Una nueva huelga general paraliza Argentina para protestar contra la reforma laboral salvaje de Milei

El Gobierno ultraderechista con apoyo de aliados macristas, radicales y peronistas logró aprobar en la Cámara de Diputados la norma que modifica radicalmente las relaciones laborales en el país.
La policía custodia el Congreso durante las movilizaciones contra la reforma laboral de Milei
La policía custodia el Congreso durante las movilizaciones contra la reforma laboral de Milei

@martinpared

Buenos Aires (Argentina)
20 feb 2026 09:41

El país amaneció paralizado el jueves 19 de febrero para rechazar la reforma laboral de Javier Milei  aprobada por la Cámara de Diputados pasada la medianoche, en medio de cacerolazos que se escucharon en el centro y en varios barrios de Buenos Aires hasta altas horas de la madrugada.

La medida de fuerza fue convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), aunque este sindicato no llamó a la movilización. Se unieron a la huelga otras centrales obreras como las dos CTA (Central de Trabajadores y Trabajadores de la Argentina y Central de Trabajadores y Trabajadores de la Argentina Autónoma) y distintos sindicatos y agrupaciones combativas. El paro se sintió con fuerza en estaciones de buses, trenes, puertos y aeropuertos.

La huelga también afectó a las principales industrias del país, en momentos de fuerte caída de la actividad en un sector golpeado, entre otras cuestiones, por la paralización de la actividad económica y la ola importadora que impulsa el Gobierno de Javier Milei.

Esta semana, la empresa Fate, una histórica fábrica de neumáticos propiedad del empresario Javier Madanes Quintanilla, anunció el cierre de sus plantas y el despido de casi mil operarios

Según el último informe oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la utilización de la capacidad instalada de la industria argentina se situó en 53,8%, lo que representa el nivel mensual más bajo desde marzo de 2024.

Esta semana, la empresa Fate, una histórica fábrica de neumáticos propiedad del empresario Javier Madanes Quintanilla, anunció el cierre de sus plantas y el despido de casi mil operarios. Precisamente, los trabajadores de esta fábrica fueron protagonistas de la protesta nacional, continuando con la ocupación de la planta ubicada en la zona norte del Gran Buenos Aires. Junto a distintas organizaciones sociales, sindicales y de izquierda, participaron de un corte de unos de los accesos de la ruta Panamericana.

Hubo también bloqueos y piquetes en otros accesos a la ciudad de Buenos Aires, además de movilizaciones en las principales ciudades del país como Córdoba, Rosario, Mendoza, Neuquén, Tucumán y Jujuy, entre otras. En Buenos Aires, desde mediodía distintas organizaciones de trabajadores y de jubilados se concentraron en la Plaza Congreso.

Por la tarde y mientras se desarrollaba el debate en Diputados, las fuerzas federales avanzaron sobre los manifestantes con carros hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma. Varias personas resultaron heridas, entre ellas una mujer mayor que sufrió una fractura de cadera.

La brutalidad policial viene siendo moneda corriente en cada una de las protestas que se vienen realizando en los alrededores del Congreso de la Nación desde que gobierna Javier Milei, con el caso emblemático de Pablo Grillo, un joven fotoperiodista que hace un año sufrió una grave herida en su cabeza producto del impacto de un cartucho de gas lacrimógeno.

El malestar en la base obrera por la reforma obligó a la propia CGT a tener que convocar a esta medida de fuerza, luego de haber tenido un postura conciliadora con el Gobierno ultraderechista de Milei

Entre los artículos más escandalosos de la reforma legal que pretende enterrar muchas de las conquistas laborales conseguidas a lo largo del siglo XX se encontraba uno que eliminaba las bajas remuneradas por enfermedad. El Gobierno se vio forzado a retirarlo a último momento. El malestar en la base obrera por la reforma obligó a la propia CGT a tener que convocar a esta medida de fuerza, luego de haber tenido un postura conciliadora con el Gobierno ultraderechista de Milei, manteniendo una pasividad absoluta frente a los ataques y el ajuste del Gobierno ultraliberal.

Una ley esclavista

La ley que aprobada en la Cámara de Diputados retrocede un siglo en derechos laborales, una transferencia de ingresos monumental desde la clase trabajadora a las principales empresas.

La nueva ley introduce modificaciones en el tiempo de trabajo con la eliminación de las horas extras, la creación de un banco de horas para que el patrón pueda disponer a su antojo del tiempo de un trabajador, limita las indemnizaciones por despidos creando un Fondo de Asistencia Laboral (FAL), permite el fraccionamiento de las licencias por vacaciones, amplía los periodos de prueba y liquida ciertos reglamentos especiales, como el estatuto del periodista que no solo protege los derechos laborales de los trabajadores de prensa, sino también la propia libertad de expresión y de prensa.

La ley de reforma laboral obtuvo 135 a favor y 115 en contra. El Gobierno tuvo aliados macristas, radicales y gobernadores de varias provincias. Los peronistas de provincias como Tucumán y Catamarca fueron claves en distintos momentos de la jornada.

“A pesar de las dirigencias que intentaron que el paro pasará desapercibido, la clase trabajadora fue contundente”, criticó la diputa de izquierda Myriam Bregman

Esto fue criticado por el Frente de Sindicatos Unidos que celebró la adhesión a la huelga y defendió la movilización. Los dirigentes de un centenar de gremios criticaron al Gobierno, a los gobernadores peronistas “que traicionen” y a la conducción de la CGT. Además, pidieron profundizar el plan de lucha. Por su parte, Myriam Bregman, diputada nacional del PTS-Frente de Izquierda, se movilizó junto a sindicatos combativos y de izquierda y mostró su rechazo frontal a la medida: “Ni un paso atrás contra la reforma laboral, esta pelea recién empieza". Bregman apuntó también contra la dirigencia de la principal central obrera del país: “A pesar de las dirigencias que intentaron que el paro pasará desapercibido, la clase trabajadora fue contundente. Y en esa fuerza nos vamos a apoyar para seguir enfrentando todo el plan de Milei”.

El proyecto de reforma laboral pasará nuevamente por el Senado y el Gobierno tiene previsto que se convierta en ley la semana que viene. Ese día seguramente será otra jornada de tensión, movilización y medidas de fuerza, en una situación de creciente malestar social e impacto de la parálisis económica que amenaza con más cierres de empresas y fábricas, y avizora nuevas protestas. La calle dará su veredicto.

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