11 jun 2026 18:33 | Actualizado: 11 jun 2026 19:40

El 27 de abril comenzó con gran revuelo el juicio contra les integrantes de 5 de Ulm en el Tribunal Regional Superior de Stuttgart-Stammheim. Se les acusa de haber dañado material bélico perteneciente a Elbit Systems —una empresa directamente implicada en el genocidio de Gaza— en Ulm en septiembre de 2025.

Les preses fueron trasladades a Stammheim desde diversas prisiones y conducides esposades a un recinto acristalado separado del resto de la sala del tribunal, donde no tuvieron contacto directo con sus abogados y abogadas, que también estaban presentes.

Escenas del juicio

El equipo de defensa protestó y presentó una moción para revocar la medida inhumana del tribunal. Lo que siguió fue una demostración de fuerza por parte del tribunal, destinada a intimidar tanto a les preses como al público, y a hacer imposible la defensa. No se permitieron las mociones, no se concedió la palabra a la defensa y, a continuación, se apagaron los micrófonos. Finalmente, los abogados y las abogadas abandonaron la sala en masa. Tras un receso de dos horas, se reanudó el proceso; esta vez, la defensa se sentó junto a les acusades. La jueza amenazó con apartar al equipo de defensa del caso y suspendió prematuramente el primer día del juicio sin leer los cargos. Las dos siguientes citas judiciales fueron canceladas de inmediato. El público tuvo que someterse a rigurosos controles de seguridad —mucho más estrictos que en los aeropuertos, le obligaban a quitarse los zapatos, se prohibían el papel y los bolígrafos— y se desplegó una disuasión total. Diez agentes uniformados vigilaban cada movimiento en la sala del tribunal, listos para intervenir de inmediato. Estos intentos de acoso orwelliano no intimidaron a nadie, y prolongados aplausos y cánticos de «Free Palestine (Palestina libre)» resonaron en la monstruosa sala cuando les preses entraron en la arena.

El simbolismo de Stammheim

El juicio se celebra en Stammheim, el mismo lugar que en la década de 1970 se convirtió en un símbolo de la justicia política, la arbitrariedad y la declaración de hostilidad de la República Federal de Alemania (RFA; Alemania Occidental), un Estado que no se detuvo ante nada, ni siquiera ante el bienestar físico de las personas presas acusadas. El infame juicio de Stammheim, celebrado entre 1975 y 1977 contra cinco miembros del grupo de guerrilla urbana RAF (Fracción del Ejército Rojo), tuvo lugar en la misma localidad de Stuttgart-Stammheim, aunque no en el mismo edificio. Si bien es evidente que les 5 de Ulm y la RAF son distintos en cuanto a su política y actuaron en contextos diferentes, comparten el «honor» de ser enemigos del Estado: la guerrilla urbana de la RAF como amenaza general a su consolidación en los sistemas mundiales capitalista e imperialista, y les 5 de Ulm al desafiar radicalmente la Staatsräson alemana, la base de su apoyo indispensable a Israel y sus acciones genocidas.

El traslado deliberado del juicio de les 5 de Ulm a Stammheim refleja el rumbo del Estado. Los juicios contra la disidencia política se celebran en el Tribunal Regional Superior, justo al lado del complejo de búnkeres de hormigón sin ventanas donde se juzgó a la RAF en la década de 1970 —un edificio que es una monstruosidad amenazante, posicionado para intimidar a cualquiera que entre en el Tribunal Regional Superior y que, por cierto, le costó al contribuyente 15 millones de marcos alemanes en su momento.

Aquellas personas que se atrevieron a llegar hasta aquí son juzgadas con la disciplina característica alemana: inflexible y eficiente. No es casualidad que gran cantidad de activistas del Kurdistán se juzgaran en este lugar y en rápida sucesión. El 4 de diciembre de 2025, la Sala Segunda de lo Penal del Tribunal Regional Superior de Stuttgart (OLG) condenó al activista kurdo Welat Çetinkaya a un año y nueve meses de prisión por su presunta pertenencia al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). En el plazo de seis meses, se inició aquí, en el Tribunal Regional Superior de Stuttgart, otro juicio contra un activista kurdo.

