"La independencia es ilegal y va a seguir siendo perseguida por todos los medios"

Conversamos con Antom Santos, militante en movimientos populares y ex preso independentista gallego.

Antom 3
Fotografía Zoom
SOCIÓLOGO EN CIERNES. COLUMNISTA Y COORDINADOR EN NUEVA REVOLUCIÓN

publicado
2017-11-15 09:00:00

Entre noviembre y diciembre de 2011 una operación policial llevada a cabo en Galiza, terminó con varios militantes independentistas encarcelados acusados de pertenecer a Resistencia Galega. Entre los detenidos se encontraba Antom Santos, con el que hemos charlado sobre la existencia de presos políticos en el Estado español, el proceso de independencia que se vive en Catalunya, la irrupción de Podemos en la izquierda o el proyecto del independentismo gallego. En un contexto en el que se comienza a cuestionar la represión política en el Estado español, hemos considerado necesario escuchar la voz de un militante independentista, que ha pasado cinco años de su vida en una prisión debido a su proyecto para Galiza. 

¿Existen presos políticos en el Estado español?
Hay presos políticos en el Estado español. Los hubo durante todo el Franquismo, los hubo durante la Transición o reforma política y esa realidad llega hasta nuestros días.

¿Son presos políticos los miembros del Govern encarcelados?
Sí. Están encarcelados de manera preventiva por razones políticas, por su ideología.

¿Por qué se utiliza entonces el eufemismo de políticos presos?
Bueno, el Estado español siempre ha pretendido definirse a nivel interno y a nivel internacional como una democracia. Por tanto, como resulta contradictorio con la existencia de una democracia mantener a personas encarceladas por su lucha política, el Estado español se ha visto obligado a escapar de esa definición de presos políticos. La cuestión, es que antes podían utilizar el pretexto de que la inmensa mayoría de las personas que estábamos presas por razones políticas, nos encontrábamos acusados de estar relacionados directa o indirectamente con la violencia, hoy en Catalunya no pueden acudir a ese argumento, por lo que ahora tienen que retorcer un poco más el lenguaje, se les hace más complicado, pero en realidad es la misma historia de siempre.

¿Comienza la sociedad a despertar acerca de la realidad de los presos políticos en el Estado español?Considero que se está produciendo un proceso de polarización, el españolismo está sufriendo un desafío como no lo ha sufrido en muchas décadas, por tanto se están armando ideológica, política y mediáticamente. Eso obliga en el campo contrario a defenderse, no sé si se puede hablar de una sensibilización o más bien de un proceso en el que todo el mundo debe tomar posición y la neutralidad resulta extremadamente complicada.

En los momentos de crisis e incerteza corrientes importantes de población se alienan masivamente con el poder, sea del signo que sea

¿Es Catalunya hoy una República independiente?
Es una nación que tiene un gobierno que ha declarado su independencia, esa independencia no es aceptada por el Estado que la ocupa y tampoco la comunidad internacional interviene decisivamente.

¿Se puede hablar de democracia o de derechos sociales en el Estado español cuando la Constitución parece tener un peso mucho mayor que la propia voluntad popular?
Hablemos con un poco de perspectiva y huyendo de la pura actualidad. El independentismo gallego de posguerra, tiene 40 años de vida, ha sido uno de los pocos movimientos sociopolíticos que no ha aceptado la “democracia” ni ha aceptado el juego político. Nosotros siempre hemos participado políticamente en la calle y en los movimientos sociales, por ello, hemos sufrido en nuestras carnes los efectos de luchar contra el sistema. Desde un primer momento dijimos en solitario, ya en los años setenta, que esto no era una democracia plena, que se trataba de una democracia tutelada, en donde los poderes fácticos seguían en manos de los de siempre. Lo que hoy vemos en Catalunya, es la aplicación masiva de lo que nosotros como movimiento minoritario llevamos sufriendo 40 años. Lo que nos llama la atención son estas voces de sorpresa. Nosotros llevamos con presos políticos desde finales de los años setenta, con una legislación de excepción, perseguidos por la policía municipal y “nacional” simplemente por difundir propaganda en las calles. Con todo esto para nosotros ahora llueve sobre mojado ¿Cuál es la diferencia? Que ahora es un movimiento de masas y eso obliga a posicionarse a todo el mundo.

