que “le han bajado la jornada para después echarla, porque así es más barato”. “Es del todo inhumano que La Caixa permita eso, no se puede permitir que una señora sola de 60 años que ha estado trabajando para ellos la manden ahora a la indigencia”, añade.

El próximo 18 de diciembre tendrá lugar el juicio civil para intentar recuperar las condiciones de trabajo anteriores: una jornada completa con un salario de poco más de 1.000 euros. Como acusados, La Rueca y La Caixa, como responsable del proyecto. Antes de presentar la denuncia, M.M. se intentó poner en contacto con la entidad bancaria, pero, según señala bueno, “hicieron caso omiso”.

La Rueca es una asociación nacida en 1990 y en la que trabajan 141 personas, según señalan en su página web. Es una de las 30 entidades adheridas al proyecto CaixaProinfancia. Desde El Salto nos hemos puesto en contacto con La Rueca, que no han querido decir nada al respecto del caso de M.M., y con la Obra Social La Caixa, que no han respondido a nuestras preguntas.

3 Comentarios
#15510 12:53 4/5/2018

La cuestión es cuanto nos cuesta de nuestro bolsillo ese altruismo? Ningún banco siente nada hacia un humano. Puesto que es una empresa. Por cierto q se comiencen a devolver los rescates. Es de ley. Si un humano debe pagar, un banco al ser empresa con más razón. A ver si dejan de ser morosos.

Responder
0
0
#6253 22:29 10/1/2018

Obra Social la CAIXA : la ME TIRA de la CAIXA.
ACOSO
HUMILLACIONES
VEJACIONES
DESPIDOS POR SER MADRE
MAFIA
DELINCUENCIA. ..

Responder
1
0
Teresa 17:37 7/12/2017

Cada vez que vea el anuncio de la Obra Social la Caixa me acordaré de esta trabajadora. Obra Social: qué corazón tan duro, cuanta crueldad, qué hipocresía. Os deseo que en vuestra vejez tengáis que vivi en una situación semejante. No es por maldad, sino por pedagogía, para que podáis aprender algo sobre el sufrimiento humano.

Responder
17
1

Destacadas

Melilla
Colectivos recuerdan la ilegalidad de las devoluciones en caliente tras la muerte de una persona en un salto a la valla de Melilla

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía pide coherencia al Gobierno de Pedro Sánchez y recuerda que las devoluciones en caliente son ilegales tras la entrada de 200 personas en un salto a la valle. La Delegación de Gobierno asegura que la muerte se produjo por una parada cardiorespiratoria.

Argentina
[Exclusiva] Habla el exrepresor Scilingo: “Estar preso es muy llevadero”
Tras dos décadas de silencio, El Salto entrevista en exclusiva a Adolfo Scilingo, el exrepresor argentino que destapó en 1995 los Vuelos de la Muerte.
Violencia policial
Mujeres y ‘whistleblowers’: el derecho a violar de los infiltrados policiales
En Reino Unido, policías encubiertos establecieron relaciones con mujeres a las que luego abandonaron sin dar ninguna explicación.
Pensamiento
Emmanuel Rodríguez: “La clase media es el pueblo del Estado, el problema es que eso anula la política”

La configuración de los Estados como centros de concentración de poder entró en crisis en el último tercio del siglo XX. Muy avanzado el siglo XXI, el ensayista Emmanuel Rodríguez aborda el problema del Estado y la imposibilidad de una revolución con las mimbres de las experiencias históricas.

Arabia Saudí
Nuestro “amigo” Mohammed Bin Salman

La arrogancia y los métodos de Mohammed bin Salman pueden ser el detonante de una crisis sin precedentes en Oriente Medio... o de su propia defenestración.

Últimas

Opinión
Día por la Despatologización de la Transexualidad: transitar para ganar todas
Aún con varias leyes en diferentes puntos del trámite parlamentario, los movimientos por los derechos de las personas trans tienen todavía mucho por hacer.
Libertades
Mil maneras de ser personas trans

En Construcciones identitarias. Work in progress la fotógrafa y activista Mar C. Llop reflexiona sobre la diversidad de relaciones, tránsitos y experiencias que implica la vivencia trans.

Movilidad
Una Liga de Apartinetes se propone combatir los patinetes que impiden el paso en las aceras de Madrid
Esos patinetes que impiden el paso a sillas y carritos o le hacen la vida más difícil a las personas ciegas tienen un enemigo: la Liga de los Apartinetes.
Madrid
Malasaña: un bar por cada 50 habitantes y otras historias de la gentrificación

Vecinos de Malasaña denuncian que el barrio ha entrado en una espiral de degradación que parece imparable, salvo que las autoridades tomen medidas enérgicas y con carácter urgente. El Salto ha hablado con algunos, que pintan un escenario de franca decadencia para el emblemático barrio madrileño.