¿Quiénes eran la RAF?

La RAF existió entre 1970 y 1998 y se consideraba un grupo antiimperialista, anticapitalista e internacionalista. A raíz de los movimientos de liberación posteriores a la Segunda Guerra Mundial en el Sur Global, lucharon contra la Guerra de Estados Unidos (la Guerra de Vietnam desde la perspectiva «occidental») y defendieron los movimientos de liberación anticolonialistas en curso en Angola, Guinea-Bissau, Sudáfrica, Mozambique y Namibia. Se inspiraron en la teología de la liberación latinoamericana (Camilo Torres), las Panteras Negras y el Weather Underground en EE. UU., la guerra de guerrillas globalizada del Che Guevara (véase «Que haya dos, tres, muchos Vietnams») y las revueltas y levantamientos en París, Praga, Belgrado (Universidad Roja Karl Marx) y Ciudad de México.

La «hora del nacimiento»[1]  de la RAF fue el rescate del preso Andreas Baader de la sala de lectura del Instituto Central Alemán de Asuntos Sociales en Berlín el 14 de mayo de 1970. Había sido trasladado allí desde la prisión de Tegel con fines de investigación para trabajar en un libro con la periodista y posterior miembro de la RAF Ulrike Meinhof.

Baader, liberado por futuros miembros de la RAF y políticamente activo en la oposición extraparlamentaria, cumplía el resto de su condena en prisión por incendiar unos grandes almacenes en 1968 en solidaridad con la lucha de liberación vietnamita. En abril de 1971 se publicó su texto programático «El concepto de la guerrilla urbana» y en 1972, durante la «Ofensiva de Mayo» (11-24 de mayo), llevaron a cabo un total de seis ataques: el cuartel general del 5º Cuerpo de Ejército de EE.UU. en Fráncfort del Meno, el cuartel general del 7º Ejército de EE.UU. en Heidelberg (en el que murieron un total de cuatro soldados estadounidenses), la Oficina Estatal de Policía Criminal en Múnich, la jefatura de policía en Augsburgo, la editorial del Grupo Springer en Hamburgo y, por último, el coche de un juez del Tribunal Federal de Justicia en Buddenberg. Hubo más personas heridas y los daños materiales ascendieron a millones de euros.

Tras la detención de varias personas integrantes de la RAF en 1972, se presentaron cargos contra cinco —Andreas Baader, Ulrike Meinhof, Holger Meins, Gudrun Ensslin y Jan Carl-Raspe— ante el Tribunal Regional Superior de Stammheim. Sin embargo, antes incluso de que comenzara el juicio, uno de los presos, Holger Meins, ya había fallecido. Meins participó en la tercera huelga de hambre de los presos y presas políticos en la RFA contra el aislamiento, a favor de la reagrupación de las personas presas y de mejores condiciones carcelarias, entre septiembre de 1974 y febrero de 1975. Murió por una ingesta calórica insuficiente durante la alimentación forzada. En las dos últimas semanas, solo se le administraron entre 400 y 800 calorías, y en los últimos cuatro días, tan solo 400 calorías, cuando un adulto necesita entre 1200 y 1600 calorías al día. Murió el 9 de noviembre de 1974. El juez presidente del caso principal, el Dr. Prinzing, era también responsable de las condiciones de reclusión de las personas presas y denegó tanto el traslado a una unidad de cuidados intensivos como, en el último momento, la visita de un médico forense. El abogado defensor von Plottnitz presentó cargos por asesinato u homicidio involuntario contra él y otras personas.

Tras la muerte de Holger Meins, se celebraron varias manifestaciones con más de 10 000 personas; solo en Hamburgo asistieron 5 000 personas al funeral. El Movimiento 2 de Junio[2] , otro grupo de guerrilla urbana de Berlín Occidental, fundado en 1972, disparó y mató al presidente del Tribunal de Apelación de Berlín, Günter von Drenkmann —juez desde 1937— apenas un día después, el 10 de noviembre, durante un intento fallido de secuestro.

