Ocupación israelí
Dátiles palestinos frente a la ocupación israelí

El bloqueo del cultivo de dátiles y champiñones y de la producción textil es un ejemplo de cómo Israel asfixia a la industria y la agricultura palestinas, territorio que ve limitado el uso de sus materias primas y de sus importaciones y exportaciones.

Economía en Palestina
La gasolina es un producto de primera necesidad que se encarece en Palestina al estar controlada su distribución por Israel. Byron Maher
3 sep 2019 06:20

Consumir dátiles palestinos se ha convertido en una de las formas más efectivas de justicia internacional. Lo dicen movimientos que luchan contra la ocupación israelí en Palestina y las cifras que arroja el comercio de este pequeño fruto: mientras los dátiles palestinos suponen la resistencia de agricultores que no se marchan de sus tierras pese a las restricciones de agua, la presión militar y la inseguridad, la mayoría de los dátiles que podemos encontrar en el mercado internacional son de procedencia israelí.

Se trata de un dato que simboliza el estado de la economía palestina bajo la ocupación. La mayoría de estos frutos que llegan a las tiendas son cultivados en tierras expropiadas extrajudicialmente. Los palmerales son explotados por los colonos de asentamientos ilegales en el Valle del Jordán o en los Altos del Golán, y sus beneficios sirven para crear más asentamientos e incluso son la única fuente de ingresos de muchos de ellos.

Economía en Palestina 1
El comercio entre ciudades se ha reducido por la presencia de 'checkpoints', haciendo más difícil la subsistencia de pequeños productores y tenderos. Byron Maher

De hecho, Israel controla más del 50% del mercado mundial de dátiles medjoul y su objetivo es aumentar su presencia. Se da la paradoja de que los musulmanes de muchos Estados —incluida España— acaban recurriendo a los dátiles con denominación de origen de Israel para celebraciones como el final del Ramadán, ya que es su única alternativa.

“Los dátiles sostienen la ocupación y el apartheid”, explican desde el movimiento propalestino BDS —boicot, desinversión y sanciones—. Animan a no comprar productos israelíes con campañas que se están extendiendo por países como Estados Unidos —uno de los principales importadores de medjoul de asentamientos ilegales— y otros de mayoría musulmana como Marruecos.

Economía en Palestina 2
Un vehículo es cargado de fruta para vender en Nablus. Byron Maher

Al igual que el dátil, los palestinos han visto cómo muchos de los productos que podrían hacer reflotar su economía han sido sustituidos en el mercado por otros con el sello israelí, se ha prohibido su comercialización en otros países o directamente se ha vetado su producción. Es el caso del champiñón. Se trata de una variedad llamada ‘amuru’, similar a las comercializadas en supermercados de todo el mundo, pero con un tamaño más pequeño y de sabor más concentrado.

“Es muy difícil ver champiñones palestinos en los mercados”, explica Ahlam Tarayra al encontrarlos en una tienda cerca de su casa en Ramallah. Ella cuenta que necesitan mucha humedad y calor, y que siempre se han producido en Cisjordania, sobre todo en las zonas cercanas a Jericó o a Hebrón. Su propio padre tuvo un terreno para cultivarlos. “Israel prohibió durante dos años su producción para que solo compráramos los suyos y así arruinar a los agricultores palestinos”, explica.

Tarayra es la directora general de Palestina Animal League. Esta asociación por los derechos humanos y animales se dedica, entre otros objetivos, a recuperar la tradición culinaria palestina basada en vegetales y legumbres propias de la zona y a evitar el lavado de imagen que se hace desde Israel con los productos veganos.

El conocido como veganwashing fortalece la economía israelí en forma de turismo y publicidad exterior a la vez que se apropia de platos tradicionales como el hummus o el falafel. Palestina tiene un PIB que le sitúa a la cola del ranking mundial, en el puesto 125 de 196; con una tasa de desempleo de casi el 30% de su población, que afecta especialmente a mujeres (48,3%) y menores de 25 años (42%).

