Municipalismo
Ruralidades: desarrollo rural desde el municipalismo

El desarrollo rural justo, efectivo y social nunca podrá venir de los grandes núcleos políticos y de la administración que han ido repitiendo modelos y propuestas que no sólo han sido fallidas, sino también las causantes de la situación actual de despoblación rural por falta de alternativas vitales y en manos de la especulación y la agroindustria.

Jornada de ruralidades celebrada en Logroño el pasado 16 de marzo
Jornada de ruralidades celebrada en Logroño el pasado 16 de marzo de 2018 Raúl Gómez

publicado
2018-03-26 06:18:00

El pasado viernes 16 de marzo, en el Ayuntamiento de Logroño se realizaron las jornadas que, con el título “Ruralidades: Movimientos sociales y nueva política ante los retos del mundo rural”, pretendían poner sobre la mesa el consabido problema de la despoblación rural y darle solución mediante un desarrollo que nazca desde la base, desde los propios municipios, colectivos y personas que trabajan en el día a día por este fin.

El encuentro, que nació de la colaboración de Equo La Rioja, Fundación Equo y la plataforma municipalista Cambia Logroño, contó con diferentes figuras representativas del mundo rural y de las políticas de su desarrollo alternativas. Destacaron entre ellas la alcaldesa de Carcaboso, Lorena Rodríguez, la miembro de El Colletero de Nalda, Raquel Ramírez, o el ambientalista y escritor Joaquín Araújo, que, junto al Diputado Juantxo Lopez de Uralde, Kiko Garrido Secretario General de Podemos Rioja y Andrés Barrio de Cambia Logroño, describieron la situación y plantearon alternativas tanto teóricas como prácticas de como el desarrollo rural, dentro de un cambio de modelo global, puede ser y es una realidad. 

De esta forma, y centrado en el significado del propio término ruralidades, entendido como el conjunto de los fenómenos sociales que se desarrollan en un entorno rural y que permiten construir identidad, se puso en el centro de las jornadas a las personas que día a día están trabajando para que el entorno rural sea por sí mismo un ente vivo.


Carcaboso, un nuevo modelo

Así, escuchamos como de la mano de la organización ecomunicipalista Extremeños, ha sido posible gestionar el Ayuntamiento de Carcaboso de una forma participativa y poniendo a beneficio de todos los vecinos y vecinas los recursos del municipio. Pudimos conocer que los jardines no son ornamentales sino productivos, que los abuelos con sus nietos y nietas pasean por el pueblo y recogen los tomates para hacerse la merienda. Y todo ello nos abre la visión de una educación que no da la espalda al campo, sino que la integra en el devenir diario y rompe desde la niñez con las dinámicas agroindustriales que han despoblado nuestras zonas rurales.

Esto se ha conseguido desde la participación y es que, si por municipalismo nos referimos al proceso, que naciendo desde la base, quiere conjugar institución y movimiento social para la gestión directa del municipio, qué mejor que una asamblea de niños y niñas como hacen en Carcaboso, para “ver a la altura de un niño de 4 años las necesidades de un pueblo que ya no somos capaces de ver a la altura de una persona adulta”.

En Carcaboso los jardines no son ornamentales sino productivos, y los abuelos con sus nietos y nietas pasean por el pueblo y recogen los tomates para hacerse la merienda.
Pero no solo de procesos participativos y de soberanía alimentaria vive el nuevo ruralismo. La gestión de los comunes vino a explicarnos como el cuidado mutuo, la ayuda entre iguales y el uso de las tierras fértiles para labores productivas y no especulativas, debe ser la piedra filosofal donde pivote un desarrollo rural efectivo.


Gestionar desde el asociacionismo

Desde El Colletero, una organización social que nació en la localidad riojana de Nalda, se ha puesto de manifiesto cómo sin gobernar y desde el asociacionismo, se puede generar un tejido productivo que revitalice su pueblo.

Recuperando conocimientos tradicionales que estaban quedando en el olvido y de forma sostenible “obtenemos unas ciruelas pasas que, secadas al sol, tienen una huella de carbono nula” como nos explicaba Raquel. Esto demuestra que la producción ecológica y alejada de la agroindustria actual es el elemento diferenciador desde donde crecer.