El juicio de la RAF5

Incluso antes de que comenzara el juicio principal el 21 de mayo de 1975, el 1 de enero surgió un nuevo escándalo en relación con las leyes especiales contra la RAF recientemente promulgadas. Estas leyes permitían excluir a la defensa (§ 138a StPO), limitaban el número de abogados defensores a tres por acusado (artículo 137, apartado 1, frase 2, del Código de Procedimiento Penal), prohibían la representación múltiple de la defensa (artículo 146 del Código de Procedimiento Penal) y permitían que el juicio se celebrara en ausencia del acusado, incluso si este no podía (artículo 231a).

En virtud de las disposiciones de exclusión (art. 138a-d), los abogados defensores de Baader, Klaus Croissant, Kurt Groenewold y Christian Ströbele, fueron excluidos uno tras otro del proceso por el Tribunal Regional Superior de Stuttgart, poco antes de que comenzara el juicio. Los tres abogados fueron posteriormente procesados y también condenados por apoyar a una organización criminal o terrorista. Desde el principio, el Estado —representado por la Fiscalía General Federal y el tribunal— persiguió este objetivo. Su intención era imposibilitar la defensa, privar a las personas presas de sus derechos, despolitizar el juicio y disuadir al público. El Estado tenía claro que no quería abordar ni debatir el capitalismo, el imperialismo y la guerra de Estados Unidos en Vietnam (y su participación en ella).

El juez presidente Prinzing interrumpía constantemente a los abogados y a los acusados y las acusadas, cortándoles la palabra o haciendo que les apagaran los micrófonos. Casi todas las mociones de la defensa fueron denegadas por considerarse inadmisibles o infundadas. Entre ellas se encontraban las solicitudes de la defensa para llamar a testigos, como a médicos especialistas independientes.

La acusación no se leyó hasta el vigésimo sexto día del juicio, el 19 de agosto, casi tres meses después de que comenzara el juicio. Se presentaron 84 mociones de recusación contra Prinzing, todas ellas rechazadas; solo la 85.ª moción de recusación condujo a la destitución del juez en el día 174 del juicio, el 20 de enero de 1976. Esto fue consecuencia de que Prinzing hubiera consultado primero con el juez del Tribunal Federal de Justicia sin autorización y luego hubiera realizado declaraciones extrajudiciales al abogado defensor designado por el tribunal, Künzel.

Mientras tanto, los intentos de la defensa y de los presos y las presas de abordar y denunciar las condiciones carcelarias, el régimen de aislamiento y la tortura por aislamiento fueron continuamente frustrados por el tribunal.

Empeoramiento de las condiciones de las personas presas

Los primeros 40 días del juicio se centraron en las posibilidades y condiciones de la defensa, así como en el estado de salud de las personas presas y su incapacidad para ser juzgadas debido a las condiciones de detención en los pabellones de alta seguridad. El uso por parte del Estado del aislamiento total y la tortura —concretamente la «tortura blanca» y la privación sensorial— con la intención de quebrantar la voluntad de los presos y las presas era evidente desde antes.

La presa Ulrike Meinhof pasó ocho meses en la «galería de la muerte» de Colonia-Ossendorf, desde el 16 de junio de 1972 hasta el 9 de febrero de 1973. Anteriormente, en 1971, la exmiembro de la RAF Astrid Proll fue mantenida en aislamiento total durante 119 días tras su detención. Meinhof describió vívidamente las consecuencias del aislamiento:[3] 

La sensación de que a uno le explota la cabeza,

la sensación de que la bóveda craneana tendría, propiamente, que

saltar, estallar como un globo.

La sensación de que a uno se le comprime y achucha en el

cerebro toda la médula espinal.

La sensación de que a uno se le arruga la cabeza, como una

fruta seca, por ejemplo.

