Ayuda al desarrollo
Ayuda al desarrollo: “De último de la fila a campeón de la ayuda inflada en la UE”

Un informe de la red europea de ONG Concord señala a España como el país de la Unión Europea que más falsea sus presupuestos de ayuda al desarrollo. Por primera vez, el principal destinatario de este tipo de ayuda es el propio continente europeo.

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El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

publicado
2017-10-20 09:52

En 2016, el presupuesto de ayuda al desarrollo escaló de un 0,12% al 0,21% de la renta, un porcentaje que se mantuvo en 2017. Cifras muy lejanas todavía del 0,45% que alcanzó antes de la crisis. Más lejos aún del anhelado y nunca alcanzado 0,7%.

Pero incluso estas reducidas cifras están falseadas, según denuncian desde la Coordinadora de ONG para el Desarrollo (CONGD). No es algo exclusivo de España. Todos los países incluyen en sus presupuestos de cooperación al desarrollo partidas que no deberían ser contabilizadas como tales. En el caso español, un 54% de los fondos destinados en 2016 a este objetivo pertenece a esta categoría de “ayuda inflada”. España se ha convertido en el país de la Unión Europea que más abusa de este tipo de mecanismos, según el reciente informe AidWatch 2017 de la confederación europea de ONG Concord.

gráfico Concord

Una de las partidas de esta falsa ayuda al desarrollo permitió al Gobierno en 2016 hacer gala del primer aumento en cooperación desde el inicio de la crisis. Se trató de la condonación de los intereses de demora de la deuda de Cuba por valor de 1.492 millones euros, un raro homenaje histórico a la fecha de inicio de la invasión española y de unas relaciones económicas desiguales con las sucesivas metrópolis.

En el caso de Cuba, dentro de esa reestructuración de deuda se creó un fondo de 400 millones de dólares destinados a financiar proyectos españoles, entre ellos del sector turístico

La CONGD identifica este tipo de operaciones como “ayuda inflada”, ya que no existe una relación directa entre condonación de intereses y el desarrollo de un país. Y, sobre todo, porque las condonaciones de deuda no suelen ser “regalos”, tal como la llamó el periódico El Mundo en su momento. Las condonaciones suelen estar acompañadas de condicionantes, entre ellas que el dinero 'perdonado' revierta, al menos en parte, en las empresas del país donante.

En el caso de Cuba, dentro de esa reestructuración de deuda se creó un fondo de 400 millones de dólares destinados a financiar proyectos españoles “que favorezcan el desarrollo del país”, entre ellos, empresas españolas del sector turístico, según el periódico económico Expansión.

Otro de los trucos, vinculado con el anterior, para inflar la ayuda al desarrollo es la “ayuda ligada”, que persigue mediante un efecto boomerang que el dinero concedido termine en las empresas del país donante. En España, los Fondos de Ayuda del Desarrollo son la principal herramienta de esta “ayuda ligada”. Existen miles de ejemplos de esta cooperación de ida y vuelta, como la concesión de un crédito FAD para la instalación de sistemas de control de tráfico en una ciudad vietnamita que terminó en una empresa del grupo Grupo ACS o la concesión de un crédito FAD a la República Dominicana para financiar una obra de gestión de residuos del grupo Ros Roca.

La cooperación ya no es lo que era

No se trata solo de un tema de España, sino de los cambios que se están produciendo en la cooperación al desarrollo en el nuevo contexto global. Para Carlos García Paret, uno de los autores del informe de Concord, el caso de España es único en la OCDE y la UE: “Entre 2009 y 2015 se recortó un 75% de la ayuda al desarrollo llegando a un vergonzante 0,12% de la renta. Ningún país de Europa ha hecho esto. El resultado fue colocarnos los últimos de la fila en esfuerzo de ayuda por detrás de países como Malta o Eslovenia. En 2016, en solo un año, España ha pasado de ser último de la fila a campeón de la ayuda inflada en Europa”.

Gráfico Concord 2

Para García Paret, la política de cooperación para luchar contra la pobreza y la desigualdad en los países empobrecidos siempre ha sido, salvo excepciones, una cuestión “menor” para unos Gobiernos más interesados en “instrumentalizar” esa ayuda para fines comerciales y financieros.

En los últimos años, una tendencia crece en los países europeos: casi la mitad de los incrementos de ayuda al desarrollo, afirma este economista de la CONGD, están siendo destinados a hacer frente a la crisis de los refugiados, haciendo que Europa se convierta en el mayor receptor de su propia ayuda.

Desde esta confederación de ONG españolas defienden el aumento de presupuesto para la atención de las personas refugiadas dentro de las propias fronteras, pero critican que se haga con el presupuesto de ayuda al desarrollo: “Los fondos permanecerían en nuestros países a costa de reducir el importe de la ayuda que realmente se destina a promover el desarrollo sostenible y el bienestar de los países con menos recursos”, afirman desde la CONGD.

En 2016, 10.600 millones de euros se destinaron en los países de Europa a la gestión de esta crisis migratoria dentro de las fronteras de Europa, lo que supone uno de cada siete euros. En algunos países, como en Austria, este concepto supone ya el 38% de la ayuda.

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