La única fábrica que elabora ‘palestinas’

Observando las cajas de frutas y verduras de los mercados callejeros, los lineales en los supermercados y los electrodomésticos de algunas tiendas, es muy difícil no ver el sello israelí en ellos, ya sea porque es un producto israelí directamente o porque ha sido importado o distribuido por una empresa israelí. Dentro de la propia Cisjordania —pues la situación de asfixia económica es incluso mayor en Gaza— es imposible hacer boicot y no consumir productos israelíes, tanto que hasta uno de sus símbolos está en peligro. Se trata de las kufiyas o el tradicional pañuelo palestino. Desde que Yaser Arafat se hizo conocido en el mundo como líder llevando este tejido en la cabeza, el mundo entero lo ha adoptado como uno de los más significativos tejidos árabes, de la causa palestina e incluso de los movimientos de izquierdas.

Hoy día, solo hay una fábrica en Palestina. Se trata de la empresa Hirbawi y está en Hebrón. El resto de las ‘palestinas’ son de China, Turquía o Jordania. Este último es el país de origen de la mayoría de vestidos y blusas tradicionales palestinas. Una indumentaria muy común, sobre todo entre las mujeres que tradicionalmente tiene el fondo negro y bordados en rojo, algo común de ver en el día a día de las personas de cierta edad. La dificultad para introducir los tintes, las máquinas de tejer o la imposibilidad de exportar han forzado a muchos telares y manufactureras a cerrar.

Economía en Palestina 3
Puesto callejero de vestidos con bordados en Ramallah, una indumentaria muy común de ver en la ciudad. Byron Maher

El sistema sanitario

El sistema sanitario también nota el efecto de la ocupación. Por un lado, el ahogamiento de las cuentas públicas de la Autoridad Palestina hace que el desarrollo y mejoras del Sistema Nacional de Salud vaya a marchas forzadas. Por otro, el auge de la medicina privada —auspiciada por intermediarios israelíes— hace que sea un filón para compañías de seguros, farmacéuticas y otras empresas extranjeras.

“Todo lo que esté fuera del control de ciertas empresas genera problemas”, explica el doctor Belal Abu Helal, de la Palestine Technical University de Kadoorie, con campus en Tulkarem. Allí saben mucho de importar productos sanitarios y medicamentos, ya que se trata de la única facultad veterinaria de todo el Estado y centraliza gran parte de los estudios agrónomos. De hecho, tratan de crear el primer hospital veterinario de Palestina.

“Es muy caro traer cosas de fuera y tardan mucho. Muchas veces las pedimos vía Argelia o Inglaterra y aún así Israel las para en la frontera. Lo más complicado de conseguir son productos como analgésicos o sedantes”, explica el profesor, que no olvida que, al estar cerca de la frontera con Israel, son un blanco fácil: “En 2012 entraron los militares y mataron a 12 caballos de la facultad”. Al preguntarle por qué, el veterinario lo tiene claro: “Toda planta, animal o humano en tierra palestina es enemiga para ellos y debe ser atacada”.

Saqueo de petróleo, gas y agua

El transporte es otro gran problema para la economía en Palestina. La ocupación bloquea los movimientos de más de 1,8 millones de palestinos, según el último informe de la Association of International Development Agencies (AIDA). El alto precio de gasolina, al igual que de otros bienes básicos, es el resultado de los intermediarios, ya que todos los oleoductos están controlados por el Estado israelí, que tiene una política de apropiación de los recursos.

Mientras se conoce que en suelo palestino hay reservas de petróleo y reservas de gas —sobre todo en la costa mediterránea de Gaza—, solo empresas israelíes tienen permiso para su explotación y comercialización. Compañías estadounidenses como Noble Energy (con sede en Houston) o Avner Oil Exploration firman acuerdos con el Gobierno de Tel Aviv, evitando que la Autoridad Palestina ingrese cerca de 3.400 millones, lo que supondría incrementar su paupérrimo PIB y reducir su dependencia de la ayuda humanitaria internacional.