La sensación de estar continuamente, desapercibidamente,

bajo una corriente, de ser teledirigido.

La sensación de que a uno se le van quitando a picotazos

las asociaciones.

La sensación de que a uno se le mea el alma del cuerpo,

como no pudiendo contener el orín ya más.

La sensación de que la celda se mueve. Uno se despierta,

abre los ojos: la celda se mueve. Después de mediodía,

cuando el sol entra en ella, se queda, de repente, parada. No se

puede apartar la sensación de que se mueve.

No se podría explicar si se tiembla de fiebre o de frío.

No se puede explicar por qué se tiembla... Se hiela uno de

frío.

Cuesta mucha fatiga hablar, con un volumen normal de voz,

como si se tratara de hablar alto, casi de vociferar.

La sensación de que uno se queda mudo.

No se puede identificar ya más el significado

de las palabras, sólo adivinar.

El empleo de sonidos silbantes –s, ss, tz, sch– resulta

absolutamente insoportable.

Guardián, visita, patio, todo le parece a uno como si fuera

de celuloide.

Dolores de cabeza.

Flashs.

No hay manera de controlar ya más la construcción de la

oración, la gramática, la sintaxis.

Escribiendo: dos hojas... y al acabar la segunda línea no hay

manera de acordarse del comienzo de la primera.

La sensación de quemarse por dentro hasta los tuétanos.

La sensación de que si uno se pusiera a decir lo que pasa,

si uno fuera dejado libre, sería como hacer barbotear agua

hirviendo ante la cara del otro, algo así como agua potable

hirviendo, que le escalda, le mutila a uno durante toda la

vida.

Una feroz agresividad, para la que no hay válvula alguna.

Esto es lo peor. Conciencia clara de que no se tiene ninguna

posibilidad de sobrevivir. Fracaso total el comunicar esto.

Las visitas no dejan huella alguna. Una media hora más

tarde sólo se está en condiciones de reconstruir mecánicamente

el si la visita ha sido hoy o hace una semana.

Bañarse una vez por semana, al contrario, significa

deshelarse por un momento, reposar, lo cual dura un par de horas.

La sensación de que tiempo y espacio se encajonan el uno

en el otro.

La sensación de encontrarse en una sala llena de espejos

deformantes.

Tambalearse.

Y después, una euforia horrible de que uno oye algo...

sobre la diferencia acústica del día y la noche.

La sensación de que el tiempo transcurre, el cerebro vuelve

a estirarse, la médula vuelve a ensacarse de nuevo abajo por

semanas.

La sensación de haber sido despellejado.

En septiembre de 1975, el tribunal excluyó a los acusados y las acusadas del juicio, dictaminando que su incapacidad para enfrentar el juicio era autoinfligida debido a las huelgas de hambre. Esto fue confirmado en principio por el Tribunal Federal de Justicia (BGH) el 22 de octubre. Sin embargo, añadieron que las personas acusadas podían participar en el juicio si así lo deseaban.

El BGH también consideró que las condiciones carcelarias —concretamente el aislamiento— eran la causa de su incapacidad para enfrentar el juicio. Esta opción de excluir a los acusados y las acusadas condujo a una situación en la que, durante largos tramos del proceso, el juicio se celebró sin la presencia de los presos y las presas.

En noviembre, la defensa quedó prácticamente desmantelada: el 4 de noviembre, se prohibió a los abogados Spangenberg, Golzem y Köncke seguir participando en el juicio, y el 7 de noviembre, el abogado de Jan Carl Raspe, von Plottnitz, fue destituido como abogado defensor.

A mediados de enero de 1976, los acusados y las acusadas se turnaron para leer sus declaraciones sobre el caso (Erklärung zur Sache en alemán) a lo largo de dos días. Estas declaraciones abordaban, entre otras cosas, su política revolucionaria, el antiimperialismo, las luchas de liberación en el Tercer Mundo —en particular la guerra de Vietnam—, el papel de la RFA en estos conflictos y, por tanto, la necesidad y la posibilidad de luchar también en la RFA mediante tácticas de guerrilla en solidaridad.