¿Cómo es posible que el procés incomode más a la ciudadanía que la corrupción o los recortes?
Es una buena pregunta. Supongo que en los momentos de crisis e incerteza corrientes importantes de población se alienan masivamente con el poder, sea del signo que sea, seguramente buscando beneficios y tranquilidad política. Hace poco escuché a un trabajador que estaba tomando algo en un bar con un compañero, comentar que él quería mantenerse ajeno a la cuestión catalana. Se definía como apolítico y estaba harto de que se produjesen rupturas de tipo familiar o personal por esa causa, ese obrero hacía una reflexión que era inteligente: es fácil opinar de política cuando se cobran seis mil euros al mes, pero yo cobro mil y no puedo. Por desgracia parte de la sociedad sabe que alinearse con el poder tiene ventajas inmediatas. El franquismo no ha muerto, todavía sigue presente ese pensamiento de no meterse en problemas, todavía existe un franquismo sociológico no sé si mayoritario, pero sí muy fuerte. Un franquismo que hoy se manifiesta de forma ostentosa porque se sabe amenazado.

¿Cómo se explica que alguien pueda plantear la ilegalización de partidos como la CUP?
Existe una legislación de excepción en el Estado español, fruto del acuerdo entre fascistas e izquierda reformista en los años setenta. Esa legislación de excepción se ha manifestado de varias formas, pero fundamentalmente en la ley antiterrorista, posteriormente ley de partidos. Nosotros la denunciamos en solitario y padecemos por eso, cuando ahora los moderados están padeciendo los zarpazos de esas leyes, quizás sea porque en su momento no se percataron de que entonces el problema también iba con ellos. Resulta que en aquel momento el problema solo iba con los violentos, con cuatro radicales, pero ya había una artillería legal que se estaba preparando para utilizar en situaciones como la que hoy vivimos.

Algo que se puede observar con la amenaza a varias comunidades de la posibilidad de aplicar el artículo 155.
Efectivamente, recordemos aquello de "primero vinieron a por los comunistas y yo no era comunista"… Es el reflejo de la realidad.

Desde un primer momento dijimos en solitario, ya en los años setenta, que esto no era una democracia plena, que se trataba de una democracia tutelada en donde los poderes fácticos seguían en manos de los de siempre

¿Consideras que es posible la independencia dentro de la Constitución española?
La respuesta ya está dada. La independencia es ilegal y va a seguir siendo perseguida por todos los medios dentro de la ley e incluso fuera de la ley, ellos han practicado con anterioridad la guerra sucia para ello y son capaces de seguir aplicándola. De hecho, hoy en ese sentido estamos en la ilegalidad.

¿Qué supone entonces la promesa de una reforma constitucional?
La reforma constitucional es una tercera vía planteada por la izquierda reformista y por los entonces nacionalismos autonomistas, pensando que era posible un dialogo de igual a igual con los poderes facticos y con el Estado. Esa vía lleva cuarenta años ensayándose, y ha fracasado debido a que una parte no ha querido ejercer su papel de interlocutor. Es nuestro “enemigo” el que cierra la puerta, no nosotros.

¿Es la Audiencia Nacional un órgano útil para la democracia?
No creo que exista democracia en el Estado español. Existe una especie de democracia tutelada para ciertos sectores, que pueden gozar y hacer uso de ella aceptando previamente unas reglas de juego que para mi son restrictivas y barren fuera del juego político a un número importante de ideologías. Entonces partiendo de esa premisa, la Audiencia Nacional es un tribunal que se mantiene en pie fundamentalmente para perseguir a la disidencia política de todo tipo. Fundamentalmente nacional, pero también social. Trabaja para eso y siempre se ha empleado muy a fondo contra el movimiento independentista gallego para intentar desarticularlo.

¿Podemos hablar de separación de poderes en el Estado español?
No soy especialista en el tema, pero precisamente hace unos días leía un estudio que señalaba la falta de independencia judicial en España. Ese estudio señalaba que la independencia judicial en ese país se encontraba en niveles inferiores a países como Kenia, China o Arabia Saudí. Era un estudio del Foro Económico Mundial creo recordar, parece que hasta sus propios aliados en el sistema indican que no existe separación de poderes en el Estado español.