La producción ecológica y alejada de la agroindustria actual es el elemento diferenciador desde donde crecer.
Además, nos enseñaron que el sector que la administración está dejado vacío respecto al cuidado de los mayores, la educación o la gestión del día a día, puede ser llevado a cabo desde los propios municipios y sus gentes. Para evitarlo, el Partido Popular generó la reforma de la Ley de Régimen Local, usurpando esta opción a los pueblos y poniéndolo en manos de las Comunidades Autónomas y sus empresas privadas, para poder ser utilizado como herramienta de presión política y espúreo beneficio.


Gestión comunal vs. Propiedad privada

Tanto Lorena como Raquel pusieron de manifiesto la necesidad de gestionar la tierra de forma comunal. Pero también aquí se encuentra uno de los principales escollos para el desarrollo: la propiedad privada. Las mujeres de El Colletero funcionan gracias a cesiones de tierras privadas, donde en Nalda, como ocurre en todos nuestros territorios rurales, los particulares poseen tierras fértiles que no sabrían localizar en el mapa.

Por otro lado, esta propiedad privada y su uso, han llevado a los dos anteriores alcaldes de Carcaboso que preceden a Lorena Rodríguez a la inhabilitación y a uno de ellos a las puertas de la cárcel. Estamos hablando de que en esta España sin transición, no se puede hacer un campin ecológico y hasta la puerta de la casa del cura es motivo de litigio. Un pueblo donde la oposición del PP y PSOE han llevado a sede judicial recalificaciones para usos agroecológicos o medidas que defiendan las viviendas de sus vecinos y vecinas, un despropósito vaya, en este sistema capitalizado y donde gobernar para las personas y el medioambiente está tan mal visto.


Hacia dónde vamos…

La realidad es tozuda y para lograr el desarrollo rural es necesario salvar el muro que suponen las lógicas del bipartidismo y de la economía global. De ello dieron cuenta Juantxo López Uralde y Kiko Garrido, que junto a quien aquí les escribe y que describió el Pacto Intervegas, pusieron el marco teórico de las medidas a llevar a cabo y de los impedimentos existentes.

Las políticas llevadas a cabo en el Estado Español desde la Industrialización, allá por los años 50, han despoblado gran parte del territorio. El 80% del territorio sólo alberga al 20% de la población y esto, además de ser una incongruencia geográfica, lo es también social y económica. Las propuestas e inversiones van encaminadas a perpetuar el modelo que la ha provocado y, por ello, es necesario repensar y actuar de forma local, con una visión global.

Hablamos de la PAC, de cómo se incentiva la posesión de tierra y no la producción, abandonando al pequeño productor y premiando la agroindustria. De infraestructuras y servicios, rompiendo el paradigma del AVE que aísla la mayor parte del territorio mientras concentra población en las grandes urbes. De tratados de libre comercio y la apertura de nuestras fronteras a alimentos obtenidos bajo menores exigencias sanitarias, ambientales y laborales. Y dejamos bien claro que sólo mediante la producción y el consumo local, las cadenas cortas de distribución y acabando con las redes comerciales a gran escala, se podrá conseguir la soberanía alimentaria.

Debemos devolver a la actividad agrícola y ganadera el equilibrio que tradicionalmente le vinculó al entorno natural para cambiar este futuro.
El futuro es incierto y más cuando vemos que el neocolonialismo actual quiere llenar nuestras zonas rurales de proyectos mineros y macrogranjas, llevando a las zonas despobladas explotaciones que nadie quiere, expulsando así a los habitantes que aún resisten. Debemos devolver a la actividad agrícola y ganadera el equilibrio que tradicionalmente le vinculó al entorno natural para cambiar este futuro.

Son muchos los aspectos a tener en cuenta y más el trabajo por hacer. Sólo desde un nuevo ruralismo que genere alianzas campo-ciudad y que se enmarquen con el desarrollo sostenible se llevarán a cabo nuestros objetivos. Debemos ser conscientes de que las ciudades, a través de su potencial de consumo y presión social, pueden hacer vencer la balanza hacia el lado de los pueblos.

Para terminar, recordamos que las huertas son nuestra despensa, que en el cuidado y protección de nuestra cultura, patrimonio y forma de vida tradicional está la solución y que, como nos enseña el maestro Joaquín Araujo que cerró las jornadas, “quien planta árboles está al lado de la eternidad. Nuestra codicia legítima de más bosques es la búsqueda de una humanidad más humana”. Plantemos y recogeremos.

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