El asesinato de Ulrike Meinhof

El 9 de mayo de 1976 falleció la siguiente acusada, Ulrike Meinhof. Fue hallada ahorcada en su celda de Stuttgart-Stammheim. El Gobierno lo calificó de suicidio. La izquierda lo calificó de asesinato de Estado. Una Comisión Internacional de Investigación, fundada en agosto, concluyó en su informe final de 80 páginas de 1979 que «La afirmación de las autoridades estatales de que Ulrike Meinhof se suicidó ahorcándose no está demostrada...».

Jan Carl Raspe, en una declaración ante el tribunal el 11 de mayo, dijo: «Creemos que Ulrike fue ejecutada; no sabemos cómo, pero sabemos por quién, y podemos determinar la lógica detrás del método». Cuando se reanudó el juicio ese día, los abogados defensores solicitaron un aplazamiento de 10 días debido a la muerte de Ulrike Meinhof y al duelo resultante. Esto fue rechazado con frialdad por el juez Prinzing, quien más tarde dijo del acusado Andreas Baader: «Si hubiera nacido antes de la guerra, habría sido un soldado bastante competente». Los abogados defensores no regresaron al juicio hasta después del funeral de Ulrike Meinhof.

El 28 de julio, el día 131 del juicio, se llamó a declarar a otro preso de la RAF, Klaus Jünschke. Después de que el juez Prinzing le interrumpiera, saltó por encima de la mesa del juez, lo tiró al suelo y gritó: «¡Por Ulrike, cerdo!».

El juicio llega a un final macabro

Poco antes del final del juicio principal, el 17 de marzo de 1977 (el día 185 del juicio), se supo que la Oficina de Policía Criminal del Estado de Baden-Württemberg había intervenido las conversaciones confidenciales entre los abogados defensores y las personas presas. Tras salir a la luz este incidente, los abogados defensores dejaron de participar en el juicio principal.

El 29 de marzo comenzó la cuarta huelga de hambre colectiva de los presos y presas políticos en la RFA, en la que llegaron a participar hasta 100 personas —incluidas las encarceladas por delitos sociales—, exigiendo la abolición del aislamiento y la agrupación de los presos y presas políticos.

El 7 de abril, tres semanas antes de que se dictara la sentencia, el fiscal general federal Siegfried Buback —miembro del NSDAP desde 1940 y posteriormente soldado de la Wehrmacht— fue asesinado a tiros por el Kommando Ulrike Meinhof (RAF). Un comunicado de la RAF decía: «Buback fue directamente responsable de los asesinatos de Holger Meins, Siegfried Hausner y Ulrike Meinhof. En su calidad de fiscal general federal —como eje central y órgano de coordinación entre el poder judicial y los servicios de inteligencia de Alemania Occidental, en estrecha cooperación con la CIA y el Comité de Seguridad de la OTAN—, orquestó y dirigió sus asesinatos. (…)» El chófer y el equipo de seguridad de Buback también murieron en el ataque.

Un día antes de que se anunciara el veredicto, los abogados defensores Schily, el Dr. Heldmann, Oberwinder y Weidenhammer celebraron una rueda de prensa en un hotel de Stuttgart donde presentaron públicamente sus alegatos finales y describieron el juicio como «un instrumento dentro de una campaña a gran escala de guerra psicológica contra la RAF» y una «declaración de enemigos internos». Denunciaron con dureza los cambios legislativos, las leyes y el tribunal especiales, la parcialidad del juez, la incapacidad de las personas acusadas para enfrentar el juicio, la supresión de pruebas y el desmantelamiento estructural de la defensa. Citaban «el prejuicio como sentencia definitiva» y expresaban su consternación por haber sido imposible abordar las motivaciones políticas de los acusados durante el juicio.