Contra esta situación —que en lugares como Gaza supone la emergencia energética y en Cisjordania el racionamiento—, se fomenta el transporte colectivo más sostenible. Desde taxis colectivos, hasta paradas intermedias si alguien se baja antes, pasando por compartir vehículos privados, aprovechar cargas en camiones al máximo o disponer del ofrecimiento de los vecinos para no desperdiciar un trayecto.

Economía en Palestina 4
La fruta y la verdura también está sometida a la situación de ocupación, llegando a estar prohibido el cultivo de champiñones. Byron Maher

Por otro lado, la comunicación entre las ciudades de Cisjornadia es muy complicada, lo que limita a su vez el comercio interior. Estrechas carreteras, con bloqueos por la construcción de los diferentes muros, salpicadas de puestos militares israelíes y checkpoints y con frecuentes cortes sin previo aviso. Incluso dentro de las propias ciudades es difícil moverse, con o sin carga comercial. En Hebrón solo es necesario acercarse al zoco de la ciudad antigua para ver cómo muchas de las entonces lustrosas tiendas han tenido que cerrar por la ocupación.

Esta ciudad, al sur de la capital palestina y escenario de matanzas como la de la Mezquita de Ibrahim a manos de un colono judío estadounidense, está dividida en dos: en el nivel de calle están los palestinos y en las plantas superiores los colonos. Estos arrojan desechos, basura e incluso ácido a los palestinos y visitantes, lo que obliga a los comerciantes a protegerse con mallas, planchas de acero e incluso a cerrar sus establecimientos. Así, calles como la avenida principal han sido incluso vetadas para los originarios de allí.

Economía en Palestina 5
Un hombre pasea frente a una tienda textil en Ramallah. Byron Maher

“Yo no puedo ir con vosotros por el camino por un tema de seguridad solo por ser palestino. Hasta los animales pueden pasar antes que yo”, explica Izzat, de Youth Against Settlements, a un grupo de activistas extranjeros para los que realiza tours. Se trata de una forma de visibilizar la violación sistemática de los acuerdos internacionales, la resistencia de los residentes en Hebrón y de apoyar económicamente a jóvenes implicados en la liberación de palestina.

Los bancos palestinos se rigen por el nuevo séquel (moneda israelí), que, junto con el dinar jordano, es la moneda oficial de Palestina. Israel controla los cambios, devaluación y reservas monetarias. En Belén, Jerusalén, Nablus, Kalandia, Qalqilya y muchas otras ciudades palestinas está presente el contraste entre la floreciente economía israelí y la de la resistencia palestina. Mientras el paisaje arroja ciudades de bloques grises que crecen en vertical a un lado del muro, muestra casas adosadas con césped recién cortado y piscinas azules al otro lado, en las colonias ilegales.

Mientras el ejército israelí arranca campos de olivos en Gaza y saquea acuíferos en Cisjordania, Israel se presenta al mundo como un milagro económico basado en la tecnología. Mientras un muro separa cada vez a más familias e imposibilita la vida —con 700 kilómetros de longitud y construido en un 85% dentro de tierras palestinas—, los palestinos sueñan con volver a producir sus propias kufiyas y competir de nuevo en los mercados con los dátiles de Jericó.

Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.

Relacionadas

Palestina
Palestina Euskal Herria conmemora la Nakba en pleno genocidio en Gaza
Más de 5.000 personas han participado en las protestas en solidaridad con Palestina y por el boicot a Israel en Bilbao, Donostia, Vitoria-Gasteiz e Iruñea, convocadas por el movimiento BDS
Universidad
Acampadas Universitarias Palestina Alumnado de la Universidad de Jaén establece una acampada y exigen la ruptura de vínculos con Israel
Medio centenar de estudiantes de la Universidad de Jaén se sumaron el pasado martes al movimiento internacional de acampadas en solidaridad con Palestina pidiendo acabar con el genocidio y las relaciones con universidades hebreas
Palestina
Palestina Françoise Vergès: “La liberación de Palestina sería una verdadera sacudida para el mundo”
La politóloga antirracista Françoise Vergès radiografía el momento de quiebre en el que se encuentra el relato del excepcionalismo occidental que abandera Israel, y analiza los movimientos que le plantan cara desde las acampadas o el Sur global.
Jorgenial
3/9/2019 22:49