¿Crees es la solución federal?
Nosotros somos independentistas, por tanto creemos que una nación debe constituirse en Estado independiente. Entra dentro de la lógica de la afirmación y la existencia de las naciones que cada nación goce de su Estado, si esa nación tiene garantizado un estatus de soberanía, esa soberanía siempre la puede negociar en pie de igualdad con otras muchas naciones. El federalismo no, el confederalismo siempre es una opción. Sin embargo nosotros no nos fiamos de poder confederarnos con los españoles, son un país que nos ha despreciado históricamente como nación, al igual que ha despreciado a nuestro nacionalismo. Nosotros entendemos la posibilidad de confederarnos con numerosas naciones europeas, pero antes de confederarnos debemos ser independientes. Por tanto, la vía federal la hemos descartado desde el inicio.

¿Se puede hablar desde el Estado español de levantar muros por causa de la independencia en Catalunya teniendo presente la realidad Ceuta y Melilla?
Las relaciones políticas internacionales están dominadas por el cinismo y por un doble rasero. No tenemos más que prestar atención a la posición de la comunidad internacional con los movimientos independentistas en el bloque del Este, por puro interés pragmático, simplemente para liquidar el socialismo. Debemos comparar esa actuación con el punto de vista que mantienen hoy con Catalunya, la doble moral salta a la vista. Otro ejemplo sería la postura mediática con la violencia opositora en Venezuela y esa misma postura con las manifestaciones en Catalunya, son argumentos tan flojos que no se sostienen.

Hay presos políticos en el Estado español. Los hubo durante todo el Franquismo, los hubo durante la Transición o reforma política y esa realidad llega hasta nuestros días

¿Adoctrina el Estado español?
Existe un sistema educativo que tiene entre sus muchos cometidos uno fundamental que es el de crear una identidad nacional española, es cierto que la existencia del Estado autonómico ha permitido márgenes de actuación para visiones que ellos llaman periféricas, algo que por otra parte no es revolucionario o ilegal, ya que el propio Estado español reconoce la existencia de tres nacionalidades históricas. Por tanto, sí hay un adoctrinamiento político. En todos los Estados europeos la enseñanza ha trabajado desde para eso, aquí se ha disfrutado de un cierto margen, una cierta libertad de discurso, pero ahora parece que se va avanzar en el sentido contrario, en la recentralización del Estado.

¿Es Galiza una colonia?
Sí, nosotros pensamos que es una colonia. Pensamos que es una colonia porque además de ser una nación sin soberanía, como muchas otras en Europa, fue una nación privada de clases dirigentes desde muy temprano, una nación incapaz de desenvolverse de una manera autocentral, no fuimos tampoco capaces de tener un desarrollo económico normal en claves capitalistas. Eso explica procesos sociológicos muy conocidos, como el odio a lo propio, la ignorancia sobre nuestra historia o el intento de desprenderse de la lengua gallega por partes importantes de nuestra población. Nuestra historia es la más clara entre las tres cuestiones nacionales en disputa al respecto de un origen milenario con una tradición política propia, sin embargo es la más silenciada de todas ellas. Esto quizás tenga que ver con que carecemos de unas élites propias que posibiliten el trabajo por la independencia.

¿Qué opinas de quienes desde la izquierda deciden no apoyar el movimiento independentista en Catalunya al no logran encontrar ninguna bandera con la que identificarse en el mismo?
Ante las cuestiones nacionales, históricamente en el Estado español han existido dos formas de duda, la primera tiene que ver con cierto purismo. Eso de que la cuestión nacional es de derechas se ha dicho siempre, también en el movimiento obrero gallego antes del franquismo. Es un argumento que tienen cierta verdad, pero que no es una verdad completa. Es cierto que la cuestión nacional no tiene ninguna definición ideológica ni para un lado, ni para el otro, pero nosotros entendemos que como se le da contenido social a una cuestión nacional, las fuerzas de izquierda deberían participar. Considero que esa primera posición de duda es purista y para mi equivocada. Después existe una visión más falsa, más traicionera, una posición que en nombre de cuestiones ideológicas esconde la incapacidad de enfrentarse con el Estado, hoy cualquier persona sea nacionalista o no, gallega, española, vasca o catalana, sabe que existe una oportunidad de oro para debilitar al Estado español. Cualquier persona con cierta lucidez debería sumarse a esa trinchera, si no lo hace, expresa unas dudas que no son justificables en un momento como este. Ahí la ideología funciona como una coartada.