En el 192.º día del juicio, el 28 de abril, se anunció finalmente el veredicto y las personas presas Andreas Baader, Gudrun Ensslin y Jan Carl Raspe recibieron la condena de cadena perpetua. La defensa interpuso un recurso contra el veredicto.

El 30 de julio, Jürgen Ponto, uno de los banqueros más influyentes de la RFA y asesor personal del canciller Helmut Schmidt, fue asesinado a tiros por un comando de la RAF durante un intento fallido de secuestro.

El 5 de septiembre, Hanns-Martin Schleyer, presidente de la Federación de Asociaciones de Empresarios Alemanes (BDA) y de la Federación de Industrias Alemanas (BDI), fue tomado como rehén por el comando Siegfried Hausner (RAF), que exigió la liberación de 11 personas presas de la RAF, incluidas las recluidas en Stammheim, a cambio de su liberación. En el proceso, también fueron abatidos sus tres guardaespaldas y su chófer. Hanns-Martin Schleyer era un acérrimo nacionalsocialista que se alistó en las SS ya en 1933 (ascendido a SS-Untersturmführer en 1941) y fue jefe de la Unión Estudiantil del Reich nazi en Praga. A partir de 1943 trabajó en la Asociación Central de la Industria de Bohemia y Moravia, responsable de la «arianización» de la economía checa y de la captación de trabajadores forzados para el régimen nazi, llegando finalmente a ocupar el cargo de jefe de la Oficina Presidencial.

El Estado, liderado por el canciller Helmut Schmidt (SPD) —un oficial de la Wehrmacht que participó en el asedio de Leningrado, durante el cual perecieron 1,1 millones de personas—, no accedió a esta exigencia. Las aproximadamente 100 personas presas políticas fueron inmediatamente aisladas unas de otras. El 30 de septiembre se aprobó la Ley de Prohibición de Contacto —que entró en vigor ya el 2 de octubre— que legitimaba retroactivamente la prohibición total de contacto entre los abogados defensores y las personas detenidas que ya se había ordenado durante el secuestro de Schleyer.

El 13 de octubre, el grupo militante palestino Matyr Halimeh secuestró un avión de pasajeros que transportaba a 86 personas de Palma de Mallorca a Fráncfort del Meno y exigió la liberación de 11 personas presas de la RAF y dos del FPLP de prisiones turcas. El avión realizó varias escalas —Roma, Larnaca, Baréin, Dubái y Adén (donde el piloto Jürgen Schuman fue abatido)— y finalmente aterrizó en Mogadiscio, donde fue asaltado por el GSG 9 alemán el 18 de octubre. Durante la operación, los palestinos y palestinas Zohair Youssif Akache, Hind Alameh y Wabil Harb murieron, mientras que Souhaila Andrawes fue la única que sobrevivió.

En la mañana del 19 de octubre, Andreas Baader y Gudrun Ensslin se hallaron sin vida en sus celdas de Stuttgart-Stammheim. Jan Carl Raspe resultó gravemente herido y falleció poco después en el hospital. Irmgard Möller, que también estaba encarcelada en Stammheim, presentaba puñaladas en el pecho y sobrevivió. Baader y Raspe murieron por disparos, y Ensslin fue hallada ahorcada. El Estado lo calificó de suicidio, la izquierda lo calificó de asesinato. Mientras que el antiguo miembro de la RAF Karl Heinz Dellwo habla hoy de «suicidio bajo supervisión estatal», para la única superviviente de la noche de Stammheim, Irmgard Möller, siempre fue un asesinato y un intento de asesinato contra ella. A día de hoy, sigue existiendo la exigencia de que se hagan públicos todos los documentos que obran en poder del Estado.

Así, todas las personas acusadas en el juicio de Stammheim de 1975-1977 habían fallecido. Nunca se tomó ninguna decisión sobre la apelación. La sentencia no es firme. Hanns Martin Schleyer fue eliminado por la RAF el 19 de octubre.