Gracias de nuevo por hacer periodismo

2
1
#39066
5/9/2019 1:53

Lo que ustedes cuentan no es toda la verdad,si no fuera por Israel,los palestinos se morirían de hambre, ya que este país les deja entrar a buscar trabajo que no encuentran en Gaza debido a que toda ayuda monetaria los terroristas del Hamas lo traducen en vivir como reyes y en comprar armas,es que acaso ustedes no saben.que todos los impuestos que Israel recibe de lo que pagan estos trabajadores árabes es devuelto a la Ap anualmente?,son millones de Shekels ,además en este país se implementan programas de salud para niños palestinos en hospitales israelíes siendo acompañados por uno de los progenitores,ustedes no viven aquí ,creen todas las mentiras que estos pseudo movimientos riegan en contra,más de 100000 palestinos entran acá a buscar trabajo,porqué será?,verifique la verdad si es que el periodismo de ustedes es veraz y profesional,además de lo que he escrito suceden muchas otras cosas con las cuales Israel trata de tender puentes para llegar a convivir en paz,pero para los terroristas la paz no es rentable.

0
6
Palestina
Palestina Salamanca y La Rioja se suman a las más de 300 acampadas universitarias contra el genocidio
Estudiantes de ambos centros universitarios instalarán hoy las tiendas, cerca de sus respectivas bibliotecas, impulsados por la chispa que ha prendido alrededor del mundo y coincidiendo con el 76 aniversario de la Nakba.
Videovigilancia
Derechos y libertades Videovigilancia algorítmica en nombre de la seguridad de los Juegos Olímpicos de París
Aunque las autoridades francesas aseguran que no se utilizará el reconocimiento facial durante los Juegos Olímpicos de París, existe el temor de que el uso de la videovigilancia algorítmica se convierta en permanente.
Palestina
Palestina Françoise Vergès: “La liberación de Palestina sería una verdadera sacudida para el mundo”
La politóloga antirracista Françoise Vergès radiografía el momento de quiebre en el que se encuentra el relato del excepcionalismo occidental que abandera Israel, y analiza los movimientos que le plantan cara desde las acampadas o el Sur global.
Industria armamentística
Industria armamentística La Junta de Andalucía reúne en Sevilla a 250 empresas armamentísticas cómplices con el genocidio en Palestina
La Junta de Andalucía organiza la Aerospace and Defense Meetings ADM 2024 en Sevilla que congregará a cientos de empresas armamentísticas en pleno genocidio de Israel contra el pueblo palestino y en un contexto de rearme en la UE
Análisis
Análisis Israel nunca tuvo derecho a existir
Sobre Israel hay quienes se sobresaltan al escuchar que no tiene derecho a existir. Inmediatamente le atenazan décadas de falsos axiomas y propaganda de occidente para sostener su colonia en Palestina.
Agroecología
Día de la Persona Agricultora Milikua: “Las tareas del campo cobran valor cuando las hacen los hombres"
La autora del libro 'Sobre la tierra, bajo la sombra' (Consonni, 2023) reflexiona en el Día de la Persona Agricultora sobre el papel que ha tenido y tiene la mujer en el campo, su representación en los espacios de poder o sobre el Estatuto Vasco de las Mujeres Agricultoras
Sanidad pública
Sanidad a la madrileña Vecinas de Madrid escenifican la tragedia de la sanidad pública en una acción sorpresa en el Metro
El próximo domingo 19 de mayo a las 12:00 horas cuatro columnas desde Nuevos Ministerio, Plaza España, Hospital de La Princesa y Atocha partirán hacia Cibeles en la que se espera otra masiva marcha en defensa de la sanidad pública.

