“Yo no pude vivir en mi país”

Eugenia Mefuman, siempre con una contagiosa sonrisa en el rostro, cuenta que dejó atrás un paraíso de playas y selva, por una tierra más fría y llena de viñedos. Y es que hace cinco años dejó Guinea Ecuatorial buscando mejor vida y se mudó al norte de España, a La Rioja.

Eugenia Guinea Ecuatorial
Eugenia Mefuman Yanitza Torres G.
Red Acoge / Proyecto Inmigracionalismo

publicado
2017-12-18 08:00:00

Hoy muchas personas en el mundo coinciden con Eugenia y la dificultad de vivir en su país de origen. Y es que la guerra, el hambre, la falta de libertad, obliga a muchos a abandonar su nación y buscarse nuevos horizontes. Esta mujer de contextura fuerte y sonrisa amable, ha tenido la suerte de encontrar el calor de la familia en entre los viñedos logroñeses.

Guinea Ecuatorial hasta el año 1968, fue una colonia de España conocida como Guinea Española. Es un país que ha vivido constantes luchas políticas que ha hecho que sus pobladores vivan situaciones muy duras.

Eugenia, de primera mano, cuenta que “el Presidente de Guinea mató a mi tío opositor, y querían matar a toda mi familia, por lo que mi padre decide que tenemos que marcharnos del país”. Durante el gobierno de Macías Nguema -quien fuese el primer Presidente de Guinea luego de la época colonial- su familia se vio amenazada y huyeron a Gabón, al país vecino. “Allí crecí, incluso cuando mi padre volvió a Guinea luego de la muerte del presidente, yo me quedé en Gabón. Allí me casé y tuve mis hijos. Murió mi marido y fue cuando volví a vivir en mi país.”

Por mucho tiempo, Eugenia vivió en Guinea, sus hijos crecieron, se casaron, le dieron nietos. Pero la idea de vivir en España se hacía en ella cada vez más firme. Así que nuevamente tomó la decisión de emigrar, a pesar de que esta vez lo haría sola, dejando a toda su descendencia en su tierra natal.

Encontró nuevamente el amor

Muchos años después, ya en España, caminando por la calle Mayor, un vecino de Logroño se le acercó. El hombre amablemente le comentó “tú pasas por acá todo lo días con tus chavales”. Eugenia le explicó que eran sus sobrinos, hijos de su prima a quien ayudaba. Nicolás, el vecino, le invitó un café y así poco a poco esta pareja comenzó a salir.

Eugenia y Nicolás estuvieron juntos por varios años, hasta que hace un año y medio decidieron casarse. Se describe muy feliz junto a su marido, incluso dice “que su familia es como mi familia en Guinea. Con ellos me siento como yo me siento con mi familia”.

Aprender en España

Cuando era pequeña, “mi tío le escribió a mi padre que los niños deben ir a España para aprender”. Su tío fue Atanasio Ndongo Miyono un personaje importante en la historia contemporánea de su país. Muchos historiadores y africanistas le consideran ‘padre de la independencia guineana’ por su lucha contra el colonialismo y su intento de golpe de estado contra Macías en 1969.

Gracias a Atanasio, en ella germinó la idea de vivir en España. En el año 2010, esta ecuatoguineana da su primer paso al obtener su pasaporte y el visado de turista. Así llegó un día, hace unos cinco años, y decidió quedarse.
“Cuando vine no sabía nada de español. Empecé a estudiar y aquí, en Rioja Acoge. Estoy aprendiendo más. Las profesoras son como una familia, son muy buenas y tienen mucha mucha paciencia -recalca esta mujer de 54 años- dar clases a personas mayores que no saben nada es de mucha paciencia”, reconoce Eugenia al hablar sobre la labor de quienes día a día les enseñan castellano.

“¡Madre mía, no sé a dónde voy!”

“La familia de mi marido son ocho hermanos”, juntos poseen una finca en Alberite, a la que Eugenia y Nicolás van frecuentemente caminando los ocho kilómetros desde Logroño hasta donde tienen la propiedad, para acomodarla y poder disfrutarla durante el verano.

Si bien hoy Eugenia se desenvuelve muy bien por La Rioja, recuerda lo perdida que se encontró el primer día en España “al llegar vi una ciudad muy grande. En Madrid me perdí para encontrar la estación de autobuses. ¡Madre mía, no sé a dónde voy! –pensaba asustada- Compré un móvil barato, llamé a mi prima y ella me dijo qué hacer y luego me fue a coger a la estación de Logroño.”

Una de las cosas que más le afectó fue el cambio de clima. “En invierno hace mucho frío, en mi país hay verano todo el tiempo.” Incluso habla de otra de sus primas que intentó vivir aquí, en España, pero no le gustó “A mi prima no le gustó vivir aquí en invierno y se regresó a Guinea”. Son muchos los factores que pueden hacer que una persona decida quedarse -o no- en un lugar u otro. Una mejor condición económica, salud o la seguridad que brinda un país a veces no es suficiente para quedarse. Otros aspectos, como los emotivos o el clima, pueden hacer que un inmigrante decida volver a su país de origen.

El día a día

Eugenia dedica su tiempo a cuidar su casa, ayudar a su marido con la finca y a ir a la iglesia evangélica. La situación que vivió en los países africanos no le permitió estudiar lo suficiente. En cambio, España le ha permitido formarse como interna y aprender otras cosas. “Ahora voy a cuidar dos meses a una señora mayor. He echado currículum en otros sitios pero no me han cogido y mi marido tampoco quiere que siga trabajando. Yo sigo buscando trabajo, quiero trabajar. Antes ayudaba mucho a mi prima cuidando sus críos y con cualquier recado que ella necesitase, porque ella estaba sola con sus chavales. Aquí, detrás del ayuntamiento mi prima tenía su peluquería y allí también la ayudaba”. Pero Fausta, su prima se ha ido recientemente junto a sus hijos a vivir a Alemania.

Con su amplia sonrisa, Eugenia cuenta que se ha planteado otras metas: “mi marido quiere que yo vaya a clases de aprender a conducir. Él no ve bien y quiere que yo le ayude con el coche. Ya somos mayores y ¿quién nos va a llevar a la finca? Por eso él quiere que yo aprenda más y saque el carnet”.
La familia

A diferencia de la idea que tenía Nicolás al principio, Eugenia ya no tiene hijos pequeños. Tuvo cinco hijos: “cuatro chicos y una chica, pero uno murió siendo pequeño”. Así que hoy tiene cuatro hijos adultos y tres nietos viviendo en Guinea.

“He ido a visitarlos una vez. Mi marido dice que vengan a vernos, pero no es para ellos un buen momento. Cuando puedan espero que me visiten. Hay quienes les va bien en su país, pero yo no pude vivir en mi país”.


Inmigracionalismo...
Esta historia de vida es gracias al proyecto 'Inmigracionalismo' (inmigración+sensacionalismo) contra el uso del sensacionalismo en las noticias sobre inmigración. Una iniciativa para concienciar y luchar por el trato justo que debe haber sobre la realidad de la inmigración y hacia las personas inmigrantes, en los medios de comunicación.

 



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