La disolución de la RAF y les 5 de Ulm

La RAF siguió existiendo hasta 1998. Recientemente, en marzo de 2026, la Fiscalía Federal presentó nuevos cargos contra la exmiembro de la RAF Daniela Klette por tres atentados de la RAF entre 1990 y 1993. Se la consideró responsable de varios atentados contra supermercados y furgones blindados de transporte de fondos. Se trataba de operaciones para recaudar fondos o, por decirlo claramente en términos proletarios, de apropiación proletaria. El objetivo del Estado era enterrarla viva bajo un despiadado sistema judicial alemán. El 12 de mayo, en su declaración final ante el Tribunal Regional de Verden, Daniela Klette resumió su trayectoria política, en la que «condenó el genocidio de la población palestina en Gaza —así como la limpieza étnica llevada a cabo mediante el terror puro en Cisjordania»— y reclamó un «cambio sistémico», «porque es inherente al capitalismo, más allá de la competencia, pero también al fascismo, el racismo, la guerra, las demostraciones violentas de poder dentro del sistema político y entre las personas, la violencia patriarcal contra las mujeres y las personas queer, contra las personas con discapacidad, y la destrucción de la naturaleza». El 27 de mayo fue condenada a 13 años en el Tribunal Regional de Verden.

Stammheim se erige como un símbolo de la década de 1970, representando tanto la prisión como lugar de opresión, represión y aislamiento —donde las personas presas eran sometidas a tal trato hasta la muerte— como el juicio caracterizado por la arbitrariedad estatal, las leyes especiales y la despolitización: un sistema de justicia política que combate a sus oponentes hasta el final. El actual juicio de Stammheim contra les 5 de Ulm sigue esta tradición. Esta es la conciencia histórica que el Estado ha interiorizado y con la que ahora intenta una vez más ejercer plenamente su poder contra aquellas personas a quienes ha marcado como enemigas. Al público ni siquiera se les permite llevar papel y bolígrafo a la sala del tribunal, y les preses, encerrades y aislades unes de otres, se sientan detrás de cabinas de cristal blindadas sin contacto directo con sus abogados y abogadas

Es esencial contrarrestar las medidas represivas del Estado tanto con la concienciación pública como con la resistencia y, sobre todo, poner de relieve la dimensión política, ya que la campaña para inutilizar las armas de Elbit Systems está relacionada con el genocidio contra la población palestina en Gaza y la complicidad del Gobierno alemán en el mismo. Esto demuestra una vez más que Alemania no ha aprendido nada de su historia, pues «Nunca más» se aplica ahora. Es responsabilidad de todas las personas quienes deseen mostrar su solidaridad garantizar que les «Ulm 5» no se queden soles a la hora de hacer visibles estas conexiones, a través de actos de resistencia.

Lecturas recomendadas:

en inglés:

Smith, Moncourt: The Red Army Faction, A Documentary History – Volume 1: Projectiles

For the People and The Red Army Faction, A Documentary History: Volume 2: Dancing with Imperialism

en alemán:

Pieter Bakker Schut: Stammheim. Der Prozeß gegen die Rote Armee Fraktion

Stefanie Bart: Erzählung zur Sache.

Rote Armee Fraktion: Texte und Materialien zur Geschichte der RAF. ID-Verlag. Editorial ID

1. https://www.trilce.com.uy/buscar/?en=detalle&busqueda=581

2. https://viruseditorial.net/libreria/fuimos-tan-terriblemente-consecuentes/

https://viruseditorial.net/libreria/el-movimiento-2-de-junio/

Aki, en el link existe una traducción al castellano.

https://www.atopos.es/pdf_05/Carta%20de%20una%20presa%20en%20la%20galeria.pdf

Sobre este blog
Alkimia es un espacio de reflexión donde miembros o personas afines al Anarcosindicalismo dan su punto de vista sobre temas de interés general. En una sociedad en la que los medios de desinformación moldean la realidad al antojo de los poderes económicos y políticos, cualquier nueva vía de contrainformación se hace necesaria para lograr que se pueda conocer la realidad de la vida cotidiana de las personas a la vez que pueda servir para su transformación.
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