Se evaporó el Sueño Americano

Con Trump, el espejismo en Europa se ha disuelto y ha mostrado su verdadero rostro imperialista. Porque de eso se trata: de un imperio
Sueño americano
7 ene 2026 13:11

Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, allá por 1945, la imagen de Estados Unidos de Norteamérica se proyectaba, sobre una Europa devastada, como el símbolo de la libertad. No en balde el “Bienvenido Míster Marshall” era experimentado con enorme esperanza por millones de personas. Estados Unidos emitía un halo de seguridad y honestidad, que contrastaba con el diabólico y traicionero comunismo. EEUU ayudaba desinteresadamente a las gentes del viejo continente y ello le aportaba un prestigio enorme. Prestigio que se mantenía a pesar de las constantes injerencias, que EEUU venía protagonizando fuera de Europa, en la soberanía nacional de muchos países. Sobre todo de Asia, África e Hispanoamérica. El “amigo norteamericano” seguía pareciendo la clave esencial de la defensa de las libertades y el respeto a la legalidad internacional. Los procesos descolonizadores, que se desarrollaron a partir de 1945, reflejaban los desequilibrios que producía la “Guerra Fría”, denominación de la confrontación entre EEUU y URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). El nacimiento y despliegue de la televisión permitió que el gran público pudiera ser influido por la propaganda subliminal, y no tanto, de las películas de Hollywood. Cientos de películas donde la bandera de las barras y estrellas salía triunfante mediante actos de heroísmo y apoyo caritativo hacia las gentes liberadas de la tiranía, bien de los japoneses o de la opresión comunista que encarnaban los coreanos, los vietnamitas… La época de las películas del “Far West”, que justificaban el exterminio de los feroces indios que insolentemente se oponían a que los blancos les arrebatasen sus tierras, incluso las sagradas. Los americanos, siempre eran los buenos. Indios, japoneses, comunistas, hasta chinos (55 días en Pekín) eran desechos humanos a los que había que exterminar. ¡Qué tiempos aquellos! La amenaza nuclear de una URSS tirana, era conjurada por las cabezas nucleares americanas. Todo en Norteamérica inspiraba confianza y seguridad a pesar de que invadiera países —con o sin armas de destrucción masiva—, derrocara presidencias democráticamente elegidas, pusiera dictadores, se apropiara de recursos naturales o no haya firmado (comprometerse) con tratados internacionales como: La Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, el Tratado de Cielos Abiertos, Tratado de la Corte Penal Internacional o el Protocolo de Kioto y Acuerdo de París sobre cambio climático. Y todo ello por “temor a que tratados internacionales socaven la autoridad de las leyes y el gobierno de EEUU”. Aunque, eso sí, pretende que sus leyes sean de aplicación en el resto del mundo.

¿Dónde han ido a parar esas simpatías y el prestigio? En estos momentos ha desaparecido por completo, gracias a un personaje, Trump, que representa a un enorme conjunto de intereses privados del capitalismo internacional. Con Trump, el espejismo en Europa se ha disuelto y ha mostrado su verdadero rostro imperialista. Porque de eso se trata: de un imperio. La credibilidad que gozara por décadas y hasta no hace mucho, siempre en el ámbito europeo occidental, se ha esfumado totalmente. ¿Quién se puede fiar de Trump y del aparato de poder conservador norteamericano? Y parece mentira cómo en algún momento se pudo confiar en las élites norteamericanas. Desde el nacimiento de la nación norteamericana, España fue, de entre todas las naciones europeas, la elegida para depredarla. España, que ayudó al parto de la república federal americana, de las primeras 13 colonias, vería cómo en poco tiempo, la recién nacida comenzaría a devorarla. “Esta República federal ha nacido pigmea, por decirlo así, y ha tenido necesidad de apoyo y de las fuerzas de dos potencias tan poderosas como la España y la Francia, para conseguir su independencia. Vendrá un día en que será un gigante, un coloso temible en esas comarcas. Olvidará entonces los beneficios que ha recibido de las dos potencias, y no pensará más que en su engrandecimiento”. Palabras proféticas escritas en 1783, meses después del tratado de París, en el que Inglaterra reconoce a la nueva nación. Se recogen en el “Dictamen reservado al Rey Carlos III” que remitiera el Conde de Aranda en relación a la independencia de las colonias inglesas.

Trump representa a un enorme conjunto de intereses privados del capitalismo internacional

Sorprende que la “derecha” española aún confíe en los EEUU de Trump, a pesar de conducirse chulamente su presidente como un dictador de manual o pirata a la antigua usanza. Que no oculta sus intenciones de robar a diestro y siniestro, porque el mundo es suyo. No por la gracia de dios, sino por el poder de las fuerzas armadas (USA). Las más grandes, potentes y destructoras del mundo. La tradición mafiosa, en la que siempre ha bebido la industria cinematográfica, antes clandestina, ahora se airea públicamente desde la más alta representación del pueblo norteamericano. Pueblo digno de respeto y que sin duda es una víctima más de esta euforia depredatoria, de derechos, libertades y materias primas. Quienes hoy se alegran del secuestro de Maduro y su esposa, legitiman esa acción criminal de Trump. Incluso las gentes venezolanas, reprimidas por Maduro y su régimen, deben reflexionar sobre las implicaciones que para su país tendrá esta inaceptable injerencia extranjera.  

La tibia respuesta, tanto interna en EEUU como internacional, a este abuso de la fuerza sin duda dará ánimos a que Trump siga transitando por el camino mafioso iniciado. Las próximas citas para asistir a actos vandálicos son conocidas: El conflicto Ucraniano, el proyectado resort en Gaza, la amenaza de apoderarse de Groenlandia, la anexión explicitada de Canadá, la expulsión de España de la OTAN, la invasión y control de México y el dominio del Pacífico para limitar la influencia de China…

¿Cómo es posible seguir fiándose del gobierno de EEUU? ¿Cómo puede seguir manteniendo bases militares USA, en España?  

Sobre este blog
Alkimia es un espacio de reflexión donde miembros o personas afines al Anarcosindicalismo dan su punto de vista sobre temas de interés general. En una sociedad en la que los medios de desinformación moldean la realidad al antojo de los poderes económicos y políticos, cualquier nueva vía de contrainformación se hace necesaria para lograr que se pueda conocer la realidad de la vida cotidiana de las personas a la vez que pueda servir para su transformación.
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