Lo que empezó con la publicación de una investigación que dio la vuelta a Europa acabó por convertirse en una de las mayores campañas efectivas de boicot de la historia del país. La titulamos así: El fondo proisraelí KKR se hace con los grandes festivales españoles de música. Aquella información, trabajada con tiento antes, acredita con varias pruebas hemerográficas, históricas y mercantiles los intereses económicos, políticos y militares que el gigante estadounidense tiene en la Palestina ocupada. Pero eso ya está contado.
Si bien es cierto que el punto final llegará cuando el Registro Mercantil lo refleje, los contratos firmados ante notario a los que hemos tenido acceso nos garantizan que la salida de KKR de uno de los 80 festivales que tiene por todo el mundo es ya una realidad. Esto no legitima cualquier otra práctica social, laboral o artística de este festival en sus próximas ediciones ni garantiza que vaya a pasar lo mismo con el resto de macroeventos que poseen en el Estado español. Pero sí es un avance. El mérito es, desde luego, de una conjunción brillante entre la valentía del periodismo independiente y la sociedad civil organizada.
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