Últimas

Opinión
Opinión Infiltrados en la democracia
Un nuevo caso de infiltración policial subraya la permanencia de una serie de prácticas que amenazan derechos fundamentales y tienen potencial delictivo.
Catalunya
Catalunya El Senado veta la Amnistía y la Audiencia Nacional intenta que los imputados de Tsunami abandonen el exilio
El juez de la Audiencia Nacional, Manuel García-Castellón, les ha llamado a declarar desde Barcelona el 22 de mayo, antes de que se apruebe la ley. Les imputa terrorismo, un delito por el que no podrían ser amnistiados.
Genocidio
Human Rights Watch Israel ha lanzado al menos ocho ataques sin aviso previo contra organizaciones humanitarias
La organización no gubernamental Human Rights Watch acusa a Israel de atacar centros y convoys de ayuda humanitaria y advierte a los países que suministran armas a las FDI que eso contraviene el derecho internacional.
Palestina
Movimiento BDS Archivada la denuncia por una acción de boicot a McDonald's
Un juzgado de Madrid considera que en el despliegue de la pancarta “Ahora sí, boicot McDonald's. Llámame McGenocidio” no existió delito.
Más noticias
Sidecar
Sidecar Un régimen de guerra global
Los conflictos armados están atrayendo a algunos de los actores más poderosos de la escena internacional, lo cual invoca el espectro de la escalada nuclear.
Formación El Salto
Formación El Salto Fotoperiodismo y movimientos sociales: una mirada a las luchas desde abajo a través de un objetivo
La Escuela de Periodismo Crítico de El Salto ofrece su primer curso presencial, en el que abordaremos, de la mano de nuestros fotógrafos, cómo plasmar a través de la imagen movilizaciones y resistencias.
Derecho a la vivienda
Derecho a la vivienda El Gobierno amplía la moratoria hipotecaria unas horas antes de su vencimiento
Cuando faltaban unas horas para el fin de la moratoria hipotecaria que beneficia a 30.000 familias, el Consejo de Ministros aprueba su prórroga hasta 2028. La PAH anuncia que seguirá luchando por una “solución definitiva”.
Sidecar
Sidecar Problema Trump
Los críticos siempre han tratado a Trump como un desgracia que hay que deplorar, más que como un problema que hay que resolver.
Crisis climática
Industria y crisis climática La transición de la industria del acero choca con los límites del hidrógeno verde
La industria siderúrgica debe reducir en un 93% sus emisiones para que el aumento de la temperatura global se mantenga un 1,5º C por debajo de los niveles preindustriales. Y el hidrógeno verde no es suficiente para transformar la industria del acero.

Recomendadas

Genocidio
Movilizaciones Estudiantes por Palestina, el “no en nuestro nombre” global
Las acampadas se extienden por todo el mundo. La represión de algunas de ellas no consiguen limitar el alcance de una forma de protesta que desafía a los Estados y que Israel considera una amenaza que pone en riesgo su impunidad.
Ocupación israelí
Guerra contra Gaza Crece el debate en EE UU por su responsabilidad en la masacre de Gaza
Un informe del Departamento de Estado admite por primera vez que las bombas de 900 kg suministradas por EE UU se han podido utilizar de forma indiscriminada contra civiles.
Salud
Salud perinatal Susana Carmona: “No encuentro nada más feminista que estudiar lo que pasa en nuestros cuerpos”
La psicóloga clínica Susana Carmona recoge en ‘Neuromaternal’ casi todo lo que la neurociencia puede enseñar sobre las madres. Por ejemplo que la maternidad, como la adolescencia, es una época de neuroplasticidad y de adaptación.
Palestina
Noura Erakat “Nuestra lucha por salvarnos como palestinos es también una lucha para salvar el mundo”
La organizadora y abogada defensora de la Campaña en Estados Unidos por el fin de la ocupación israelí Noura Erakat respondió a las preguntas de Olga Rodríguez para la entrevista de la revista trimestral de primavera de El Salto.